El incierto futuro de la milicia kurda

18 de junio del 2019

“Si terminamos solos, continuaremos la guerra como lo hicimos en la época antes de la coalición”.

El incierto futuro de la milicia kurda

El comandante sirio que emergió como uno de los aliados más cercanos de Estados Unidos en la batalla que derrotó al Estado Islámico (ISIS) miraba hacia un futuro perturbador.

El comandante, el líder kurdo de las Fuerzas Democráticas Sirias, conocido por el alias Mazlum Kobani, elogió su alianza con Estados Unidos en una inusitada entrevista hace poco y dijo tener la esperanza de que las tropas estadounidenses se quedaran en Siria. Pero si no lo hacen, dijo, él de todos modos está preparado para defender los avances de su milicia durante años de combate al grupo terrorista.

“Fuimos compañeros de armas, estamos en el mismo frente al combatir a ISIS”, dijo sobre los estadounidenses.

Ahora, le preocupa una retirada rápida, al señalar la salida de Estados Unidos de Irak en el 2011, que fue seguida por el ascenso del Estado Islámico.

Como comandante de la milicia respaldada por Estados Unidos que combatió a ISIS, Mazlum ahora supervisa a las fuerzas que controlan a un tercio de Siria y se encuentra al centro de intereses internacionales en conflicto en los antiguos terrenos de los jihadistas.

El Gobierno sirio ha amenazado con retomar el territorio. Miles de combatientes de ISIS viven en la clandestinidad para tramar su regreso.

Y Turquía, un vecino que ha combatido a separatistas kurdos a nivel nacional durante décadas, es abiertamente hostil a los kurdos sirios a lo largo de su frontera que han obtenido territorio, armas y alianzas como resultado de la guerra civil de ocho años de Siria.

Mazlum y las fuerzas kurdas que forman la columna vertebral de las Fuerzas Democráticas Sirias tienen una combatividad histórica con Turquía, y un interés en conservar el poder que han obtenido en Siria, dijo Dareen Khalifa, analista de Siria en el International Crisis Group, quien se ha reunido con Mazlum en Siria.

La sociedad entre las fuerzas de Mazlum y Estados Unidos nació de la necesidad durante una crisis.

En el 2014, tras apoderarse de grandes partes de Siria e Irak, el Estado Islámico rodeó al poblado kurdo de Kobani en el norte de Siria, a lo largo de la frontera turca. Para resistir la agresión, Estados Unidos armó a la principal milicia kurda de Siria en la región mientras bombardeaba fuertemente desde el aire.

La estrategia funcionó, y Estados Unidos encontró un nuevo socio en Siria, la milicia kurda conocida como Unidades de Protección Popular. La milicia era un derivado sirio del Partido de los Trabajadores de Kurdistán, que ha peleado desde hace mucho tiempo por autonomía kurda en Turquía.

Con respaldo de Estados Unidos y sus aliados, el grupo expulsó a los jihadistas de otras partes de Siria y forjó vínculos con otras milicias. En el 2015, se reposicionó como Fuerzas Democráticas Sirias: una mezcla de combatientes kurdos, árabes y otros.

La sociedad sufrió un golpe en diciembre cuando el Presidente Donald J. Trump dijo que retiraría a 2 mil tropas estadounidenses de la parte este de Siria.

Desde entonces, los planes estadounidenses han cambiado en repetidas ocasiones, de forma más reciente al hacer un llamado a favor de una reducción a mil tropas, que sería seguida de una reevaluación.

Las negociaciones con el Gobierno sirio acerca de reunir al noreste con el resto del país no han llegado a ningún lado, dijo Mazlum, y la Administración Trump ha desalentado que se sostengan más pláticas.

Mazlum manifestó que necesitaba más apoyo de la coalición liderada por Estados Unidos.

“Por supuesto que será difícil”, dijo. “Pero si terminamos solos, continuaremos la guerra como lo hicimos en la época antes de la coalición”.

Un funcionario estadounidense dijo que unir fuerzas con Mazlum había sido necesario para combatir a ISIS. “Les debemos mucho a estos individuos”, dijo. “Y ellos nos deben mucho a nosotros”.

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