El ‘antidirector” de la Filarmónica de Berlín

11 de septiembre del 2019

No da entrevistas a la prensa. No socializa con los artistas. Difícilmente lanza alguna grabación.

El ‘antidirector” de la Filarmónica de Berlín

Hay actividades típicas para un director de orquesta que Kirill Petrenko —quien acaba de ser ascendido a uno de los puestos más renombrados de la música clásica: director principal de la Orquesta Filarmónica de Berlín— simplemente no hace. No da entrevistas a la prensa. No socializa con los artistas. Difícilmente lanza alguna grabación. Se limita a dirigir algunas orquestas selectas.

Nadando contra la corriente en la era de Instagram, ni una sola imagen suya adornaba los pósters que anunciaban la interpretación al aire libre de la Novena Sinfonía de Beethoven que dirigió el 24 de agosto en la Puerta de Brandeburgo, que atrajo a un multitud de 20 mil personas para inaugurar su periodo al frente de la orquesta.

“Prefiero hablar a través de mi labor en el podio”, explicó con afabilidad en una rueda de prensa en Berlín en el 2016, cuando firmó su contrato,

Ahora, al tiempo que asume el puesto —donde se une a un firmamento que incluye a Wilhelm Furtwängler, Herbert von Karajan, Claudio Abbado y Simon Rattle— Petrenko, de 47 años, está complicando los debates acerca del papel de un director de orquesta moderno.

Si la vieja escuela de maestros intimidantes y distantes fue seguida por nuevas generaciones de “antimaestros” decididamente accesibles que veían el contacto de todo tipo con el público como crucial para sus puestos, ¿convierte eso a Petrenko —con su enfoque en la creación musical pura y el repertorio estándar— en una especie de anti antimaestro?

“Es una persona tan encantadora, pero tan tímida”, dijo Nikolaus Bachler, administrador general de la Ópera Estatal de Baviera en Munich, quien le dio su primer empleo a Petrenko hace más de dos décadas, en la Ópera Popular de Viena. Cuando la Ópera Estatal, donde Petrenko está finalizando un aclamado periodo como director musical, quiso un retrato suyo, terminó utilizando una instalación en video que mostraba sólo sus manos, mientras dirigía “Götterdämmerung”, de Wagner.

Tras bastidores, los músicos adoran trabajar con él —el tenor estrella Jonas Kaufmann dijo que no había nadie más reconfortante— pero pocos parecen conocerlo bien.

Petrenko nació en Omsk, Siberia. Su padre era concertino de la orquesta local y su madre era dramaturga. Cuando tenía aproximadamente 4 años, recordó en el 2010, sus padres solían llevarlo al trabajo, y él dio su primer vistazo a un director de orquesta. “A mi vista y oído este era alguien que creaba los sonidos más hermosos que jamás había escuchado”, dijo Petrenko. “Me di cuenta: si quiero convertirme en algo, quiero convertirme en este hombre”.

Su nombramiento en Berlín fue una sorpresa —sobre todo para Petrenko.

Sin embargo, Petrenko se adapta. Ya ha permitido que la orquesta lance su primera grabación con ellos, de la Sexta Sinfonía de Tchaikovsky, y ha acogido el sitio Digital Concert Hall, de la orquesta, incluso dando en él algunas entrevistas a sus músicos.

Ahora, la orquesta intenta convertir el misterio de Petrenko, y el hecho de que todavía es poco conocido fuera de Alemania, en gancho de venta.

Su campaña de presentación utiliza el hashtag #PetrenkoLive, exhortando a la gente a experimentar su considerable energía, y esperan que la escasez de su catálogo de grabaciones atraiga a los curiosos a la plataforma Digital Concert Hall para escucharlo.

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