Víboras apareándose en Canadá atraen turistas

19 de junio del 2019

Las guaridas del área tienen una profundidad de entre 3 y 5 metros.

Víboras apareándose en Canadá atraen turistas

La Provincia canadiense de Manitoba tiene un atractivo primaveral singular: decenas de miles de víboras amorosas retorciéndose en sus guaridas.

El ritual de apareamiento anual de las serpientes de jarretera de flanco rojo logra atraer a miles de personas a una parte poco conocida de la Provincia por varios días cada primavera, típicamente en mayo. Fuera de eso, Narcisse en sí es casi un pueblo fantasma.

Manitoba ha establecido un parque alrededor de las guaridas de las víboras, pequeñas cuevas que son el hogar invernal de aproximadamente 70 mil de las criaturas. Los sitios más visitados son cuatro socavones en los terrenos.

Las guaridas de las víboras del área tienen una profundidad de entre 3 y 5 metros y están llenas de los reptiles, la mayoría con un diámetro de unos 2.5 centímetros y las más grandes de hasta 45 centímetros de longitud. En diferentes puntos en las guaridas, las serpientes más grandes —las hembras— están enredadas en bolas que se mueven frenéticamente y que están compuestas de serpientes machos más pequeñas.

El parque exhorta a sus visitantes a tocar a los animales. Estas víboras, que son inofensivas para las personas, no se sienten babosas ni escamosas; en vez de ello, se sienten más como un pedazo de mohair que se retuerce.

“Me sentí bastante aprensiva al principio porque están tan entrelazadas”, dijo Janet Sustrick, que hizo su primer viaje con su esposo, Brian, y sus dos hijos a fines de mayo.

Pero cuando tomas una entre las manos, agregó, “te das cuenta de que las serpientes no son tan malas, en realidad son pequeñas criaturas dóciles y hermosas”.

Aunque las serpientes no sisean ni producen cascabeleo, el número de ellas frotándose unas contra otras en el fondo de la guarida crea un sonido que Brian Sustrick afirmó era como “el viento susurrando entre los árboles, pero más fuerte”.

Abby Tye, que trabaja como intérprete en las guaridas, explicó que cuando las serpientes emergen, no están enfocadas en comer o en dirigirse a sus hogares de verano en los humedales a más de 20 kilómetros de distancia. La reproducción es la única prioridad, aseguró.

Un problema: hay 100 o más serpientes machos por cada hembra, una escasez que lleva a las bolas de víboras.

Pero las bolas, que se forman y se deshacen espontáneamente, tienen un propósito, señaló Robert T. Mason, profesor de biología integrativa en la

Universidad Estatal de Oregon quien ha acudido a Narcisse todas las primaveras desde 1982.

El objetivo de los machos es irritar a una hembra al punto en que abra una glándula para rociar un olor repelente en un intento por librarse de ellos.

Pero esa abertura también puede permitir que al menos uno de los machos copule con ella.

“Nunca vas a ver una guarida de serpientes como ésta en ningún otro lugar, estoy seguro”, dijo Jonathan Callipari, un visitante de Australia.

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