Evo: un mes en el exilio

12 de diciembre del 2019

El gobierno de transición no ha anunciado la fecha de nuevas elecciones.

Evo: un mes en el exilio

Luego de un mes de exilio en México, el expresidente boliviano Evo Morales, forzado a renunciar a su cargo el pasado 10 de noviembre, sigue siendo protagonista de la política de su país.

Durante este tiempo Morales, primer presidente indígena en la historia de Bolivia y gobernante por 13 años gracias a sus tres triunfos electorales, ha sido un fuerte critico del gobierno interino encabezado por Jeanine Áñez y de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Morales, que calificó su renuncia como un golpe de Estado, acusó a la OEA de fraude y denunció que se le robó la victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas el 20 de octubre, donde salió elegido para un cuarto mandato.

Por medio de Twitter, su trinchera digital desde el exilio, el líder aymara explicó que “el informe de la OEA señaló que se encontraron irregularidades en 226 actas”, y que incluso anulando los votos de su partido Movimiento al Socialismo (MAS) en esas actas, “la diferencia [frente a su contendor Carlos Mesa] se mantiene por encima del 10%” de los votos, lo necesario para ganar en primera vuelta.

“El único fraude fue el de la OEA, cómplice del golpe de Estado, para instaurar un gobierno de facto”, escribió en su cuenta @evoespueblo.

Morales también ha señalado al “gobierno de facto” de “orquestar el golpe de Estado” y “sembrar pruebas” contra él y sus más cercanos colaboradores. Incluso ha acusado al gobierno de Áñez por pedir intervención militar de Israel.

“El gobierno de facto pide ayuda al gobierno sionista de Israel para combatir a la izquierda. Los golpistas son los violentos, que no respetan la libertad, dignidad e identidad con políticas de intervención militar extranjera que nos dividen entre hermanos”, señaló el exmandatario.

Otra de las acusaciones que hace Evo al nuevo gobierno es la de estar buscando la forma de restablecer relaciones diplomáticas con Chile, con quien Bolivia no tiene vínculos desde 1978 debido a una disputa territorial.

Morales asegura que se busca “entregar a la oligarquía chilena nuestras empresas nacionalizadas y RRNN [recursos naturales] como el litio”.

Evo, nuevo jefe de campaña del MAS

El pasado sábado 7 de diciembre, mientras se encontraba en Cuba por motivos médicos, Morales fue designado por el Movimiento al Socialismo como su nuevo jefe de campaña para las elecciones presidenciales de 2020.

Si bien es cierto que será complicado para él ejercer esa función desde el exterior, se espera que con la posesión del nuevo presidente argentino, Alberto Fernández, Evo se establezca en Buenos Aires.

De hecho, este jueves 12 de diciembre, al momento que se escriben estas líneas, el canciller argentino, Felipe Solá, anunció la llegada de Morales al país.

El papel de Morales en este cargo de jefe de campaña, aparte de tener un alto contenido simbólico, es determinante a la hora de escoger a un candidato presidencial y lograr la unidad del Movimiento al Socialismo en torno a su candidatura.

De momento Evo no puede regresar a Bolivia porque el Ejecutivo lo acusó de sedición y terrorismo, por supuestamente incitar a la violencia al “instruir” a sus aliados locales “para bloquear carreteras” en el país.

Además, esta semana el gobierno interino radicó una denuncia ante la Corte Penal Internacional de la Haya contra Morales y algunos de sus más cercanos colaboradores, por “crímenes de lesa humanidad”.

Las decisiones de Estado del gobierno interino

Tres días después de que Evo Morales fue obligado a renunciar, la segunda vicepresidente del Senado, Jeanine Áñez, se proclamó presidenta interina de Bolivia ante la renuncia previa del presidente del Senado y el vicepresidente de la República, en una sesión que no contaba con el quorum necesario.

Durante el mes que lleva como gobernante interina, en un momento en el que el mandato 2014-2020 de Morales no habría terminado porque iría hasta el 22 de enero, la abogada y militante del partido Plan Progreso para Bolivia Convergencia Nacional, ha tomado drásticas decisiones de Estado en el ámbito nacional e internacional del país.

Aparte de haber modificado la cúpula militar y anunciar, desconociendo el Estado laico proclamado por la Constitución de 2009, que “la Biblia vuelve a entrar a Palacio”, Jeanine Áñez ha dado claras señales de ubicar a Bolivia en el bando de la derecha latinoamericana.

Por ejemplo rompió relaciones con el gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro, un aliado incondicional de Evo Morales durante la última década.

Además de esto reconoció al autoproclamado presidente interino de ese país, Juan Guaidó, como legítimo gobernante. Algo que Evo jamás habría hecho.

Áñez también anunció la salida de Bolivia de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), a la que el país pertenecía desde 2006 y donde se promueven mecanismos de integración regional y económica fuera de la influencia de los Estados Unidos.

El gobierno interino también analiza la desvinculación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), un órgano de integración regional también fuera de la influencia estadounidense.

En el marco de la integración latinoamericana al margen de Washington, que promovían Hugo Chávez y Fidel Castro, Bolivia recibió el apoyo de más de 700 cubanos, en su mayoría médicos. Estos profesionales de la salud, que ayudaron a recuperar la vista de 719.000 bolivianos a septiembre de 2019 con la Misión Milagros, de acuerdo a fuentes oficiales cubanas, tuvieron que abandonar el país por el “acoso y el maltrato” del nuevo gobierno, según explicó el presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel.

Pero pese al carácter demostrado por el autodenominado “gobierno de transición” a la hora de tomar decisiones, aún no se ha definido una fecha para las próximas elecciones presidenciales que se espera pongan fin a la crisis social y política que vive el país.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO