Aumento del período presidencial no será aprobado por Fast Track

Aumento del período presidencial no será aprobado por Fast Track

16 de Febrero del 2017

La reforma política que propuso el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, desató una tormenta con dos propuestas chocantes: la posibilidad de aumentar el período presidencial a 5 años, y que sus componentes sean aprobados en el Congreso por medio del Fast Track. El viceministro de Participación, Luis Ernesto Gómez, explicó por qué las dos propuestas no se podrán combinar, y lanzó una invitación a los ciudadanos para que participen en la reforma más extensa al sistema político colombiano desde la Constitución de 1991.

¿Por qué se está planteando en este momento una reforma política tan profunda?

El punto 2 del acuerdo de La Habana plantea una reforma al sistema de partidos, de participación ciudadana y al sistema político en general, porque se asume que el conflicto armado tuvo su origen en una segregación y una exclusión política. Nuestra responsabilidad es hacer una reforma que le dé nuevamente credibilidad a las instituciones. Tenemos que reconocer que la democracia está en crisis, que los colombianos no confían en las instituciones, y por eso estamos haciendo una reforma donde la gente proponga. El Gobierno está comprometido en que las mejores propuestas ciudadanas, con mayor apoyo, van a ser incluidas en la reforma que se va a ir al Congreso. Lo que se busca con la reforma política es que la gente vuelva a confiar en las instituciones.

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En el momento tenemos el escándalo de Odebrecht, la consulta anticorrupción de la Alianza Verde, los juegos electorales que se arman para 2018… ¿Hay algún motivo para que haya sido planteada ahora?

Yo pregunto a los ciudadanos si no creen que hay una relación clarísima entre el sistema político y la corrupción. Hay una frase de Octavio Paz que dice: “La corrupción no es una característica desagradable del sistema político. La corrupción es el sistema político”. Hay un círculo vicioso entre financiación de campañas y contratación estatal que termina en los escándalos de corrupción que hoy conocemos. Es equivocado plantear que la corrupción se combate solo presentando declaraciones de renta; eso ayuda pero no es todo. La corrupción debe combatirse en su raíz, que es un sistema político que hace excesivamente costosa la participación en política.

Aspirar al Congreso o a una gobernación es descaradamente costoso, ¿será que esa inversión no se recupera? Hay políticos decentes y no quiero generalizar, pero, ¿no será que este círculo vicioso genera la financiación política indebida? Hablar de reforma política implica reconocer que la democracia colombiana está en crisis, y que 6 de cada 10 colombianos no creen que la democracia sea un buen sistema político: eso es gravísimo en cualquier país. ¿Cuál es la opción: el populismo, una dictadura? Sí que es oportuna la discusión sobre la reforma política en este momento: el sistema se resiste al cambio, y debemos coger el toro por los cachos para reformarlo, no hacerle el quite.

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¿Cómo se van a llevar estas discusiones de la ciudadanía al Congreso? ¿Cuál será el mecanismo?

La discusión más grande en la campaña del plebiscito no se dio en la Plaza de Bolívar ni en los auditorios. Se dio en Facebook. Más de 36 millones de conversaciones se realizaron en los 15 días finales de la campaña. Es en las redes sociales donde los ciudadanos están proponiendo, discutiendo, criticando. Por eso estamos proponiendo una reforma política recogiendo los insumos de las redes sociales.

Cualquier persona que use los hashtags #ReformaPolitica o #RedFormaPolitica puede emitir un comentario, y nosotros lo estaremos recogiendo. También estamos aplicando una encuesta en el portal www.redformapolitica.co en el que pedimos a la gente que nos diga qué le gusta y qué no le gusta de la política actual. En las primeras horas tenemos 600 encuestas ya diligenciadas. Queremos que los ciudadanos que no quieren solo criticar, sino proponer, accedan a esta encuesta y que propongan. Queremos ver en tres semanas qué está opinando la gente, no solo con los políticos, porque la gente está cansada de que estas propuestas se manejan solo entre los políticos y no con ellos.

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¿En tres semanas estaremos viendo qué quieren los ciudadanos?

Vamos a estar sacando parciales, analizaremos qué pide la gente y qué opina sobre las propuestas que presentó el Gobierno ayer. Hemos recibido ya propuestas que gustan y que no gustan. Creo que hay una oportunidad única para que la ciudadanía nos guíe para llegar a una democracia más concreta y más participativa. La ciudadanía deliberando, criticando y proponiendo.

Una de las propuestas más criticadas ha sido la de reducir la edad mínima para votar de 18 a 16 años. ¿Por qué se propone el voto desde esa edad?

En los países donde se vota desde los 16 años se ha aumentado la participación de los jóvenes sustancialmente. Por ejemplo, en Austria la participación de las personas entre 18 y 20 años estaba en el 25% antes de tomar esta decisión. Con el voto a partir de los 16 años, la participación entre 16 y 18 aumentó al 65%. Los padres de familia y docentes de los colegios pueden apoyar este proceso. No es una decisión, que le digan por quién votar, pero sí un proceso de toma de conciencia de la importancia del voto, de participar. La experiencia demuestra que cuando las personas votan desde jóvenes se crea el hábito de votar; es muy importante si queremos que esta nueva democracia incluya a los jóvenes.

Hemos escuchado muchas críticas: que los jóvenes no tienen el criterio para votar, que no tienen la educación suficiente… todas estas críticas son bienvenidas, también la de quienes están de acuerdo con el voto joven. Lo que queremos es evaluar las propuestas de acuerdo a lo que los ciudadanos están pensando.

¿Y qué han pensado con el voto obligatorio?

A muchos les ha gustado. La decisión que implica una obligación más a los ciudanados les gusta, porque consideran que es una manera de mejorar la democracia. No solo queremos que los ciudadanos opinen sobre las propuestas, sino que también propongan. Queremos que esta reforma se salga de la lógica de la mesa de partidos y la decisión de políticos para políticos.

Hay dos temas que han sido sumamente controvertidos: quitar la Vicepresidencia y elegir al presidente y mandatarios locales para un período de 5 años, no de 4. ¿Qué motiva estas propuestas y a quién las beneficia?

Primero hay que aclarar una cosa: estas propuestas no harían parte de lo que se tramite con el Fast Track, porque no tienen conexidad con el acuerdo de La Habana. Esto es una aclaración importante: hay quienes han salido a decir que esto se presentará vía Fast Track y no es así.

¿Las otras propuestas?

Tienen conexidad con el acuerdo.

¿Las que presenten los ciudadanos, pasarían vía Fast Track?

Depende de que tengan conexidad con el acuerdo, que plantea que es importante fortalecer la democracia y hacerla más participativa. Una propuesta plantea que la ciudadanía recoja 100.000 firmas digitales y obligue al Congreso a discutir un tema, esa propuesta va por Fast Track. Y ha gustado mucho, viene de la ciudadanía y tiene conexidad con una democracia mucho más incluyente. En el Reino Unido funciona muy bien para que los políticos escuchen a la ciudadanía. Esta propuesta tiene relación con el acuerdo de paz. El aumento del período presidencial y la eliminación de la Vicepresidencia no tienen relación con el acuerdo y no se discutirían con Fast Track.

Otra propuesta que se ha visto mucho es la de reducir el número de congresistas, y es muy posible que esa propuesta sea considerada. ¿Entraría por Fast Track?

Hay que estudiar la conexidad. En este caso, una propuesta que implique una reducción de la participación ciudadana no va en la línea del acuerdo, pero si recoge un número importante de ciudadanos, hay que escucharla. Nuestra tarea es escuchar a la gente y lo que está pensando.

Volvamos a la iniciativa de ampliar los períodos al presidente y mandatarios locales. ¿Por qué se plantea esta propuesta?

Ya logramos quitar la reelección, porque es inconveniente, genera un desequilibrio institucional y hemos visto el riesgo que genera en otros países de la región. Los períodos de 5 años buscan que se alcancen a desarrollar planes de gobierno, y algo aún más importante, que haya simultaneidad entre la Presidencia, mandatarios locales, y entes de control. Ese traslape muchas veces resulta inconveniente para la institucionalidad y la articulación del nivel nacional con los niveles locales.

De ser aprobada, ¿el 7 de agosto se posesionarían presidente, fiscal, procurador y todos los mandatarios locales?

Unificar los períodos, exactamente. Hoy hay una asincronía de los períodos: se elige el presidente y el Congreso, y luego hay básicamente 18 meses hasta que empiece el período de los mandatarios locales. Eso genera dificultades en materia de presupuestos, de coordinación entre las administraciones y entre los planes de gobierno nacional, departamental y municipal. Una unificación de períodos permitiría mayor concordancia desde los territorios.

¿Por qué se propone quitar la figura del vicepresidente?

En Colombia la figura del designado funcionaba muy bien hasta la Constitución de 1991. Aquí ha habido voces de varios sectores políticos y sociales que aseguran que la Vicepresidencia ha generado dificultades en el Gobierno y en la coordinación gubernamental. Es una propuesta válida para estudiar, pero no se estudiará mediante el Fast Track.

¿Esta reforma política empezaría a aplicar para las elecciones de 2018 o después?

Depende lo que se defina. Puede aplicar a partir de 2018, o haber un período transitorio.