Paseo de la muerte con la ciencia y la investigación

Paseo de la muerte con la ciencia y la investigación

20 de Marzo del 2017

-Por más de dos años las universidades del país han presentado las críticas correspondientes al sistema de asignación y distribución de los recursos y, por supuesto, han formulado varios escenarios alternativos para organizar y mejorar la financiación a la ciencia, incluyendo la más obvia: que sea Colciencias, la entidad técnica del Estado, la que asigne los recursos.

Hoy, el mismo presidente Santos propone descongelar esos recursos de las regalías no ejecutados, cerca de $1,5 billones. Pero, en una incomprensible propuesta, trasladarlos para la construcción de vías terciarias.

La queja, desconcertado, es del rector de la Universidad Nacional, Ignacio Mantilla Prada, quien se pregunta si Colombia será la más educada o la más pavimentada.

Lastimosamente, de nuevo la academia solo encuentra muros de silencio en sus solicitudes y llamados de atención. Se está condenando a un “paseo de la muerte” a la ciencia, la innovación y la investigación. En efecto, a nuestras quejas, reclamos, sugerencias o solicitudes se nos responde con redireccionamiento a otras entidades con poco poder de decisión o muy limitados recursos.

El rector Mantilla argumenta su reclamación:

-Desde 2014 hemos pedido que se modifique la ley para que el 10 % de las regalías se destine a la investigación de manera más objetiva y técnica, evitando la baja ejecución por las razones expuestas. Lo que no se ha logrado en este lapso, ahora se va a obtener apoyados en el fast track legislativo, pero para quitarle los recursos a la investigación y destinarlos a la construcción de vías. Es decir que como la locomotora de la innovación jamás arrancó, se pretende deshuesarla y venderla por partes.

El presupuesto de Colciencias en lugar de incrementarse pasó de $427.000 millones en 2013 a $276.000 millones en 2016, una disminución superior al 35 % de su presupuesto anual. Esto, como es obvio, también ha repercutido en la investigación y particularmente en el número de becas.

En la Universidad Nacional de Colombia se pasó de tener 314 estudiantes de posgrado becados por Colciencias en 2014 a tan solo 75 en 2016. De forma similar, el Programa Jóvenes Investigadores de Colciencias pasó de apoyar a 197 jóvenes de la Universidad Nacional en 2014, a solo 50 en 2016. Puesto que el número de estudiantes de posgrado ha aumentado, la disminución porcentual de estudiantes becados por Colciencias es aún más impactante.

Como se ve, se anhela que Colombia sea la más educada, pero se hace todo lo posible para que eso no se logre, pues tardíamente parece haberse comprendido que es más fácil y rápido pavimentar 1.000 kilómetros, que formar 1.000 nuevos doctores.

El cambio de destinación de $1,5 billones de regalías constituye un daño enorme para el apoyo de la ciencia y la investigación en el país y representa una visión atrasada y pobre en la consolidación del desarrollo de nuestra Nación.

En lugar de hacer ciencia, desarrollar tecnología y solucionar con nuestro intelecto las necesidades del país, se prefiere cambiar el destino de estos recursos (no renovables), ya prometidos a la innovación, para dedicarlos a la construcción de vías terciarias. Hubiese sido incluso una buena oportunidad para apoyar la investigación en temas afines, para disminuir la adopción de tecnologías y métodos foráneos y empezar a desarrollar con nuestros investigadores y talentosos estudiantes la adecuada construcción de vías en la compleja geografía nacional.

Que Santos actúe con buen juicio

Colombia tiene una inversión en investigación menor que el 0,3 % del PIB. Los países que sobresalen en ciencia y tecnología invierten el 5 % de su PIB. No entiendo cómo, con estas “innovadoras estrategias colombianas”, que van en contra de todo sentido común, se pretende ser el país más educado de la región, ingresar al club de países desarrollados de la OCDE y consolidar una paz sostenible a largo plazo.

Señor Presidente, confío en que su buen juicio y su capacidad de comprensión lo aparten de las asesorías inconvenientes, para que pueda tomar una decisión de líder, de estadista que entiende que lo primero para lograr la equidad es la educación. Una acción en ese sentido le ganaría el reconocimiento universitario de su verdadera visión.