El Inferno de Dan Brown

16 de enero del 2014

Continúa Dan Brown con sus thrillers en donde la simbología y el recorrido por los arcanos medievales, masónicos, judeo-cristianos, entre otros son los elementos centrales de la búsqueda del grial, o del símbolo perdido masónico, o de la intriga vaticana. Ahora con Inferno, el viaje entra en el laberinto de la Divina Comedia, obra cumbre prerrenacentista del poeta mayor florentino, Dante Aliguieri.

Un científico ingeniero bioquímico suizo se ha obsesionado por limitar el crecimiento de la población humana, y recogiendo la teoría maltusiana expone e intenta generar una plaga que diezme de alguna manera la progresión geométrica demográfica; de no hacerlo, los requerimientos de las personas agotarán inexorablemente los recursos del planeta trayendo con ello la destrucción de la civilización.

El suizo ha involucrado en ello a un Consorcio Privado para que le permita hacer sus experimentos y en el momento final, cuando ya su existencia haya terminado, entregar a la humanidad un video expeluznante donde enmarca su decisión de contribuir con el control de expansión de la población.

También aparece como contraparte la Organización Mundial de la Salud en la búsqueda del científico, al que acusa de bioterrorista.

El profesor y experto en simbología de la Universidad de Harvard, Robert Langdon nuevamente es el protagonista central; su búsqueda inicia cuando se despierta en un hospital florentino sin saber la razón. Tiene un objeto marcado con el ícono universal de peligro biológico y que al abrirlo contiene un raro proyector laser con el mapa del Infierno de Dante hecho por Boticelli en los albores del Renacimiento.

Por su conocimiento observa que el mapa ha tenido una serie de alteraciones que lo lleva a recorrer con la médica Sienna Brooks que lo ha tratado en el hospital, por todas las locaciones más importantes de la antigua ciudad de los Medici. Siempre perseguidos sin saber la causa, hasta que la amnesia comienza a diluirse y los recuerdos pasados y cercanos a convertirse en la maraña de pistas, rastros, preguntas y certezas.

Esta es la trama con el final inesperado propio de la mente de Brown. Nuevamente en la práctica en un guión de película que entretiene al lector de principio a fin. Como en las demás novelas de Brown, la invitación es a hacer el recorrido por diferentes ciudades y culturas, por sus historias y sus símbolos, los cuales a través de las relaciones existentes que el autor enmarca en forma magistral, permite tener un hilo conductor que lleva a una lectura fácil y entretenida.