El poder de Noriega

El poder de Noriega

8 de Febrero del 2012

Además del poder inherente a su cargo, el Secretario General de la Alcaldía de Bogotá, Eduardo Noriega, ha colocado fichas claves en la administración de Gustavo Petro. Logró poner a Javier Gutiérrez Ballesteros en la Secretaría General de la ETB, un cargo al que generalmente llega un hombre de confianza del  presidente de la empresa y que en el caso de la estrategia de Petro con las empresas públicas, resulta clave. También consiguió un puesto influyente por la cantidad de nombramientos que maneja, la dirección del Programa Misión Bogotá,  para otro amigo suyo: Raúl Lasala. Petro había nombrado en el Instituto para la Economía Social a Jorge Eliécer Racero, un hombre cercano al movimiento sindical y en especial al Instituto María Cano.

Pero la más asombrosa movida fue la que permitió el nombramiento de su esposa, Catalina Velasco, en la recién creada vicepresidencia de relaciones con la comunidad en la Empresa de Energía de Bogotá. Todo estaba previsto para que Eduardo Noriega formara parte de las juntas directivas de las tres empresas de servicios públicos y así se había anunciado públicamente. Sin embargo, y de manera calculada, éste rehusó a formar parte de la Junta de la Empresa de Energía de Bogotá, con lo cual evitó cualquier inhabilidad y dejó con las manos libres a Mónica De Greiff, la presidente de la compañía, para nombrar a Velasco en el cargo, creado ad hoc para ella.