La secta sexual que avergüenza al Vaticano

La secta sexual que avergüenza al Vaticano

4 de Noviembre del 2015

En el escritorio del papa Francisco descansa una grave denuncia: un exmisionero habla de abusos sexuales perpetrados por una poderosa comunidad de clérigos españoles extendida por EE.UU. África y Latinoamérica.

El diario El País de España indica que el teólogo José Manuel Vidal entregó al Papa un dosier con los supuestos abusos sexuales en una “organización de eclesiásticos y laicos urdida en Barcelona el siglo pasado y extendida ahora por varios países. Se trata de la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol y de María Madre de la Iglesia (MCSPA, en sus siglas en inglés), que, aparte de su faceta religiosa, realiza importantes obras de cooperación y desarrollo en África y Latinoamérica. Los fundadores ya fueron castigados por el Arzobispado de Barcelona en 1995”.

De acuerdo con las denuncia del exmisionero, quien se identifica como Paulino, la comunidad religiosa que realiza abusos sexuales sistemáticamente, es oscura y está protegida por altos jerarcas de la iglesia y políticos. Es según dice, la “perfecta ingeniería del mal”.

El hombre que denunció la existencia de esta secta secreta de la iglesia, explicó en diálogo con El País de España, porqué, pese a que dice ser víctima de la secta hace muchos años, denuncia hasta ahora.

“Ya solo confío en el Papa. Me duele no haber tenido agallas para denunciar antes. Me duele que durante todos estos años en los que no fui capaz de denunciar han seguido abusando de chicos y chicas. Yo ya no tengo miedo. Eso sí, me han quedado secuelas. Después de vivir a la deriva de Dios, no sientes nada. Ahora solo busco que lo que me pasó a mí no les siga pasando a otros. Espero que la jerarquía reaccione de una vez. Hay muchos obispos que lo saben. Unos por no complicarse la vida, otros por dinero, el caso es que no hacen nada. Yo mismo se lo conté a un obispo y no me hizo caso. El Dios que le juzgará a él también me juzgará a mí”.

Otra de las supuestas víctimas escribe señala que en la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol y de María Madre de la Iglesia, lo trataron como “una bestia de carga”.

“He sido esclavo laboral y sexual de un grupo de depravados, encubierto por jerarcas de la Iglesia. En los tres años que estuve en la misión de Nariokotome, en Kenia, me trataron como una bestia de carga. Éramos unas 30 personas y a la esclavitud laboral se añadía la esclavitud sexual”.

Esta presunta víctima contó al País que los clérigos de la comunidad “nos decían que la vida sexual activa es algo que Dios quiere y que también quiere que vayamos desnudos porque desnudos nos creó. Ayúdeme, Francisco. Ponga un poco de alivio en mi alma rota. No permita que otros muchachos sigan pasando por este infierno”, escribe al Papa una de las supuestas víctimas, que ahora tiene 36 años.

Los religiosos señalados por estas denuncias se defienden: “No hemos visto nunca ese campamento de los horrores que relata Paulino”, afirma el sacerdote y médico Pablo Cirujeda.