Mi hijo por un video juego

Mi hijo por un video juego

2 de agosto del 2011

Antes del auge tecnológico, los vicios que más imperaban eran el alcohol, las drogas y el cigarrillo. En la actualidad, hay vicios nuevos y por esos vicios son capaces de perderlo todo, e incluso a los hijos. En 2007, una pareja de jóvenes, Lin Li y Li Juan, se conoció en un ciber café de China. Los dos tenían gran afición por los juegos en línea, y así surgió el amor y la complicidad. Al año de conocerse, los juegos virtuales se tornaron reales y Lin Li quedó embarazada. Durante los nueve meses de embarazo visitaba de forma asidua los cibercafés. Tuvo a su hijo. La pareja ya no podía entrar con el recién nacido a los sitios que frecuentaban, así que dejaban al niño a la merced del olvido y se iban a seguir alimentando el vicio. En 2009 tuvieron una niña. La joven pareja estaba desempleada y, ante el hambre que se avecinaba y una compulsión por el juego que los consumía, decidieron vender a la segunda hija por 300 yuanes, equivalentes a 500 dólares, que gastaron en pocos días. Al ver que era buen negocio tener hijos, y, como si se tratara de mercancía, vendieron al hijo mayor por diez veces el valor de la niña. Al año siguiente ocurrió lo mismo con un nuevo hijo. La mamá, arrepentida por procrear para vender, se entregó a las autoridades.