Daniela cambió su carrera deportiva por el amor de James

Daniela cambió su carrera deportiva por el amor de James

12 de agosto del 2014

Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer y James Rodríguez bien lo sabe. A los 17 años conoció a Daniela Ospina por casualidad y desde ahí nació una historia de amor que se mantiene hasta nuestros días. Ella tenía 16 y como toda señorita de bien, primero le ofreció su amistad. El crack viajó a Argentina para formarse en Banfield, pero la distancia no separó la naciente relación.

Mientras, ella entrenaba voleibol en la Liga de Antioquia. Empezó en la Corporación Deportiva de Itagüí, rápidamente pasó a jugar en Sabaneta. El rumor de que había una gran jugadora se expandió por la todo el Valle de Aburrá hasta qué llegó a jugar en el club Universidad de Medellín. En es entonces era apenas una adolescente.

Cuando era quinceañera llegó a jugar en el seleccionado antioqueño. Ahí conoció a Yuranny Romaña. Una amistad creció y Daniela conoció a su compinche y compañera de ataque en el equipo de voleibol del departamento. Eran tiempos en los que el único horizonte era el voleibol profesional, la única relación que tenía con el fútbol era su hermano David, que jugaba en las inferiores de Atlético Nacional.

Daniela Ospina

Recuerdos de Daniela Ospina, que era la chica prodigio del voleibol antioqueño

Títulos por todo el país, en Medellín, Bucaramanga, Cali, o cualquier lugar en que estas chicas se presentaban. Eran, sin duda, las reinas del voleibol colombiano. Daniela Ospina jugaba en posición de opuesta, al frente del ataque por el flanco derecho, y a su costado, su amiga Yuranny. Con el tiempo no demoró en cumplir su gran sueño, llegar a la selección Colombia.

Los colores patrios la predestinaron. Corría el 2008 y su vida cambió por completo. De golpe conoció a una joven promesa de Envigado F.C, que brilló en el Pony Fútbol y que como ella definió alguna vez, “la flechó desde un principio”. Su encuentro se dio gracias a una amiga en común de los dos, pero pese a la atracción inmediata, el amor debió esperar y James se fue a Argentina.

La distancia no dañó las charlas entre los dos adolescentes y no duraron en ser novios, a distancia. Pero otra vez el destino le hizo un guiño a Daniela, que viajó a Argentina en 2009 a representar al seleccionado nacional de vóley y por supuesto, a encontrarse con James. Él brillaba en Banfield, superó la ausencia maternal, y a las órdenes de Julio Falcioni, maduró de golpe.

Acostumbrado a estar en las canchas, James pasó a la tribuna a admirar a su musa. Su amor se selló y ella le prometió seguirlo a donde fuera, una vez diera el salto a Europa. No faltaría mucho para eso. Banfield vendió al jugador a Portugal y puso en una encrucijada a Daniela Ospina.

Daniela Ospina

Cuando se fue a Europa por amor a James, la vida de Daniela dio un giro total

La voleibolista entró en el dilema de si cumplir su promesa y seguir al amor de su vida, o si continuar con su carrera deportiva que la tenía en la selección mayor de Colombia, en la que un día recibió un bautismo embarrada de betún de pies a cabeza, según reveló Yuranny, que también supo de antemano que James y Daniela se marchaban a Portugal.

Al final, el corazón fue más fuerte y la joven viajó a Europa. Pero su carrera no acabó ahí. Entre el amor y su vocación a jugar voleibol pasaron sus días, de aquí para allá, de Porto a Medellín. Daniela continuó jugando. El amor seguía multiplicándose y en ese ambiente arribó Salomé.

Daniela Ospina

Salomé terminó de fortalecer el amor entre Daniela y James

Daniela Ospina quedó encinta y se dedicó al hogar. Por mensajes de texto se comunicó con la Liga de Antioquia y renunció a disputar los juegos nacionales de 2012 con su departamento. Volvió a transformarse, ahora era mujer de familia. Mientras, estudiaba administración de empresas, carrera que está próxima a concluir.

Pero con el éxito de su marido, la señora Rodríguez recibió la mejor noticia. Real Madrid no está conforme con haber fichado el goleador del mundial de Brasil y también quiere que Daniela regrese al voleibol por la puerta grande. Le ofrece jugar Vóley Playa, disciplina que dista mucho de lo que ella practicó en Medellín, pero existe una motivación más que la tientan a volver a jugar.

Daniela Ospina

Daniela fue tentada por Real Madrid para jugar voleibol playa en España. ¿Aceptará?

Sus compañeras la esperan para que esté presente en los juegos nacionales. Saben que su presencia causaría una revolución. No es la misma jovencita que llegó a Medellín con sueños de voleibolista profesional. Pero algo en su interior la llama, antes del mundial regresó a los entrenamientos en las instalaciones de la Liga de Antioquia y demostró que el talento sigue intacto.

En los próximos días debe darle una respuesta a Real Madrid y también a sus compañeras. Quizá, con James en la cima, ella considere que es el momento para volver a saltar cerca a la red, bloquear a la jugadora rival, y con la potencia de su brazo, meter un punto. Al igual que el crack de Real Madrid y de su adorada Salomé, jugar también la hace feliz.