Armani, la clave de la consagración de Nacional

14 de marzo del 2017

El equipo verde inicia un nuevo reto en la Copa Libertadores.

Armani, la clave de la consagración de Nacional

La triple atajada de la que hablarán los hinchas de Atlético Nacional toda la vida definitivamente es aquella de Franco Armani contra Rosario Central, para evitar que el equipo argentino aumentara la diferencia de gol en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores 2016.

Diego ‘El Chavo’ Fucks, el periodista deportivo argentino, se atrevió a calificarla de “épica”, y su compañero de narración, Gustavo Cima, la describió como una “salvada milagrosa”.

Minuto 61: Rosario Central va ganando 1 a 0 y ataca a Nacional. Pese a la falta contra Germán Herrera, Walter Montoya sigue la jugada, hace el primer remate al arco y Armani ataja. La pelota sigue en juego y se recupera el arquero. Marco Ruben lo vuelve a intentar y Armani salva. Por último, insiste Montoya y, desde el suelo, el casildense agarra el balón con las dos manos, por fuera de la línea de gol, y se aferra a ella por varios minutos.

“Esa es una de las tres historias de la Libertadores 2016 que tiene que contar Armani”, dice el comunicador Ramón Pinilla en la página 129 de su libro ‘Los setenta’, en el que destaca a los mejores 70 jugadores de Nacional. Las otras dos, afirma, son la del pelotazo de Ramón “Wanchope” Ábila de Huracán, y otra frente a Rosario, pero esta vez en el Atanasio en momentos agónicos.

Foto: Wikipedia
Foto: Wikipedia

Con estas atajadas maestras, Franco Armani se ha ganado con suficiencia el puesto de ídolo del Verde. 1.047 minutos sin recibir goles, que le dieron en 2013 el récord de imbatibilidad de su arco y, lo más importante, su aspecto humano – quienes lo conocen de cerca lo describen como una persona sencilla y buena gente – se suman a las razones que conquistaron el corazón de los aficionados.

Alexis Vargas, un jovencito de 14 años, es uno de ellos. Apenas escuchó el nombre del cancerbero se le abrieron e iluminaron los ojos. El estudiante del barrio Caicedo describe el momento cuando lo conoció como si fuera un sueño.

“Un día le pedí a De la Cuesta – presidente de Nacional – que me dejara conocerlo. Me respondió que sí y me llevó a los camerinos, le dijo a alguien de seguridad que lo llamara, sentí tres pasos y ahí estaba. Fue muy atento, me conversó y me abrazó”, recuerda.

El hombre de 1,90 metros y 30 años compartió con KienyKe.com unos minutos tras su práctica matutina en la sede deportiva de Guarne.

Con Edwin Cardona, Víctor Hugo Aristizábal, Juan Pablo Ángel y Juan Camilo Zúñiga como espectadores (sus cuadros, valga la aclaración), esto contó uno de los arqueros más influyentes de la historia del verdolaga.

¿Por qué quiso ser futbolista? ¿Por qué arquero?

“Es una historia de pequeño. Tengo un hermano tres años más grande que yo y en nuestra casa teníamos un garaje grande. A él le gustaba patear y, bueno, no había arquero. Entonces me ponía a mí a atajar en el portón. Él pateaba, yo atajaba, y desde ahí me empezó a gustar la posición.

Cuando hacíamos torneos de barrio, yo iba al arco, y en las infantiles, que uno no tiene un puesto fijo – capaz que en un partido te gusta estar en el arco, luego en otro como jugador –, a mí siempre me gustó estar en la portería, y bueno, hasta hoy en día, que soy profesional.

Desde los seis años, en el club de barrio, Aprendices Casildenses, empecé con esta linda profesión”.

¿Qué recuerda de su debut en el fútbol profesional?

“Fue difícil porque no era titular, era arquero suplente en ese momento, me tocó un partido por lesión de mi compañero y no fue bueno. Perdimos 4 a 1.

En mi debut ¡perder!, no es fácil. Entonces por ahí uno se viene abajo, se le pasan un montón de cosas por la cabeza. Pero lo que me ha caracterizado siempre es mi fortaleza mental, mi carácter, y obviamente mi idea era poder triunfar”.

Y ¿en Nacional?

“En el Verde me tocó debutar en 2010 contra Equidad, de local. En ese partido ganamos 3 a 1. Gracias a Dios me fue bien. No es sencillo venir de otro país y debutar en un equipo como este, con la responsabilidad que implica pertenecer a un club tan grande.

La gente desde ese primer momento empezó a confiar en mí y a tener buenas referencias”.

¿Una anécdota?

“Siempre me acuerdo de algo y todavía se lo recuerdo a nuestro entrenador de arqueros, Fabio Calle. Apenas llegué a Nacional, él me hacía entrenar en un cuadradito.

Era un espacio chiquito, los dos solos, no me sacaba a la cancha, ni al arco. Cuando me acuerdo, siempre le hago una broma, pero es algo que siempre evoco. Es una historia linda del arranque acá en Nacional”.

Foto: Atlético Nacional
Foto: Atlético Nacional

¿El momento más feliz?

“¡La Copa Libertadores! Es lo que sueña cualquier jugador de fútbol, más si es un torneo internacional. Cualquier futbolista quiere ganar un título de este tipo. De hecho creo que es la felicidad más grande desde que arranqué mi carrera deportiva.

Es un momento que todavía tengo en la cabeza. Me acuerdo de los viajes, los partidos, los rivales, los estadios. Es una experiencia muy linda que queda en el recuerdo”.

¿El más difícil?

“La lesión. Tuve un problema de ligamentos en la rodilla y fue muy difícil y raro a la vez. Gastón Pezzuti, que era el arquero titular, se lesionó en ese partido, y entro yo y también me lesiono.

Ese era el momento para despegar en Nacional, era la oportunidad de mostrarme, pero esa situación me impidió seguir con mi camino. Tuve que pasar por una recuperación larga, de más o menos un año, para volver a las canchas.

En esos momentos, el apoyo de mi familia y de mis seres queridos fue fundamental para volver en muy buen nivel”.

¿Qué es lo que más te gusta de estar en el verde?

“Primero la unión entre los integrantes del equipo, las grandes personas que son. Es un grupo con mucha humildad. Segundo, que es un club en el que a uno no le hace falta nada, que me hace sentir como en casa. Tercero, la hinchada que nos da su apoyo y que en cada partido nos alienta y nos da ánimo. Y por cuarto, toda la gente que trabaja en el club.

No somos solamente los jugadores, hay muchas personas detrás que trabajan para que Nacional crezca y nosotros estemos bien. Todo eso me hace sentir muy cómodo”.

Foto: Atlético Nacional
Foto: Atlético Nacional

¿Ha pensado en irte a un equipo de su país?

“Se ha nombrado muchas veces. El año pasado fue a River, a comienzos de este año, a Boca. Como digo siempre. Hoy en día Nacional está en un nivel muy alto.

Si lo comparamos con Boca o con River, obviamente uno piensa en la historia que tienen, en el nombre, pero si miramos lo futbolístico y muchas cosas más, hoy Nacional está más arriba que muchos otros equipos.

En este momento no me llama la atención volver al fútbol argentino. A lo mejor más adelante, cuando esté culminando mi etapa futbolística, podré terminar en mi país porque yo nunca debuté en primera división allá y es algo pendiente que me queda.

En este momento, si sale alguna oferta o algo, miro para otro lado, no para Argentina”.

Lo de la nacionalización… ¿Descartado?

“Estoy en eso. Me gustaría tener la nacionalidad. A mitad de año cumplo siete años en Colombia y es mucho el cariño que me ha demostrado la gente de este país. Estoy en ese proceso, tengo que esperar un tiempito más para poder hacer este trámite, porque lleva unos requisitos. Pero sí, me gustaría”.

Igual ya se siente colombiano…

“Bueno… Bueno… Tengo familia por los dos lados. Por el lado de mi señora tengo familia acá en Colombia, pero también tengo a mi familia en Argentina, donde están mi papá y mis hermanos”.

¿Vive feliz en Medellín?

“Me siento muy bien. Es una linda ciudad. La gente es muy educada y cada vez que salgo a la calle me hacen sentir su apoyo. Si estuviera mal, no hubiera estado siete años en este lugar. Me siento muy cómodo y muy feliz”.

¿Qué es lo mejor de ser un ídolo de Nacional?

“Brindarle la felicidad a un niño o a un hincha que tienen ese deseo de conocerte es bonito. También trato de brindarles mi experiencia como futbolista a los jóvenes. Les cuento lo que he vivido hasta ahora, les doy mi apoyo. Sentir y dar ese cariño y ese afecto es muy especial”.

¿Si se retiras en el equipo del fútbol, le gustaría seguir vinculado en algún puesto administrativo, como hizo Juan Pablo Ángel?

“Siempre voy a estar ligado a este equipo por todo lo que me ha brindado. Va a ser muy difícil olvidarse de Nacional, pero en estos momentos no estoy pensando en eso. Claro que ojalá pueda algún día formar a los chicos, a los arqueros. Me gustaría cuando me retire del fútbol poder hacer eso. Pero falta mucho tiempo, todavía tengo bastante carrera deportiva”.

¿Cuál es su ídolo en el fútbol?

“Me gustaba mucho Enzo Francescoli cuando estaba en River, y en la actualidad, Messi. Mi ídolo es Lionel Messi por lo que demuestra partido tras partido, por lo que es como jugador. La verdad me llena de mucho orgullo”.

En Colombia, ¿tiene alguno?

“¡Ah bueno! René Higuita. Es un referente máximo de la historia de Nacional. Él revolucionó el fútbol por las cosas que hacía: salía con la pelota fuera del área, gambeteaba. Cosas que hoy en día no se pueden hacer. Bueno. Sí se pueden hacer, pero no se deben. Es un ídolo para mí”.

Finalmente, Armani, ¿qué le diría a un chico que quiere ser arquero?

“Primero que disfrute. Cuando uno está pequeño debe disfrutar de lo que es el fútbol. Que vaya a entrenar día a día, que esté con sus compañeros. Después, a trabajar.

Yo creo que este deporte es de disciplina, de compromiso. Cuando yo arranqué a jugar en divisiones menores, tenía apenas 14, 15 años, y los sábados y domingos me daban ganas de salir a tomar algo. Pero si tenía que jugar el domingo, el sábado en la noche me iba a dormir temprano porque tenía que estar bien para el partido. Eso es lo que me llevó a ser un jugador profesional y madurar.

Más adelante la vida y el sacrificio que haga, las intenciones y la mentalidad que tenga, lo van a llevar a ser un arquero profesional”.

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