De cobrador de bus a goleador de la selección

13 de noviembre del 2013

Hoy Carlos Bacca se codea con los mejores del mundo, pero en sus inicios cobraba pasajes para llegar a los entrenamientos.

De cobrador de bus a goleador de la selección

Cuando llegué vi a unos niños jugando fútbol. La cancha no tenia grama, la arena se mezclaba con el vidrio y las piedras. El sol era espectador de lujo, pero azotaba la piel de los jugadores. Todos querían meter un gol confiados en que de esa manera algún día llegarían a ser como su ídolo: Carlos Bacca.

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La cancha donde Carlos Bacca aprendió a hacer goles 

El delantero de Sevilla empezó aquí. Los primeros goles los hizo bañado en sudor y bajo el calor de Puerto Colombia, pueblo de pescadores. En sus redes pescó a un goleador que comenzó su carrera en el Barranquilla FC, luego maduró en Junior para hacerse ídolo en Europa con Brujas de Bélgica. Hasta Puerto Colombia viajé en busca de los orígenes del goleador.

– Así como ves jugando fútbol a esos niños descalzos, él se me venia pa’ acá. Siempre me tocaba venir a buscarlo pa’ darle el almuerzo -, me dijo Doña Eloísa, la mamá de Bacca. Llevaba una camiseta que hacía homenaje a la Selección, atrás una firma de su hijo. “Carlos extraña la comida de acá. Cuando llegó a Europa lloraba porque no le gustaba aquella comida. Ahora aprendió a hacer lo que más le gusta, la salchipapa”.

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Eloísa Ahumada, la mujer que llevó a Bacca por el camino que lo hizo convertirse en figura mundial

Luce cansada. En sus ojos se ve el sacrificio que hizo para que Carlos sea quien hoy es. Ahora, él es quien lleva sobre sus botines el bienestar de la familia. Aconseja a sus padres, hermanos, cuñado y amigos que se reúnen cada vez que la Selección juega en Barranquilla.

A la cima sin escala

Cuando viajé a mi cita con el génesis de Carlos Bacca tomé un autobús rumbo al primer puerto de Colombia. El que se quería bajar debía gritar ‘parada’, el que se montaba le pagaba a un niño que se hacía al lado del conductor. Carlos fue un niño así. Tuvo que tomar esa alternativa para impedir que su familia dejara de almorzar.

“Yo conducía un bus de Expreso Colombia Caribe y ese pelao se montaba a ayudarme cobrándole a la gente, a los pasajeros. Con lo que se hacía, tres mil, cinco mil pesitos, podía ir a los entrenamientos”, me contó Renato, un taxista. “Al final yo le dije que cada vez que lo viera yo lo llevaba gratis, que fresco”.

Carlos Bacca

En este bus Bacca se ganaba unos pesos para irse a entrenar.

Esas ganas de triunfar llevaron a Carlos Bacca a Venezuela. Minervén fue su primer equipo en el país vecino, luego de ser un talento de las inferiores de Junior, su equipo amado. Allá convirtió 14 goles que lo trajeron de regreso al cuadro tiburón. Julio Comesaña fue quien le dio la confianza que el ‘Peluca’ le retribuyó de inmediato con dos goles en su debut ante Deportivo Pasto.

Goleador de la Copa Colombia en 2009, luego se apoderó del puesto de delantero titular en Junior. Convirtió más de 70 goles antes de partir hacia tierras europeas. Bacca consultó a su mamá que sin titubear le dijo: “Mijo, con el dolor de mi alma váyase que ese es su futuro”. Dejó atrás su tierra, su familia, sus amigos, a Kiko su hermano que, según cuentan, era mejor futbolista de Carlos. Ahora le tocaba iniciar su leyenda solo.

¿Le temes a las Brujas?

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Shayira, Carlitos y Karla, los soportes de Bacca en Europa. 

La llegada a Europa no empezó de la mejor manera para Carlos. El arraigo barranquillero lo llama constantemente. “Mamá, me quiero regresar, esto por acá es muy duro”, decía una y otra vez envuelto en miedo y frío. Además la soledad estuvo a punto de hacerlo declinar de su sueño. Los goles en el club Brujas lo convencieron de quedarse.

Tres anotaciones en sus primeros seis meses fueron el calor que necesitó Bacca a la espera del arribo de su mujer, Shayira Santiago, y el pequeño Carlitos. Una vez estuvieron reunidos llegó la explosión goleadora de Carlos. Se convirtió en el goleador de la liga belga, pero el gol más  lindo fue la llegada de su hija Karla, que trajo la paz a la vida de Carlos justo cuando Colombia regresa a un mundial.

Toda Europa puso los ojos en él. El Sevilla FC español lo contrató. Durante el proceso en el Viejo Continente el delantero se sumó a la selección de Pekerman en este nuevo proceso rumbo a Brasil. Cumplió el sueño que su mamá nunca imaginó: ser delantero de la Selección Colombia.

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Carlos Bacca es otro de los delanteros de la selección que regresó a Colombia a un mundial.

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