Yady Fernández: “Está permitido caer, pero es obligatorio levantarse”

Yady Fernández: “Está permitido caer, pero es obligatorio levantarse”

15 de octubre del 2016

Por:@Ramr9429

Yady Fernández hace dos años y medio soñaba con jugar un Mundial de Fútbol con la Selección Colombia femenina, hoy desea ser la mejor ciclista paralímpica del país.

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Nació en Palmira un 13 de marzo de 1992. Desde pequeña tuvo una gran sonrisa, de esas que contagian, de esas que expresan sueños y esperanzas.

Junto a su madre, Seleni Bravo, se radicó en España cuando solo tenía 12 años. Ambas buscaban un futuro mejor, el que muchos colombianos anhelan cuando salen de su tierra por falta de oportunidades.

En las Islas Canarias conoció su primer amor. Sí, un balón de fútbol. Mostró un talento desbordado desde que inició, sus cualidades la llevaron a ser una delantera temida por sus rivales. “Comencé a jugar fútbol porque veía mi vida en el deporte”, confesó Yady Fernández a KienyKe.com.

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El club Deportivo Achamán de Gran Canarias puso sus ojos en esta vallecaucana porque sabía que tenía un futuro prometedor. En este equipo hizo todas las categorías hasta llegar a la Liga Nacional de España. Su sueño tomaba forma, el trabajo duro parecía ser el camino correcto.

El llamado a la Selección Colombia femenina no tardó en llegar. El entrenador del combinado nacional en ese momento, Ricardo Rozo, la seleccionó para el proceso de la ‘tricolor’. Su anhelo de jugar un Mundial de Fútbol estaba cerca. Pero, de un momento a otro, este deseo se escaparía a sangre fría de sus manos.

El choque de dos vidas para Yady Fernández

El 16 de febrero de 2012 es una fecha que, en silencio, Yady guarda en lo más profundo de su corazón.

El viaje de vacaciones a Ecuador junto a su familia no resultó como ella esperaba. En horas de la tarde salió junto a su primo para dar una vuelta en la moto por las calles de Guayaquil. Ese corto paseo se convirtió en su peor pesadilla. “Salí con él pero no recuerdo nada después del accidente”.

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Al parecer, un militar de ese país conducía ebrio y con negligencia invadió el carril donde transitaban Yady y su primo de 37 años. Ella quedó gravemente herida, él murió. “No sabemos nada de ese hombre porque se fugó y no me han llamado para la audiencia. Solo espero que le pida perdón a Dios”.

Cuando abrió sus ojos en el hospital los médicos le dieron la noticia más triste de su vida: la amputación de su pierna izquierda por una hemorragia que no se pudo controlar: “Solo quería salir en ese momento de la clínica para seguir mi vida”.

En su cabeza quedó el choque de dos mundos: un pasado como futbolista y un futuro incierto.

“Está permitido caer, pero es obligatorio levantarse con más ganas”, repite Yady cuando los días malos parecen ser más que los buenos.

Combatir con sus propios demonios es un duelo que solo ella conoce. Aunque su dolor parecía quemarla siguió con la sonrisa que siempre ha llevado desde niña.

“Mientras más triste sea tu historia, más fuerte debe ser tu sonrisa”, filosofía que tatuó Fernández en sus redes sociales.

Nuevas esperanzas y objetivos para Yady Fernández

Su familia estaba conmocionada porque las respuestas no llegaban. “Sufrieron más, para ellos fue más difícil asimilarlo no entiendo por qué. Tal vez porque yo era deportista y tenía un pensamiento diferente”.

Yady Fernández fue consciente del cambió que iba tener su vida, pero si algo tenía claro era que solo se alejaría del deporte después de la muerte.

“En 2015, luego de las operaciones, volví a Colombia porque quería seguir adelante. Deseaba entrenar”, recuerda la joven de 24 años.

Hoy entrena ciclismo de ruta porque anhela estar en unos Juegos Paralímpicos: “No alcancé a Río de Janeiro 2016 por preparación física. Seguiré trabajando”.

¿Por qué el ciclismo?

“Necesitaba un deporte que me exigiera física y mentalmente. Me ha costado mucho mantener el pedaleo. No descanso porque tengo que ser más veloz”.

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El entrenamiento es de martes a viernes. Yady va los martes al gimnasio para fortalecer su cuerpo, los miércoles y los viernes hace bicicleta en el velódromo. Los jueves los deja para completar la tarea que haga falta en su preparación semanal.

Su próxima competencia la emociona porque será en un par de semanas: “En Boyacá a mediados de octubre tengo un torneo de ruta. Espero mejorar mis marcas”.

En enero de 2017 comenzará su preparación académica en la Escuela Nacional del Deporte. Yady, además de ser ciclista paraolímpica, quiere ser entrenadora deportiva.

Asimismo, le da mucha alegría ver que por fin Colombia tendrá una liga femenina en fútbol. “Es bueno que se apoye porque hay mucho talento. Si hubiera sido antes me hubiera gustado estar”.

El América de Cali es su equipo del alma. Cuando se enteró que el club iba tener un onceno femenino le pareció ideal. “Mi corazón es escarlata. Voy al estadio cuando puedo porque quiero que ascendamos. A las chicas también las apoyaré”.

Yady es una atleta que trabaja para ser mejor día a día. Su tiempo libre lo aprovecha junto a su familia y amigos, esos que estuvieron en el momento más difícil de su vida. “Mis amigos están siempre que los necesito, me apoyan y me quieren mucho. Para mi familia solo tengo un agradecimiento infinito”, confesó.

Esta joven seguirá con una vida ligada al deporte y a las esperanzas. Su proyección y máximo objetivo: Juegos Paralímpicos de Tokio 2010.