James pareciera otro, muy distinto al del Real Madrid

James pareciera otro, muy distinto al del Real Madrid

8 de junio del 2016

Antes de ésta Copa América se esperaba mucho y se sabía poco. Todos esperábamos el desquite de una actuación frustrante en Chile, pero poco sabíamos del nivel con el que llegaría la Selección Colombia.

Lo que si sabíamos, es que nunca antes James Rodriguez había necesitado tanto de la Selección por todo lo que venía de sufrir con el Real Madrid y porque ésta es la mejor vitrina que podía tener para demostrar todo lo que vale y lo que es capaz de hacer en un campo de fútbol.

En el primer partido, aunque marcó de penalti, no tuvo el brillo que él quería y para rematar tuvo que salir lesionado. Y por eso hizo hasta lo imposible para que su problema en el hombro no le impidiera tener una segunda oportunidad, esta vez ante el siempre difícil seleccionado de Paraguay.

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Y no tardó mucho en concretarlo. Un centro desde la esquina de los que suele cobrar en el Real Madrid y que tantas veces han aprovechado, Cristiano, Bale y Benzemá, pero que no le importan mucho a Zidane, encontró la cabeza de Bacca y a los doce minutos, empezó a despejar el camino.

Y después un acompañamiento en ataque, de los que solía hacer con Ancelotti y que tantos goles le significó marcar, terminó sacudiendo el arco rival con su magnífica pierna izquierda.

James luchó, corrió, hasta defendió y terminó siendo determinante en el juego, en el partido, y en el resultado. Pareciera otro, muy distinto al del Madrid de la segunda temporada, pero es el mismo, solo que en un equipo en donde sí saben aprovecharlo, sí saben que es oro puro y que en un partido completo su calidad termina imponiéndose para beneficio de los resultados.

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No vale la pena desperdiciar estas líneas para explicar por qué allá no y acá si. Es demasiado sencillo, allá el técnico cree que si juega con James pierde el control del partido y acá Pekerman cree que si no juega con James pierde el control y puede hasta perder el partido.

Colombia-C

Simple, sencillo. ¿Maneras de pensar? ¿Sistemas diferentes? Puede ser. Pero el jugador es el mismo allá y aquí. No cambia cuando cruza el océano y no puede ser que haya una diferencia tan diametral entre lo mal que lo aprovecha el de allá y todo el provecho que le saca el de acá.

Acá para todos es un jugador imprescindible y afortunadamente es colombiano y lo puede tener la Selección Colombia.

Pero no fue solo James. Contra Estados Unidos quedó la victoria pero también la sensación que se podía jugar mejor. Y ante Paraguay se jugó mucho mejor.

El primer tiempo fue quizás el mejor que ha jugado ésta Selección después del Mundial de Brasil.

Anularon cualquier posibilidad de Paraguay, recuperando rápido, y pasando más rápido aún al ataque. Toques, paredes, relevos, y hasta lujos, desplegó Colombia en esa primera mitad.

En el segundo tiempo como era apenas de esperarse, el rival perdiendo dos a cero, no se iba a quedar con los brazos cruzados esperando que lo siguieran pasando por encima. Y no solo mejoró el funcionamiento sino que desnudó los problemas de recuperación en la mitad que a la vez alimentaron los errores en la defensa de Colombia.

El balón lo tuvo Paraguay y a diferencia de lo que hizo Estados Unidos, los Paraguayos si metieron miedo. Descontaron con un golazo y otra vez Ospina resultó impidiendo el empate con una volada magistral.

El ingreso de Celis por Pérez, algo ayudó pero no fue suficiente. Paraguay se quedó con diez y aun así siguió apretando hasta el final.

Pero ni siquiera eso, logró desdibujar la buena actuación colombiana. Ni siquiera el drama que se vivió por la inminencia del empate, puede ser mas importante que lo bueno que hizo el equipo de Pékerman en la mayor parte del partido.

Hablamos de funcionamiento individual y colectivo con notas altas, por eso el resultado fue justo, no solo por la elaboración de juego sino porque también en el fútbol tiene mérito saberse desenvolver en la adversidad y entender que el rival también juega y no era fácil sostener el 2-1 con los paraguayos encima, jugados al ataque, sin importarles que pudieran recibir un tercer gol que estuvo a punto de conseguir Bacca.

¿Que hay cosas por corregir? Por supuesto que si, equipos perfectos no hay. Errores siempre hay, lo juegan humanos, no máquinas. Y Pékerman debe estar rascándose la cabeza para corregir, por ejemplo, la contención en la primera línea de volantes que no está funcionando y por eso se pierde el control por pasajes y entregarle la pelota al rival puede resultar costoso.

Pasó con Estados Unidos que no lo aprovechó, volvió a pasar con Paraguay, que hizo un gol y estuvo a punto de empatar.

Por ahora, ésta victoria alimenta las ilusiones en esta Copa América, pero también este torneo debe servir para volver a tener un equipo sólido y con posibilidades de seguir peleando la clasificación al Mundial de Rusia.

El objetivo inicial está cumplido, era casi una obligación pasar la primera ronda y Colombia lo ha conseguido por anticipado. Lo mejor, puede estar por venir.