La noche agridulce de la figura de Millonarios

La noche agridulce de la figura de Millonarios

23 de febrero del 2017

Por: @Ramr9429

Los 13.155 hinchas que estaban presentes en el Estadio El Campín gritaron a rabiar los dos goles de Harold Santiago Mosquera.  Él no los celebró.  ¿La razón? Su mamá, horas antes del encuentro, se había sometido a una quimioterapia. Hace unos meses le diagnosticaron cáncer. Mosquera estaba a en el coliseo de la 57, pero su corazón estaba con la mujer que siempre lo ha acompañado. Millonarios derrotó 3-0 al Deportes Tolima.

“Mijo intentaré ver el partido. Yo entiendo que esa es su profesión y todo es por su futuro”, le dijo ella. Con una tristeza que no logra describir, Santiago respondió: “No te preocupes. Si no puedes mejor duerme. Lo importante es tu salud”.

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Bogotá, fría como la mayoría de las noches, tenía una temperatura cercana a los 13 grados centígrados. Los jugadores de Millonarios y Tolima salieron a calentar a las 7:15 de la noche, mientras las tribunas Norte y Sur, ocupadas por las barras Comandos Azules y Blue Rain, respectivamente; comenzaban a coparse.

Para los jugadores del Tolima el calentamiento duró poco. Regresaron al camerino pocos minutos después de pisar el césped. Los ‘embajadores’, entretanto, prendieron motores entre algunas risas y charlas cortas con los preparadores físicos.

A esa hora de la noche Santiago no sabía, ni nadie, que se iba a convertir en la figura. Mosquera, de 22 años, iba de titular porque el argentino Maxi Núñez estaba suspendido por la agresión a Angelo Mosquera, deportista de Rionegro Águilas.

Él sabía que esta oportunidad de oro le serviría para sorprender al entrenador del equipo, Miguel Ángel Russo. Al minuto 22, luego de varias corridas que no dejaron sin aire sus pulmones, abrió el marcador para Millonarios. Sus compañeros fueron a celebrar el tanto. Él solo miró al suelo, respiró algunos segundos y se dirigió a la mitad de la cancha para seguir el encuentro. (Vea los goles del partido)

“¿Por qué no celebró el gol?”, se preguntaban los hinchas de la tribuna Occidental, mientras otros les respondían: “Ese muchacho debe venir del Tolima y por eso se quedó parado”. La respuesta correcta estaba lejana.

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14 minutos después, cuando el Tolima parecía estar asfixiado por las arremetidas de los locales, Ayron del Valle marcó el 2 – 0 luego de una gran jugada del venezolano Jacobo Kouffaty. Santiago, que se devoró la banda derecha e izquierda del campo de juego, arrastró marcas para esta anotación.

Eran las 8:47 de la noche y Herrera finalizó la primera parte. Los jugadores de ambas escuadras entraron al camerino para tomar el descanso. Russo felicitó a sus jugadores por el buen desempeño. De reojo, miró a Santiago que parecía afanado. El entrenador argentino, que entendía el momento, prefirió aguantar un poco más antes de decirle algo.

Seguramente la charla del entretiempo del estratega y sus jugadores fue para terminar de consolidar aspectos tácticos que no fueron del todo efectivos en los primeros 45 minutos.

Cuando comenzó el segundo tiempo, a eso de las 9:02 p.m, Russo le dijo a Santiago: “Dale que vos podés”. El joven, ensimismado, no solo le demostró que sus piernas eran incansables, también le ratificó que su olfato goleador es una cualidad innata.

Millonarios 3 – 0 Tolima. #MFC

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Santiago, corría, asistía y respaldaba sus compañeros, ante una defensa del Tolima que estaba totalmente desmoronada. Producto de los espacios que dejó el club de Ibagué, decidió rematar fuera del área al minuto 56. Un disparo seco y potente que entró al fondo de la red, dejó al portero Joel Silva parado en la línea de meta.

De nuevo, decidió no celebrar. “Si ven que sí jugó con ellos porque no volvió a festejar”, repitieron algunos fanáticos. El futbolista terminaría el misterio al final del partido.

Millonarios estaba arriba 3 – 0 en el marcador. La goleada pudo ser más abultada pero los delanteros ‘embajadores’ no fueron efectivos en las demás ocasiones de peligro.

Minuto 64 y Russo decide llamar al volante Cristian Arango para que ingresara en lugar de la figura del partido, Harold Santiago Mosquera.

El técnico argentino le dio un golpe en la espalda y le dijo: “Excelente partido”. El futbolista, que nació en las entrañas del club azul, respondió: “Gracias profe”. Su mirada al técnico fue más certera que sus palabras.

Los 13.155 fanáticos se retiraron del Campín. Los jugadores de ambas escuadras también lo hicieron pasadas las 10:15 de la noche. Santiago fue el último en salir porque sabía que los periodistas lo esperarían para entrevistarlo por su gran juego.

¿Por qué no celebró los goles?

“Mi mamá hoy tuvo una quimioterapia y no pude acompañarla. Entiende que esta es mi profesión y me apoya. Pero me siento impotente por no poder estar con ella. Solo quiero sacar a mi familia adelante”. Esa fue la respuesta que pocos hinchas de Millonarios sabían cuando abandonaron el coliseo de la 57.