Nacionalizarse ¿infidelidad a la patria?

Nacionalizarse ¿infidelidad a la patria?

18 de octubre del 2013

La calidad mostrada por Eder Álvarez Balanta durante este año lo puso en boca de todos. Desde aquella repentina aparición ante Racing, el ‘Káiser negro’ se hizo a la simpatía no solo de los fanáticos de River Plate, sino de todo el país gaucho. Su nombre empezó a sonar en los pasillos de la selección Colombia, sin embargo José Pékerman hasta ahora no lo ha llamado.

Eso, sumado a los problemas defensivos de la selección Argentina, han librado el rumor sobre que Álvarez Balanta podría vestir la camiseta albiceleste en Brasil 2014. Si Eder, tentado por un bicampeón mundial, llega a representar a otro país distinto a Colombia en el próximo mundial ¿traicionaría a la patria futbolística? o ¿abriría otro capítulo en el libro de las nacionalizaciones en el fútbol?

Eder Balanta, Kienyke

Eder Álvarez Balanta es un crack que sueña con vestirse de amarillo, pero la albiceleste planea tentarlo.

No sería el primero ni el último en actuar con otra camiseta. En los inicios del fútbol de alta competencia era común ver dos nacionalidades en las hojas de vida de los grandes jugadores. Alfredo Di Stefano, uno de los referentes del fútbol mundial, jugó con su país Argentina pocos partidos, pero una vez emigró al exterior por razones sindicales, decidió representar a España cuando actuaba en Real Madrid a mediados de los 50. La selección ibérica no logró clasificar al mundial de Suecia, ‘La Saeta’ nunca disputó una cita orbital.

Alfredo Di Stefano, Kienyke

Alfredo Di Stefano, el nacionalizado más famoso de todos los tiempos.

Otro que terminó vistiendo los colores españoles fue Ferenc Puskas. El húngaro era el artillero más temido de los años 50 y su estadía en Real Madrid lo acercó al seleccionado que no tuvo reparos en aquel entonces en reclutar extranjeros.

La lista se extiende a Colombia, donde en los años 70 se aprovechó la inmigración argentina y se nacionalizó a Luis Jerónimo López y a Hugo Horacio Londero, entre otros. Era común que los jugadores vistieran la piel de los países donde mejor les iba, sin una regulación estricta, los grises del reglamento FIFA convirtieron a las selecciones nacionales en un escenario propicio para las nacionalizaciones en el fútbol.

En 2004 la FIFA decidió modificar tajantemente el reglamento de los naturalizados en otro país. El ente mayor del fútbol estableció cuatro ítems para determinar cómo un jugador puede ser seleccionado: nacer en el país a representar, tener madre o padre biológico oriundo de ese país, tener hasta un abuelo o una abuela nacidos allí y por último haber vivido en ese país como mínimo cinco años.

Sin embargo, pese a la templanza de la FIFA la ley también ha sido saltada en algunos casos. El brasileño Thiago Motta jugó con su selección un torneo de mayores, la Copa de Oro de Concacaf, pero escudado en que el ‘Scratch’ usó un equipo sub 23, la FIFA le dio un permiso especial para que actuara en la selección italiana a partir de 2011.

En estos tiempos, los nacionalizados buscan, en la mayoría de las veces, integrar una selección de menor relevancia que les permita acceder al mundial y ganar un lugar con mayor comodidad que en la de los países donde la competencia se eleva. No fue el caso de Gerald Asamoah, que trascendió culturas para jugar en una potencia mundial como Alemania, siendo el primer jugador negro en la ‘Mannschaft’.

Gerald Asamoah, Kienyke

Gerald Asamoah, el primer jugador negro en vestir la camiseta de Alemania.

Venciendo a la historia e incluso a sucesos como los de la guerra y la posguerra, Asamoah, oriundo de Ghana, pudo vestir la elástica blanca en el mundial de Corea-Japón 2002. La tendencia en los teutones se ha mantenido con otros jugadores afrodescendientes como Jerome Boateng, Jermaine Jones (antes de decidir jugar por Estados Unidos) y de procedencia latina como Cacau y Kevin Kuranyi.

Al igual que Alemania, otras selecciones ven en los naturalizados la solución a sus problemas futbolísticos. En la actualidad, México tuvo que recurrir a tres argentinos para intentar clasificar al mundial. Christian Giménez, Lucas Lobos y Damián Álvarez fueron convocados por el Tri aunque la apuesta no evitó que los aztecas cayeran en repechaje. El caso de Giménez es particular ya que también fue citado por la selección argentina en el ciclo de Diego Maradona, aunque al solo integrar el banco, no fue inhabilitado. Ahora ‘Chaco’ dice sentirse igual o más mexicano que cualquier otro nacido allí.

Pero sin duda, el hombre de moda en el tema de las nacionalizaciones en el fútbol es Diego Costa. El brasileño ha tenido una temporada fantástica al mejor estilo de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi. Sin embargo, el seleccionador brasileño solo lo ha llevado en una ocasión al combinado ‘verdeamarelho’. Pero ante el repentino interés de España por nacionalizarlo, las dos federaciones han entrado en un litigio que decidirá únicamente la palabra del jugador. Ante la zozobra que elija a los ibéricos, aficionados brasileños catalogan de traidor al jugador.

Diego Costa, Kienyke

Qué decidirá Diego Costa, ¿el máximo campeón de mundiales o al campeón actual?

¿Infidelidad a la patria o mera cuestión deportiva? Lo cierto es que los naturalizados cada vez son más en todo el mundo, desvirtuando la esencia del fútbol de selecciones, difundir las culturas étnicas y futbolísticas de las naciones. Mientras el rumor de Álvarez Balanta se acrecienta, el jugador, que confiesa abiertamente tener la ilusión de vestir la camiseta tricolor, deshoja la margarita para ver si de carambola, llega a Brasil 2014. ¿Con quién lo hará, Argentina o Colombia? ¿Qué cree usted?

Otros nacionalizados reconocidos

Gonzalo Higuaín (Francia – Argentina).

David Trezeguet (Argentina – Francia).

Antonio Naelson (Brasil – México).

Johan Vonlanthen (Colombia – Suiza).

Matías Fernández (Argentina – Chile).

Miroslav Klose (Polonia – Alemania).

Thiago Alcántara (Italia – España, padre brasileño).

En twitter: @RomanGomez