Gallardo, el hombre que comanda River, soñaba con ser piloto

Gallardo, el hombre que comanda River, soñaba con ser piloto

10 de diciembre del 2014

El técnico que sacó a River campeón de un torneo internacional después de 17 años, fue ídolo como jugador y ahora lo es como entrenador.  Pese a que ahora su pasión es el fútbol, cuando niño su prioridad no era esta, pues no le gustaba, sus sueños eran otros.

Basta con mirarlo a la cara por unos segundos para entender por qué Ana María y Máximo, padres de Marcelo Gallardo, lo empezaron a llamar ‘Muñeco’. Pequeño, delgado, frágil y con el rostro de un muñeco de ventrílocuo. “Pintaba para ser el cajero de un banco, no para futbolista”, contó en tono burlón uno de sus primos. Lea también: Los secretos mejor escritos de Juan Carlos Osorio

Y tenía razón, al pequeño Marcelo no le gustaba el fútbol. “Vivía en potrero frente una cancha de fútbol pero no me gustaba. Quería ser piloto de avión”, confesó Gallardo luego de retirarse del fútbol como jugador y empezar su camino como técnico.

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Cuando tenía siete años el primo que le auguró un futuro como cajero de banco, lo convenció para ir a jugar un partido con con los pibes del barrio. “Jugué dos minutos y me sacaron. Me pegaron dos pelotazos en la cabeza y para afuera, no quise ir nunca más para no hacerle pasar vergüenzas a mi primo”.

Quizá fueron esos dos pelotazos los que lo despertaron. “El gusto por el fútbol nació de repente, una vez empecé no paré más”, dice el hombre que nació el 18 de enero de 1976 en Merlo, provincia argentina de Buenos Aires ubicada en la zona Oeste del Gran Buenos Aires.

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Gallardo hace parte de esa generación de virtuosos ’10’ que protagonizaron una época dorada del fútbol argentino. Riquelme, Ortega, Aimar son algunos ejemplos, pero también tiene en común que lograron gambetear la pobreza.

Marcelo Gallardo

Cuando River lo fichó para las divisiones inferiores, se colaba en el tren para poder comer algo al regreso del entrenamiento.  “Viajaba todos los días de Merlo a Núñez. Estudiaba en la mañana y al medio día viajaba a River. Andaba con dos mangos (pesos) y los tenía que estirar. A la vuelta me colaba en el tren para bajarme en la estación de Liniers a comprar una porción de pizza que valía 50 centavos.

Pero para Gallardo ni siquiera entrar a las divisiones inferiores de River fue fácil, de hecho contó con suerte, mucha suerte.

“Fue un martes de noviembre. Mi viejo me llevó para que hiciera las pruebas en River, que se hacía en dos días. El primer día el técnico ni me vio. El segundo por suerte me puso a jugar. Estuve tres horas sentado esperando que el DT me viera, mi papá me dijo que nos fuéramos porque ya no lo iban a ver.  Las dos veces le dije que esperáramos, fui cabeza dura. Ya se estaba haciendo de noche no tenía muchas chances pero no sé cómo el técnico me vio sentado y me pidió que entrara”.

Ese día jugaban los niños que se estaban probando contra los que ya estaban en el club. Lo pusieron en el equipo de los pibes que ya estaban en River, cosa que no le gustó al ‘Muñe’.

“Pasaron unos minutos y le dije al DT: ‘Me puede poner en el otro equipo, no me la pasan (la pelota) y yo vine a mostrarme'”. El técnico, sorprendido por la petición, ordenó a sus jugadores hacerle pases al enano.

“Cogí el balón como seis veces y me dijo que fuera el próximo jueves porque me iban a fichar”.

Marcelo Gallardo

En 1993 debuta oficialmente en el Club Atlético River Plate y de aquí se lanzó a la fama en la primera división del fútbol argentino. En 1993, a los 17 años, debutó en la primera de River Plate el 18 de abril de 1993 (partido disputado entre River 2 – Newell’s 0) con Daniel Passarella como director técnico.

En el año 1999, y tras consagrarse Campeón de Apertura de 1993, 1994, Copa Libertadores 1996, Apertura de 1996, Clausura de 1997, Supercopa de 97 y Apertura de 97 con River Plate, fue transferido al Mónaco de Francia en donde inmediatamente se convirtió en figura consagrándose al siguiente torneo al conseguir la Liga y la Supercopa de Francia, además de ser distinguido como mejor jugador del torneo. Concluido el Mundial de Corea-Japón 2002 y tras un enfrentamiento con el entonces entrenador de Mónaco, Didier Deschamps, retornó a River Plate.

El 14 de mayo de 2010 anunció su retiro de River Plate, “Es el fin de mi ciclo en River”, declaro en la rueda de prensa anunciando su decisión.

El viernes 13 de Agosto de 2010 llegó a Montevideo para firmar contrato con el Club Nacional de esa ciudad. El presidente del Club expresó que su pase no sólo pretendía considerarlo un referente futbolístico sino también un modelo a seguir para los más jóvenes futbolistas de la institución. Uno de los motivos que lo llevó a firmar por Nacional fue su gusto por el país y la obligación que presenta el club de seguir obteniendo títulos a nivel continental, pensando en la próxima Copa Libertadores de América.

Un año más tarde anunció su retiro del fútbol pero de inmediato pasó a asumir la dirección técnica de ese equipo. Se durmió futbolista y se despertó técnico. En esa primera experiencia se coronó campeón.