Ramón Jesurun por fuera del mundo del fútbol

Ramón Jesurun por fuera del mundo del fútbol

27 de septiembre del 2014

Más allá del fútbol, tema que ocupa su agenda un 90%, buscamos a este líder barranquillero para sacarlo de la rutina diaria para que contara facetas desconocidas para un público que encasilla al presidente de la Dimayor como un hombre de fútbol. Es administrador de empresas y ama la música para planchar.

¿Cómo define su vida personal, familiar y profesional?

Soy una persona del común, barranquillero, casado, con tres hijos y cuatro nietos. Mi vida profesional  ha recorrido el sector público como la empresa privada y ahora me dedico netamente al fútbol.

¿Por qué se ha mantenido tanto tiempo en el fútbol?

De muy joven fui invitado a hacer parte de la junta directiva del Junior, ahí tuve una carrera de más de 20 años, tiempo en el que alcancé a ser presidente del club. Más adelante, exactamente hace ocho años y hasta el día de hoy, la experiencia adquirida me dio la oportunidad de ser elegido en la Asamblea de la Dimayor para ser el responsable de trabajar y estar al frente del fútbol colombiano.

En esos ochos años al frente de la Dimayor ¿qué ha aprendido?

El fútbol es de una continua dinámica porque el deporte profesional tiene unas características fundamentales que se basa en éxito, vivencias y decisiones que en algunos casos no han sido acertadas.

Sin duda en estos ocho años la Dimayor ha crecido de una forma notable, sabemos que hemos cometido errores porque somos humanos, sin embargo, gracias a estos errores aprendimos a adquirir experiencia para corregir y tomar las mejores decisiones para un futuro.

Ramón Jesurum, presidente de la Dimayor

¿Qué recuerda de su niñez?

Crecí en un hogar maravilloso de cuatro hermanos y dos padres que nos brindaron la mejor educación y comodidades sin llegar a extremos.

En el colegio me fue bien pero tampoco fui el mejor del curso, estuve más arriba del término medio. Nunca perdí un año y si me iba mal en una materia (risas) me castigaban severamente porque en ese tiempo se manejaban así las cosas.

Tampoco tuve una preferencia ni una antipatía por una materia determinada, creo que todas las aceptaba y las sacaba adelante.

En su adolescencia, ¿cómo le iba con las mujeres?

La verdad no era un ‘picaflor’ pero sí enamoradizo cuando había que hacerlo con aquellos iconos que nos gustaban. Tuve un noviazgo prolongado con la que hoy es mi esposa cuando ella estaba empezando la universidad, en términos generales pasé una juventud amorosa normal y sin exageraciones.

Por la misma línea de su juventud, ¿fue un hombre rebelde?

La rebeldía en el buen sentido hace parte de la condición humana. En algunos temas era rebelde sin llegar a extremos, nunca fui tira piedra, ni mucho menos me involucré en grupos extremistas, debo reconocer que fui inquieto, lo que pensaba lo decía y si no tenía la razón lo aceptaba.

¿Qué tipo de música hace parte su vida?

Me encanta mucho porque provengo de un hogar en el que se oía todo tipo de música. Escuché desde muy niño varios géneros, clásica, popular y boleros invadieron mi casa.

Ya para mi adolescencia viví la época de los 60, en ese entonces comenzó la música moderna. Me empezó a gustar el pop y el rock, adquiría los discos y oía mucho la radio.

Debo confesar que en mi Ipod suena la música ‘Plancha’, que combino con los éxitos de los Bee Gees, The Beatles, Rollinng Stones y The Moody Blues.

¿Sabe cocinar?

He tratado de ser experto en el tema de la parrilla porque me gustan los asados, no soy profesional pero he tratado de perfeccionar su elaboración. De resto en otros tipos de comida se lo dejo a mi esposa.

¿Le gusta el cine, cuál fue la última película que vio?

En algún momento fui muy cinéfilo, hoy en día ya no tanto porque me volví muy cómodo en la medida de no hacer todo ese proceso para llegar a una sala de cine. Más bien prefiero aprovechar la tecnología que brinda el mundo de hoy para ver películas en mi casa a través de DVD, pc y televisión.

Ramón Jesurum, presidente de la Dimayor

En su vida ¿quiénes han sido sus maestros?

He tenido varios pero el primero y el más importante consejero ha sido mi padre, quien lo considero un sabio. Realmente no recuerdo que haya fallado en un consejo, aunque reconozco que  me he ‘estrellado’ en la vida por no tomar en cuenta sus recomendaciones. A él le agradezco porque sus enseñanzas ahora me sirven para darles un ejemplo a mis hijos.

Así mismo, y en mi vida profesional, también doy gracias a mis jefes de turno a los que les debo gran lealtad y gratitud por lo que les aprendí.

¿Cómo se visualiza en 10 años?

Lo que más me importaría es tener salud y disfrutar de mi familia, a veces uno está insatisfecho con la vida y comete el error de pedirle más innecesariamente.

Finalmente, ¿qué legado les podría dejar a sus sucesores?

Pienso que con el transcurrir de los años, sin pecar de prepotente ni de soberbio, ya se comienzan a manejar algunos temas con algo de sabiduría, son consejos que se brindan y deben entender porque provienen de una persona que ya tuvo varias vivencias.

Creo que nuestros sucesores deben ser superiores a uno porque es una base del aprendizaje que en algún momento determinado le puede servir a todas esas próximas generaciones (hijos o funcionarios) que uno aspiraría a que sean tomadas en cuenta con el concepto de que ellos tienen que ser superior a uno.

Escuche la entrevista completa a continuación

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