Yerry Mina, el líder del sabor en Selección Colombia

8 de junio del 2018

En todos los equipos hay un jugador sonriente que se encarga de animar a sus compañeros. “El alma de la fiesta”, como se le conoce en Colombia, también tiene un cupo en el combinado nacional.  Se trata de Yerry Mina, el mismo jugador que hace dos años brillaba con Independiente Santa Fe en el fútbol […]

Yerry Mina

En todos los equipos hay un jugador sonriente que se encarga de animar a sus compañeros. “El alma de la fiesta”, como se le conoce en Colombia, también tiene un cupo en el combinado nacional.

Se trata de Yerry Mina, el mismo jugador que hace dos años brillaba con Independiente Santa Fe en el fútbol colombiano y luego logró dar el salto hasta el Palmeiras de Brasil. Su talento, tan grande como su corazón, lo llevaron en vuelo directo hasta Barcelona en la última temporada. Un sueño que se le hizo realidad. Y no fue el único.

Además Mina podrá trasladar a Rusia el sabor de la música de su tierra, Guachené, esa que lleva en la sangre. Recibió el llamado de José Pékerman para hacer parte de la lista de 23 que conforman el combinado nacional y con fe espera estar en el once titular del entrenador argentino.

En sus pies lleva el baile de la salsa choque y la misión de despejar todas las pelotas de gol que podrían generar peligro en el arco de la ‘tricolor’.

Geraldine Molina es la novia del futbolista. Lo acompaña en Barcelona y lo ha hecho desde que iniciaron el romance cuando el defensor militaba en liga colombiana.

Pero la sonrisa de Yerry también ha tenido que detenerse tras las críticas. En Santa Fe y Palmeiras tuvo a la prensa en la palma de su mano. En Barcelona no sucedió lo mismo. Algunos medios, aunque tuvo poca continuidad con el equipo ‘culé’, lo criticaron por su desempeño en el campo de juego cuando el técnico Ernesto Valverde le dio la oportunidad de jugar.

A pesar de todo lo que se dijo y de que se especule con su continuidad en el fútbol español, Mina manifestó “que no piensa dejar el club porque se siente feliz”.

El futbolista pisó el campo de juego descalzo, con la manos sudadas y rodeado de las miradas de cientos de hinchas que en las gradas del Camp Nou veían al colombiano llegar a uno de los más grandes del mundo.

A Rusia viajará con ganas de bailar en el campo de juego y demostrar que tener pocos minutos en 2018 no le impedirán cumplir el sueño mundialista. ‘El panita’, como le dicen sus compañeros de selección, quiere evidenciar que sus padres no se equivocan cuando dicen que “tiene un corazón de oro”.

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