Alemania campeón del mundo en la prórroga ante Argentina

Alemania campeón del mundo en la prórroga ante Argentina

13 de julio del 2014

Llegó el día más esperado. Un momento que solo se da cada cuatro años y ahí estaban, la poderosa y prepotente Alemania, con ganas de tejer la cuarta estrella en su escudo; y Argentina, que aunque jugó de local en Maracaná (más de 40.000 hinchas gauchos), supo que tenía que hacer un partido más que perfecto para quedarse con su cuarto título mundial.

El preámbulo, lleno de color, música y con la participación de la siempre bella Shakira, no incomodó a los dos equipos que solo se inmutaron a la hora de escuchar los himnos nacionales. Nicola Rizzoli, juez central, pitó el inicio del encuentro y allí las cartas se destaparon. El primer cimbronazo fue la ausencia de Sami Khedira, que en el calentamiento previo sufrió una molestia y le dejó su lugar al sorpresivo Cristoph Kramer.

Argentina salió a ofender a Alemania, aunque tomando las precauciones ante un rival que monopolizó la pelota. De contragolpe, las opciones más claras se dieron para la albiceleste, hoy de azul. Pero, de todas esas en las que se inquietó el arco de Neuer, ninguna tan clara como la de Higuaín tras un regalo de Toni Kroos. El volante devolvió un balón a su portero pero el envío quedó corto y lo dejó mano a mano al ‘Pipita’ con la gloria. El delantero con el arco a merced y un arquero condenado, le erró a los tres palos y despilfarró la opción más clara del partido favorable a los sudamericanos.

Alemania evidenció grietas en la zona izquierda, donde Howedes no podía detenerlo ni a Messi ni a Lavezzi. Precisamente, la ‘Pulga’ y el ‘Pocho’ se juntaron dejando atrás al lateral y centrando para Higuaín que anotó el gol, pero que segundos después fue anulado por posición adelantada. Al instante, Leo Messi, de gran primer tiempo, tuvo en sus pies el primer gol pero Boateng lo sacó sobre la línea.

Cerca del descanso, la ‘Mannschaft’ reaccionó pero apareció el jugador número 12 para salvar a Argentina. Sí, el Papa Francisco le dio una mano más a la selección de sus amores, colocando un palo en el cabezazo que conectó Howedes, luego de un tiro de esquina ejecutado por Kroos. Con el corazón en la boca, la albiceleste se fue al entretiempo con alivio, pero con la sensación que le podía jugar de igual a igual al gigante teutón.

Es por eso que Alejandro Sabella decidió mandarlo a Sergio Agüero a la cancha desde el vamos en la segunda parte. El ‘Kun’ fue el primer cambio usado por ‘Pachorra’, con el afán de liquidarlo en los 90. La intención fue plasmada de arranque y Messi encontró un mano a mano ante Neuer, pero de manera sorpresiva para él, falló el disparo.

Aún así, Argentina no cambió su postura. Por momentos, pareció que le gran equipo era la albiceleste que sometió a un equipo germano obligado a jugar con pierna fuerte. El partido se picó y los gauchos mostraron personalidad. Sin embargo, conforme pasaron los minutos, las piernas en la albiceleste se extenuaron, e incluso Messi volvió a vomitar en el terreno.

La ‘Mannschaft’ empezó a apoderarse del balón. Juego contra huevo; balón contra corazón. El tiempo se encaminaba a un alargue en el que Alemania lucía más entero. Para refrescar el ataque, Sabella lo retiró a Higuaín y mandó a Rodrigo Palacio a la cancha. Lo más peligroso de Argentina siguió siendo Messi, por momentos imparable.

Low también hizo rotación en su plantilla y Klose dijo adiós en un mundial inolvidable para él. En reemplazo, entró Mario Gotze pero los alemanes tampoco podían levantar las piernas. Ambos equipos pedían a gritos el alargue, para encontrar respiro. Y Rizzoli les hizo caso. Empate a cero en una final intensa, con oportunidades, pero sin goles.

El suplementario empezó a todo vapor por parte de ambos equipos. Primero, Gotze habilitó a Schurrle y este remató con potencia pero Romero volvió a atajar. Luego, un mal calculo de Hummels dejó habilitado a Palacio y de cara al gol, pero el delantero argentino quiso hacerle un globo a Neuer y el balón se fue desviado.

Penales a la vista, más por las ganas argentinas que por Alemania, que quería ganarlo en 120. La sangre hizo presente y las heridas iban y venían. No se vio como alguno podía convertir un gol. Pero eso no pensaron Schurrle y Gotze. El delantero se vistió de asistente y dejó al pequeño Mario en el área chica que la mató de pecho y anotó a la salida de Romero. Gol que destrozaba las ilusiones gauchas a menos de 5 minutos.

Argentina fue a matar o morir, pero el gol no llegó. La ‘Mannschaft’ dejó la finura a un lado y empezó a defender como gato patas arriba. Argentina fue por amor propio y Messi tuvo un tiro libre para empatar el partido. Miró al cielo, pero esta vez Dios le soltó la mano y el balón se fue a las nubes. Así, Alemania se consagró campeón del mundo con mucho sufrimiento, pero con la ambición intacta, la ambición que lo hizo convertirse en el mejor. ¡Felicitaciones!