“Lo más triste es que los que se inventaron al tal ‘Refisal’ son amigos míos”

“Lo más triste es que los que se inventaron al tal ‘Refisal’ son amigos míos”

11 de noviembre del 2015

Por: @jcmentefacto

Mientras en redes sociales a Javier Hernández Bonnet lo llaman ‘Refisal’ y jocosamente lo culpan de resultados negativos de la Selección Colombia,  él –medio en serio y medio en broma-  dice que durante las Eliminatorias para el Mundial de Brasil 2014, en la Federación Colombiana de Fútbol lo consideraban un amuleto para la buena suerte.

Lea también: El Profe Vélez, el personaje que creó Carlos Antonio

“Mientras en la calle los malquerientes me culpan de los malos resultados, durante toda la eliminatoria me embolsillé una plata muy interesante porque en la Federación sentían que los que participábamos en la presentación comercial éramos como un amuleto y siempre llamaban a los mismos. Pékerman contagió a todo el mundo con el tema de las cábalas”.

También: La brasilera que no lloró el día en que Alemania goleó a la ‘canarinha’

Cuando Bonnet fue el maestro de ceremonias de los eventos comerciales de la Federación, Colombia nunca perdió. “Lo más cerca a la derrota fue cuando Colombia empató 3-3 con Chile en Barranquilla.  Ese día clasificamos”. Un día antes el periodista deportivo anunció que una marca de café se integraba al grupo de patrocinadores de la Selección.

Los memes con su rostro que circulan por internet lo hacen reír. No tiene redes sociales, pero las personas que lo rodean se los muestran.

Amaral: el hombre que guarda los secretos de Pékerman, Falcao y James

Javier hernandez Bonet

“Mi hija se totea de la risa con todo lo que se dice. Es fresca, tiene la misma piel de rinoceronte para aguantar las críticas que yo tengo. Me muestra esas imágenes y pues, nada, ¿yo qué puedo hacer? Reírme.”

Además: El periodista que sabe hasta de qué posición en el fútbol juega Iván Márquez

Y sí. Javier Hernández Bonnet es de buen humor. Le saca una sonrisa a la señora que vende café en la plazoleta de Caracol Televisión, bromea con algún productor de Gol Caracol que se encuentra en el pasillo, mama gallo todo el tiempo durante la transmisión de Blog Deportivo en Blu Radio, y también se ríe de sí mismo.

Después de la risa, viene la reflexión. De un tajo borra la sonrisa del rostro y lo pone adusto. Frunce el ceño. Y habla del “bullying” que le hacen en redes sociales.

“Tengo una ventaja: no manejo redes entonces no me contamino. No vivo del qué dirán. Vivo del estudio que cada año hace Caracol Televisión, en el que se escalafona a los periodistas  más creíbles de la televisión colombiana y  eso es lo que le permite a uno la permanencia en el tiempo”.

Si usara corbata seguro la ajustaría, pero como no tiene, se arregla el cuello y se cierra el saco, no lo abotona, solo lo acomoda. Su espalda queda recostada en su totalidad sobre el espaldar. Recuesta el codo sobre la mesa y su cara la apoya sobre su mano derecha, entre los dedos índice y pulgar, es una postura que se asemeja a la de un escritor en un conversatorio.

“Lo digo con modestia. Los resultados en los últimos diez años me colocan como el más creíble y el más aceptado en todas las clases sociales”.

Evita las redes sociales al máximo. No por evadir a ‘Refisal’. Lo hace porque quiere tranquilidad.

“Cuando uno está de salida lo primero que tiene que tener es tranquilidad, y parte de esa tranquilidad es la que me permite tener juicio un independiente.

Noto que la nueva generación del periodismo vive esclavizada a lo que se diga. Las redes sociales les condicionan el comentario y se va perdiendo esa independencia porque los secuestra ese tipo de opiniones, que en su mayoría son venenosas. La gente en redes no da la cara, muy pocos lo hacen”. Dice que la transmisión de las Eliminatorias al Mundial de Rusia 2018 son las últimas en las que participa para televisión. Seguirá en los medios pero solo en radio.

Después de la reflexión vuelve el humor. “Además, yo no estoy cumpliendo años, estoy gastando años. Tomo las cosas con más tranquilidad y eso me permite decir lo que pienso y asumir los riesgos que los pelaos de hoy no son capaces porque los agarran en las redes y les hacen bullying”.

No se descompone, guarda la compostura. Pero a medida que va hablando del tema endurece los términos, sube un poco el tono y habla con contundencia.

“Esas personas que piensan que por mi culpa puede perder un equipo me dan tristeza. Es que  uno no puede dejar las responsabilidades de su futuro en manos de terceros. No entiendo cómo alguien pude echarle la culpa a otro de sus desgracias o infortuna. Es como una enfermedad mental, eso es pobreza mental”.

Bonnet está convencido que sus comentarios no afectan negativa, ni positivamente a la Selección Colombia, pero tiene claros los logros deportivos que ha alcanzado el deporte mientras él ha estado en los medios de comunicación.

“Mire este ejercicio: ¿cuántos títulos ha ganado Colombia? Ni siquiera los periodistas más viejos como Hernán Peláez, Iván Mejía y Édgar Perea transmitieron tantos éxitos de Colombia como yo”.

Se reacomoda sobre la silla, toma café y empieza, con los dedos de su mano, a enumerar una serie de eventos deportivos.

“Cuando Colombia ganó el primer campeonato sudamericano juvenil en 1987, yo era el comentarista en RCN, cuando un equipo colombiano ganó por primera vez una Copa Libertadores con Nacional en 1989, yo la transmití, cuando la ganó por segunda vez con el Once Caldas en 2004 estuve ahí, transmití en todas las clasificaciones de Colombia a los mundiales, estuve en el mejor momento de Colombia en la historia de la Copa del Mundo”.

Es la forma como le dice a los críticos que no es sinónimo de mala suerte.

“Además de ser estúpido, es una afrenta a los mismos jugadores de fútbol.  Decirle a un jugador que se prepara y que entrena, que cuando gana es porque lo fue a ver alguien y cuando pierda es porque no va, es un insulto al trabajo de la gente”, dice.

Bonnet, que se lamenta por no haber aprendido inglés y que le tiene pavor a las culebras, dice  que aquellos memes de ‘Refisal’, los viralizaron un grupo de colegas.

“Y es porque la competencia no tiene la nobleza para competir como competíamos antes. ¿Y a quién se ataca? Pues al que está arriba, al que está liderando el rating. Por eso se inventaron eso. Lo más triste es que algunos de los que se inventaron al tal ‘Refisal’ son amigos míos”.

Bonnet sabe quién es el cerebro tras ese meme hecho en Colombia. Y aunque parezca cómico, se enteró por medio de una central de inteligencia del Estado.

“Un oficial de inteligencia de la Policía Nacional me dijo que los mensajes habían salido de una sola cuenta y uno empieza a aceptar cuál es la razón para que eso exista”.

Desde hace unos diez años Javier Hernández Bonnet es oficial de la reserva activa de la Policía.

“Transmitiendo fútbol conocí a generales de la República y fui consolidando una gran amistad con ellos. Alguna vez me invitaron a hacer el curso de oficial de la reserva”.

Su paso por la política

Es, como él mismo lo reconoce, “uno de los periodistas deportivos más viejos del país” y como viejo sano, elocuente y dicharachero, habla de uno de esos resabios de vida: la política.

Que sea bueno, regular o mal periodista, puede ser tema de discusión, pero lo que es cierto y no reviste polémica, es que Bonnet es un excelente conversador y cuando habla de su intento por llegar al senado, se extrovierte, abre la jaula y deja escapar ese acento manizalita que en televisión y radio logra camuflar.

Aunque hace parte de esa larga lista de famosos que se quemaron en la política, recuerda con alegría su intento por llegar al Congreso.

“¡Hombre! Saqué cerca de 40 mil votos pero no quedé. Más de 20 congresistas lograron entrar con menos de 30 mil. Lo que pasa es que hacía parte de un partido muy duro”. En 2010 trató de llegar al Senado por el Partido Conservador.

“Lo que plantee, que era una idea para que el Estado asumiera la ocupación del tiempo libre de los jóvenes, se está haciendo ahora con el tema de la jornada única, que bueno que se copien de las buenas ideas”.

Javier hernandez Bonet-01

Picado por el bicho de la política y el trabajo con las comunidades, Bonnet creó una fundación para trabajar con los jóvenes.

“Pusimos a pandilleros enemigos a jugar en el mismo equipo. Al que había matado al hermano de no sé quién era el arquero y el hermano del muerto era el delantero. Trabajamos la reconciliación, lamentablemente no hubo continuidad porque se necesitaba de un presupuesto, y el ideal era que el Estado se encargara de eso si llegaba al Congreso.

Mi familia se volcó a la campaña. Los últimos 15 días hicimos campaña desde la casa porque no había plata. Hicimos campaña con 150 millones, la reposición de votos nos dio 160. Lo que perdí en campaña fue el tiempo que dejé de trabajar, pero después lo recuperé porque como quedé libre, la última semana de la campaña recibí dos ofertas: una de RCN y otra de Caracol”.

Volvió a Caracol y quedó con un sueldo superior al que tenía antes de aspirar a la política.

“No lamento el paso por la política porque mientras un político tiene que empezar a buscar la plata que queda debiendo, yo mejoré las condiciones contractuales de manera maravillosa.

Me gané un respeto. Y ahora para las elecciones me invitaron del partido de La U para que encabezara una lista al Concejo de Bogotá. No acepté porque toda mi vida profesional la hice con el Grupo Santo Domingo, y faltando un mes o dos, no podía dejar tirado el trabajo”.

De su infancia en Manizales recuerda su amistad con ‘El Pecoso’ Castro.

“Éramos vecinos. Jugábamos en una cancha que llamaban La Batea allá en Manizales. Era jugador de barrio, apasionado, aguerrido”.

Quienes lo vieron jugar lo recuerdan como un volante con mucho temperamento, talentoso y con gol. Pero en realidad estuvo más cerca de ser ciclista que futbolista.

Gracias a su amor por el deporte de las bielas se enamoró de la radio, de los medios de comunicación.

“Iba como espectador a ver carreras de ciclismo. Desde el borde de  la carretera veía cómo trabajaban Carlos Arturo Rueda, Armando Moncada Campuzano, Julio Arrastía y empecé a soñar con otra cosa. Todos lo que no pudimos ser grandes deportistas, soñamos con ser grandes periodistas”.

Javier hernandez Bonet-02

Sabe que al periodismo le debe todo, pero también es conciente que por culpa del periodismo no ha podido hacer otras cosas. Quiso ser abogado.

“El periodista deportivo habla de algo en lo que todo el mundo se considera experto. Hacer una carrera para construir credibilidad solo se puede conseguir con el tiempo y acertando más de lo que uno se pueda equivocar. Hay personas que sientan su posición como la única verdad pero también hay personas que dejan el margen de interpretación a los demás. Me considero más de ese estilo (…) esa es la obligación del periodista, ayudarle a la gente a entender porqué están sucediendo las cosas. A veces eso puede fastidiar”.

El diálogo con Bonnet finaliza con un cuento. Un cuento que relató antes de hablar de su gusto por los boleros y el tango, cuento que narró antes de confesar que solo hasta ahora entiende los sonidos estridentes del rock, cuento que recrea un poco lo que Bonnet percibe cuando le muestran el meme de ‘Refisal’.

“Había una vez un gavilán que perseguía un pollito, el pollito se metió debajo de una vaca.

–   Señora vaca, sálveme que el gavilán me está persiguiendo.

La vaca le tiró una plasta de mierda y lo tapó.

El pollito desesperado, porque no podía respirar, sacó la cabeza, se limpió los ojitos y dijo pío.

El gavilán lo escuchó y se lo comió.

La enseñanza es que no todo el que a uno le tira mierda es porque se lo quiere cagar. Es una manera de entender el trabajo que uno hace o que los demás hagan con uno.

En la calle las demostraciones de afecto son impresionante, solo en las redes y los que están con máscara critican”.