¿Cómo es la vida de un hombre de 2.06 metros en Colombia?

¿Cómo es la vida de un hombre de 2.06 metros en Colombia?

25 de septiembre del 2013

A los 13 años Freddy Asprilla ya medía 1.90 cm. “Cuando jugaba con mis amigos en el colegio, me incomodaba mucho mi estatura porque parecía que estuviera jugando alguien de 17 años con un niño de 10”. En un principio jugaba fútbol como la gran mayoría de niños colombianos, pero, Javier Duque, un profesor de su Colegio en Villavicencio, su ciudad natal, lo convenció para que fuera a entrenar baloncesto. “El día antes de ir a entrenar con el profe, fue la última vez que jugué fútbol. Desde el primer entrenamiento me enamoré del basketball”.

Asprilla recibió una beca para realizar sus estudios universitarios en Estados Unidos, allí vivió ocho años, su vida fue normal y aprendió infinidad de cosas tanto en lo deportivo como en lo personal. Sin embargo decidió regresar a Colombia. “Jamás he pensado en irme de Colombia, este es el país que amo y en el que quiero vivir toda mi vida”.

Hoy, a sus 25 años, con sus 2 metros y 6 centímetros, es una de las figuras del equipo Piratas de Bogotá. En su regreso a nuestro país los más sorprendidos fueron sus familiares. “Ellos antes de que yo viajara sabían que yo era alto, Pero cuando llegué quedaron impresionados al ver que crecí más”. “Mi mamá incluso se aprovecha de mi altura. Me pone a cambiarle los bombillos, a alcanzarle cosas que están muy altas, a moverle cosas de un lado a otro, en fin yo solo le ayudo en lo que me pide”.

Desde la altura nos contó las ventajas y las desventajas de su estatura. “Las ventajas de ser tan alto es que te haces notar y llamas la atención, por ejemplo mi tamaño me ha ayudado a conseguir novias, pero siempre las he preferido bajitas, no me gustaría una novia igual de alta a mí. Desventajas. Bueno hay muchas sobretodo acá en Colombia. Una es que me toca agacharme en todas las puertas para poder entrar, en el transporte público me toca esperar a que este desocupado o sino de pronto tumbo a alguien o de pronto no quepo”.

Pero este jugador, que calza 51 y medio, utiliza pantalones talla 40 y sus camisetas son 4 XL. Tiene claro qué es lo más complicado de ser alto en nuestro país. “Toda la ropa me toca mandarla a traer de Estados Unidos porque acá casi nunca hay mi talla y si la hay, me toca conformarme, no puedo escoger. Los zapatos sí ni los pregunto porque acá máximo se consigue hasta talla 46”.

En los viajes y concentraciones con el equipo hay un tema que ya ni le preocupa sino que simplemente lo aprendió a manejar. “Hay unos hoteles que tiene camas grandes, pero nunca serán lo suficientemente largas para mí. Entonces uno se acostumbra a dormir de lado o a dormir acurrucado, porque nunca se puede dormir bien estirado.”

Para comprar carro tiene un lema que lo acompañará por el resto de su vida: “No importa el precio, lo importante es que yo quepa y pueda manejar cómodo”. Por eso sus carros han sido camionetas en las que se siente a gusto.

Para terminar aprovechó para hablar su deporte en nuestro país y el futuro que ve para esta disciplina: “Yo creo que hay cultura del baloncesto, pero no es muy grande, pero creo que el fútbol sigue reinando por mucho. Para mí el baloncesto es el segundo deporte más popular en Colombia y crece día a día.”

@hectormast