Diego Simeone, el hombre del cuchillo entre los dientes

23 de mayo del 2014

Ve al fútbol como una guerra y con esa filosofía está a un paso de conquistar Europa.

Diego Simeone

Era un soleado 25 de mayo de 1996. El estadio Vicente Calderón a reventar. De la mano de Radomir Antic, Atlético Madrid estaba a punto de una proeza. El equipo Albacete, el último peldaño a la gloria. Un tiro libre desde la derecha cayó en el área y Diego Simeone, con la número 14 en la espalda, conectó un cabezazo que dejó inmóvil al arquero y puso a delirar a todos los hinchas ‘colchoneros’. Ese día, con el título de liga 1995/96 entre sus manos ‘El Cholo’ pasó de ser un gran jugador a transformarse en leyenda del ‘Aleti’.

Su corazón quedó pintado de rojo y blanco. Los mismos colores que vieron el nacimiento triunfador de la carrera del ‘Cholo’ como DT. Luego de un paso por Racing Club de Avellaneda, en el que los dirigentes decidieron que estaba ‘muy joven’, pasó a Estudiantes de la Plata, otro club albo-carmesí. De inmediato transformó al equipo ‘Pincharrata’ en una radiografía de lo que fue como jugador: un hombre con el cuchillo entre los dientes.

“Los partidos hay que jugarlos con el cuchillo entre los dientes”, soltó Simeone antes de transformarse en símbolo ‘colchonero’. Esa actitud hizo que el amor entre el equipo y él se diera de manera inmediata. En Estudiantes, sin cartel como entrenador, logró que sus dirigidos se transformaran en él y pudo superar a Boca Juniors en un partido desempate en el Torneo Apertura 2006.

Diego Simeone, Atlético de Madrid

Campeón como jugador, volvió al ‘Aleti’ para ser campeón como DT

Con las glorias gauchas el ‘Cholo’ era feliz, pero su sueño siempre fue regresar a Europa y triunfar como entrenador, así como lo fue como jugador. Su Argentina natal solo era un puente de tres años, por la normatividad de UEFA, para conquistar el viejo continente. Mientras se preparó, alcanzó otra vez la gloria, esta vez con River, pero también puso en duda su capacidad cuando mandó al equipo millonario al sótano de la clasificación por primera vez en la historia, y no pudo conducir de manera eficaz a San Lorenzo de Almagro.

Denigrado, se fue de Argentina a Europa por primera vez pero quiso empezar de abajo. El club fue Catania en Italia, un equipo en serio riesgo de descender, al que el ‘Cholo’ agarró a mitad de temporada y no solo lo dejó en primera división, sino que logró la mejor campaña vivida hasta ese momento para los ‘Elefantes’.

Sin embargo, su corazón le pudo más que la razón y ante el llamado del Racing de sus amores regresó a Argentina. Nadie es profeta en su tierra y Simeone volvió a ser abofeteado por la prensa y por la hinchada de la ‘Academia’. El equipo le plantó resistencia a Boca Juniors y justo antes del duelo crucial tuvo un encontronazo con la figura del club al que dirigía, el colombiano Teófilo Gutiérrez.

Diego Simeone

El ‘Cholo’ es la elegancia en el banco, la fiereza en el terreno

El cafetero llegó tarde luego de disputar un partido con la selección por eliminatorias, alegando que lo dejó el avión. Al aterrizar, Teófilo exigió jugar porque según él, “si Messi llegara tarde a Barcelona, también lo alinearían”. Con la encrucijada planteada, el dilema del ‘Cholo’ era alinear a Teo por ser el jugador distinto del equipo, o castigarlo, respetando sus propios ideales.

Simeone se traicionó a si mismo y lo alineó en La Bombonera. El partido terminó en desilusión, con Gutiérrez expulsado y Simeone abucheado. Aunque consiguió el segundo puesto por detrás del club ‘Xeneize’, el ‘Cholo’ fue tildado de defensivo y los hinchas de Racing, tal cual Pilatos, prefirieron a Teófilo sobre el entrenador y a Simeone, escupido, le tocó exiliarse en España para dirigir el equipo que siempre quiso dirigir.

Diego Simeone

Simeone fue denigrado en Argentina, pero es ‘ídolo’ en España

El ‘Cholo’ y el ‘Aleti’ se volvieron a juntar en una situación agónica. Con el equipo al filo del descenso, Simeone impuso su ‘filosofía de guerra’. Así, hizo una escalada en la Liga hasta llegar al quinto puesto, mientras que llegó a la final de la Europa League, donde ante uno de sus maestros, Marcelo Bielsa, se graduó como gran entrenador. El 3-0 en Bucarest volvió a poner a Atlético en la órbita mundial.

Luego fue el turno del asentamiento. “Es imposible ganarle la Liga de España a Real Madrid y Barcelona”. El ‘Cholo’ fue esclavo de sus palabras y aunque arrancó a la altura, perdió ante los dos colosos. Sin embargo, el trabajo desarrollado hizo que ganara la ‘Liga de los otros’, quedándose con el tercer puesto del campeonato.

En esa temporada 2012-13, el ‘Cholo’ se dio cuenta que su equipo podía amenazar la hegemonía del Madrid y del Barça. El momento fue en el Santiago Bernabéu, donde Real y Atlético dirimían el campeón de la Copa del Rey. Ahí, enfrentando a uno de sus mentores, ganó en el estadio blanco por primera vez en 14 años y se quedó con el trofeo. El ‘Aleti’ dejó de ser la cenicienta y apuntó cañones a la gloria total.

Y Simeone volvió a encontrarse con aquella Liga esquiva desde aquel cabezazo a Albacete. Paso a paso, o “partido a partido” como él dijo, fue acrecentando la posibilidad liguera. “Atlético se cae”, decían los medios de prensa, pero el ‘Cholo’ dobló la apuesta y se instaló en la final de la Champions. Ganó la liga en Barcelona y está a un partido en Lisboa ante Real Madrid, de quedarse con la gloria absoluta y transformarse en el máximo referente de un equipo que juega como él vive: “con el cuchillo entre los dientes”.

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