Deporte a lo largo de los siete mares

Deporte a lo largo de los siete mares

6 de Mayo del 2014

Los deportes marítimos son considerados como extremos en la gran mayoría de sus disciplinas pero también la tranquilidad que ofrece el oceano. Con una elegancia que no poseen los otros deportes, velas y yates combinan glamour con la práctica, sin dejar de lado la competitividad.

Hay que trasladarse hasta los fenicios para ver barcos con vela, que modificaron la manera en la que se afrontaban la guerra en ese entonces. De esta forma lograron dominar el mundo, siendo imitados de manera inmediata por las otras culturas y civilizaciones.

Pero fue solo hasta el siglo XVII en el que el deporte se hizo presente. En Holanda, lugar donde nació, los veleros eran usados como simple recreo y en ocasiones se hacían competencia para saber que eran más fuertes. Fue justo ahí cuando el rey Carlos II de Inglaterra, exiliado en los Países Bajos, supo que en tierras británicas, eso sería un deporte.

Veleros

Los deportes marítimos son olímpicos desde 1900

Convencido llevó hasta Gran Bretaña la práctica para materializar su visión. El deporte tuvo acogida pero se organizó en el siglo XIX en Estados Unidos. La muestra de ello fue la hazaña que consiguió la goleta ‘América’ derrotando a las más encumbradas embarcaciones inglesas en la clásica ‘Queens Cup’.

Aún así, se necesitó regir un solo reglamento para impulsar más la disciplina. Una serie de congresos en la segunda mitad del siglo XIX lograron colocar normas que permitieron que fuera aprobado como disciplina olímpica en 1896, pero debutó en los Juegos de Paris en 1900.

Su presencia en todos los Juegos Olímpicos desde Paris (1900), exceptuando San Luis (1904), logró impulsar a la navegación como deporte. Tanto así, que llegó a naciones amantes del mar, pero más por su pasado pirata, que por el glamour de sus embarcaciones.

Fue así como apareció Paul Bert Elvstrom. Un danés que llevó a la navegación más allá de una recreación. Ganó cuatro medallas de oro en igual número de presentaciones en Juegos Olímpicos, lo que lo convirtió en una leyenda. Los asistentes fueron a ver su regata para saber si conseguiría una medalla más o si su tiempo pasó.

Además, Bert fue un visionario y aprovechó su fama para impulsar el deporte. A su retiro, se transformó en un expositor del arte de la navegación como práctica deportiva.

Paul Bert Elvstrom

Paul Bert se transformó en una leyenda marítima y olímpica

En los últimos años, el legado de Bert se ha expandido por todo el mundo, teniendo competidores de cada rincón del mundo. Lo que empezó como una disciplina europea, hoy tiene representantes chinos, brasileños, argentinos, australianos, neozelandeses, chipriotas, lo que le da variedad a la navegación.

El último certamen olímpico disputado en Londres dejó a Australia como gran campeón. Sin embargo, el show se lo llevaron las españolas Mariana Alabau, Tamara Echegoyen, Sofía Toro y Ángela Pumariega. Ellas, consiguieron dos oros para su país, demostrando que en los tiempos que corren, la navegación es de todo el mundo y no de unos pocos.