El fútbol rescató a Benzema del bullying cuando niño

El fútbol rescató a Benzema del bullying cuando niño

30 de Junio del 2014

“Ríanse ahora, porque vengo a quitarles el puesto”, fue la sentencia que lanzó Karim Benzema a las súper estrellas de Olympique Lyon en el año 2005. El equipo francés contaba con nombres como Sidney Govou, Nilmar, John Carew o el brasileño Fred. Sin embargo, entrenamiento a entrenamiento el joven de origen argelino convenció a Alain Perrin, uno de los entrenadores que pasó por el club galo.

El desafío del rebelde Benzema fue la liberación de una infancia de temores. Cuando niño, el pequeño Karim tuvo una tendencia a ser obeso, lo que le generó ser motivo de burlas en el colegio católico al que su papá lo inscribió. Los demás niños encontraron en su aspecto regordete un blanco para matoneo, el hoy conocido bullying. Afectado, se refugió en su soledad y pese al régimen que le implantó su padre, se escapaba de la escuela para jugar fútbol.

Ahí todo era distinto. No importaba su apariencia física, lo que primaba era su técnica. Por las calles de su barrio corrió el rumor que su juego era extraordinario, lo que llegó a oídos de Hafid, su padre. El estricto papá nació en Argelia, pero emigró cuando niño a Lyon por los conflictos político-religiosos del país del norte de África. Cuando vio a su hijo jugar no dudó que tenía potencial para ser un crack mundial y lo sometió a una estricta dieta que lo hiciera llegar a ser profesional.

Atendiendo las exigencias de Benzema padre, Karim ingresó a las inferiores de Olympique Lyon en 1998. Sin embargo, el éxito futbolístico cuando infante no pudo convertir al crack francés en un joven amigable. El ‘gato’, como hoy se le conoce por su corte de cabello, empezó a sufrir ataques de ansiedad por lo que no pudo dormir fuera de la casa de sus padres hasta que se convirtió en jugador de Real Madrid.

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Benzema prefiere la soledad a estar en compañía. Dormir en un habitat que no es la de él le produce pánico.

Adentro de la familia Benzema dos eran las alternativas. Por un lado el padre Hafid, estricto y amante de los juegos de lotería; y en el otro la madre Wahida, quien apoyó a Karim a comprarse sus primeros autos de lujo, por la mentalidad abierta que mantiene.

El goleador se quedó con el puesto en Lyon y fue vendido a Real Madrid en 37 millones de euros. En el equipo español tuvo que pasar cuatro meses en un hotel para combatir la angustia de no vivir con sus padres. Sin embargo, los problemas no lo abandonaron ni allí.

Raymond Domenech, entrenador francés en los mundiales 2006 y 2010, decidió no llevarlo al campeonato de Sudáfrica por ser del signo escorpio. El golpe marcó a Benzema, que además se vio envuelto en líos de faldas por la denuncia de una prostituta. Zahia, como se llama la mujer, acusó a Karim y a su compañero de selección Ribery, de mantener relaciones sexuales con ella cuando aún era menor de edad. A Benzema le tocó pagar una multa pero se salvó de prisión.

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Benzema es un hombre retraído, producto de su infancia.

En el peor momento de su carrera profesional, Karim se peleó con su familia. Yamina, su abuela materna, lo demandó por no pasarle una pensión alimentaria a ella y a su hija discapacitada en un 80%. La defensa de Benzema fue que no consideraba justo pagar él solo por la mantención de su abuela, sin el apoyo de sus hermanos.

Con todos estos complejos, Karim Benzema llegó a Brasil para guiar a Francia. Alguna vez su estricto padre lo comparó con Napoleón Bonaparte, que acomplejado por sus experiencias personales, es el encargado de llevar a Francia a una gesta histórica sin fallar en Waterloo.