El goleador que se convirtió en el número 1 del tenis

El goleador que se convirtió en el número 1 del tenis

27 de mayo del 2014

El apellido Nadal tomó relevancia por el fútbol. Miguel Ángel lo puso en la cumbre. Sus actuaciones como defensor de Real Mallorca en primera intención, y F.C Barcelona después, lo catapultaron a la selección mayor. Allí se volvió en todo un referente de ‘La Furia’ de los 90. Sin embargo, en el interior de la familia, siempre creyeron que otro Nadal sería quien triunfaría en el mundo futbolístico.

Goleador de pura raza, los equipos alrededor de Manacor se fijaron en aquel chico que en las divisiones inferiores convertía de a 50 goles por año. Un delantero centro de pura cepa, el club Real Mallorca planeó echar mano de la joven promesa y ahí le tocó tomar la decisión más difícil de su carrera profesional. A Rafael Nadal, con solo 11 años de edad, le tocó decidir entre el fútbol y el tenis.

Rafael Nadal niño

Su familia quiso que Rafa hinchara por Mallorca y Barcelona. Con Mallorca continuó

Al final se decantó por la raqueta y no le fue nada mal. Ganador de 13 torneos de Grand Slams, es reconocido como el mejor tenista de polvo de ladrillo de todos los tiempos, habiendo obtenido ocho veces Roland Garros. El hambre de títulos permaneció y lo llevó a la cima del tenis mundial, donde hoy se mantiene. Sin embargo, el bichito del fútbol le siguió picando con el paso de los años.

Rafa se transformó en hincha ferviente de Real Madrid, traicionando la tradición de la familia que desde el momento que Miguel Ángel, su tío, vistió la camiseta de Barcelona, pasó a ser en pleno del club catalán. Al ‘Matador’ lo incitaron a vestir de blaugrana, pero su corazón permaneció blanco. No obstante, alcanzada la fama, Nadal tuvo espacio para saldar una deuda con el club más popular de su región: Real Mallorca.

Con la popularidad obtenida, apoyó a los ‘bermellones’ adquiriendo el 10% del paquete accionario del club. Con esa inyección financiera, el equipo pudo mantener la categoría durante varias temporadas. A fines de 2011, una pelea entre el presidente Serra Ferrer y el entrenador del momento, Michael Laudrup, derivó en la salida del técnico danés y de paso, acabó con la relación entre los mallorquines y Rafael Nadal.

Rafael Nadal

La ‘fiera’ del tenis es más apasionado por el fútbol que por la raqueta misma

La desilusión se sumó a la imposibilidad de jugar en el equipo Inter Manacor, de la tercera división regional de Mallorca. Rafa fue anotado en el plantel oficial de la temporada 2011-12, con la número 9, y prometió jugar algún que otro partido. Sin embargo su tío Tony Nadal, entrenador personal del tenista, se lo impidió.

“Lo tenemos claro los dos: no le viene muy bien jugar al fútbol”, enfatizó el tío Tony. “Es simbólico, se trata de un grupo de amigos suyos que han hecho un equipo, y él se ha inscrito”, continuó. Pese a la prohibición, el tenista número uno del mundo pareció no tenerlo claro. ”El fútbol siempre ha sido lo mío. Una espinita que se me ha quedado clavada siempre es que no he podido jugar más al fútbol, tengo una pasión increíble por el fútbol”, dijo Rafa, que no le cerró la puerta a Inter Manacor y tal cual niño caprichoso, le ganó la pulseada al tío: “Yo no lo recomiendo, pero no lo voy a impedir. Que haga lo que quiera”.

Pero el sueño futbolístico volvió a quedar aplazado. Una lesión dejó a Nadal por fuera de los courts de tenis por más de siete meses. Rafa regresó en el torneo de Viña del Mar a inicios de 2013 y su nivel físico difirió mucho del mostrado antes de su lesión en Wimbledon ante Lukas Rosol. En ese panorama, el retiro fue una posibilidad que él y su tío Tony se plantearon.

“Le veía jugar, cómo corría y pensé que todo se había acabado. Cuando supe que en España se retransmitía la final de Brasil dije: ‘Qué pena que España pueda ver la paliza que le van a dar, no puede ni correr’”, expresó desahuciado en su momento Tony Nadal. El sobrino no se rindió y con las semanas recuperó el cetro del tenis mundial hasta nuestros días.

Rafael Nadal

Nadal no pierde oportunidad en cualquier lugar del mundo para expresar su amor por el fútbol

¿Pero y su sueño de futbolista? Tuvo que diluirse por un buen tiempo, limitándose a asistir a las canchas emblemáticas, como su visita a La Bombonera de Argentina a fines de 2013, o la que hizo a Maracaná a pocos meses de empezar el mundial de Brasil. Las exigencias profesionales lo retiraron de manera extendida del fútbol pero en el futuro, él sabe que es una deuda que no puede dejar de saldar: “Pienso más allá: si necesitan un delantero en algún momento, estoy ahí”.