El narcotráfico estaría detrás de transferencias de Jackson y Quiñones

El narcotráfico estaría detrás de transferencias de Jackson y Quiñones

16 de marzo del 2016

Según un reportaje publicado por Aristegui Noticias, en México, el Grupo Comercializador Cónclave, empresa supuestamente ligada con el Cartel de Juárez, ha sido intermediaria en las transferencias de algunos futbolistas al Porto de Portugal. Entre los deportistas señalados en la nota se encuentran los colombianos Jackson Martínez y Héctor Quiñones.

Rodolfo David Dávila, condenado por sus vínculos con el mencionado grupo narcotraficante, figura como representante legal de Cónclave y su nombre se encuentra en los estados financieros del onceno luso de los años 2012 y 2013.

Según uno de los reportes que le entregaron a los inversionistas del Porto al finalizar el 2012, durante el segundo semestre de ese año en el que Cónclave estuvo vinculado como intermediario del club, se vincularon con la institución el mexicano Diego Reyes y los colombianos Jackson Martínez y Héctor Quiñónes, quienes llegaban procedentes de Jaguares de México y Deportivo Cali, respectivamente.

Aunque en el informe no se aclara en cuáles traspasos participó la compañía mexicana, Aristegui sí logró identificar que Northfields Sports fue la encargada de la transferencia del atleta mexicano y, en la de Martínez tuvo participación Guillermo Lara, a quien han vinculado con el Cartel de Juárez.

Según el medio centroamericano, los derechos de Jackson habían sido adquiridos por Jaguares de Chiapas por cien mil dólares y su paso al balompié europeo se dio por 9,6 millones de dólares.

Este tipo de hechos vuelven a despertar el fantasma del narcotráfico que aún vive en la memoria del fútbol colombiano. Los vínculos de la droga con el balompié nacional recuerdan la década de los 80 e inicios de los noventas, en los que Hernán Botero, ex presidente de Nacional, fue extraditado a Estados Unidos, donde lo condenaron por narcotráfico y lavado de activos. Además, es conocida la relación entre Pablo Escobar y el equipo antioqueño, al punto que varios de sus integrantes lo visitaron en la cárcel de La Catedral, en 1991.

Fernando Carrillo, quien compró la mayoría de acciones de Santa Fe en 1989, era acusado por las autoridades estadounidenses de narcotráfico y su sucesor, Phanor Arizabaleta, era uno de los hombres más importantes del Cartel de Cali, por lo que fue enviado a Estados Unidos en 2011.

Millonarios tampoco se salvó de la sombra de la coca. En 1983, Hermes Tamayo, entonces presidente del club, fue vinculado con una carga de unos dos mil kilos de droga y, tras su muerte, tres años más tarde, y el paso fugaz de un par de abogados, el plantel quedó, indirectamente, en manos de Gonzalo Rodríguez Gacha.

El Cartel de Cali, por su parte, con los hermanos Rodríguez Orejuela a la cabeza, también tuvo fuertes vínculos con América entre los años ochenta y la primera mitad de la década de los noventas.

Además de estos clubes, que fueron los que tuvieron mayor resonancia por su respaldo de los dineros ilegales, también se vincularon con actividades ilícitas relacionadas con las drogas al Unión Magdalena, Deportivo Pereira, Medellín y Deportes Tolima. También se debe recordar que el torneo local de 1989 tuvo que ser cancelado tras el asesinato del árbitro Álvaro Ortega, el 15 de noviembre.