El niño que sobrevivió al tsunami para ser promesa del fútbol

El niño que sobrevivió al tsunami para ser promesa del fútbol

7 de Julio del 2015

Martunis gritó de alegría. Acababa de convertir un gol en el partido que jugaba con sus amigos en una improvisada cancha en Indonesia. Abrió sus brazos y besó el número diez de su camiseta, marcada con el nombre de Rui Costa en la espalda. Lea también: El futbolista más sinvergüenza de la historia

Minutos después volvió a gritar. Pero no de alegría sino de horror. Una gigantesca ola acabó no solo con el partido, también con la vida de sus amigos y familiares. De paso, se llevó la casa en la que vivía. También le puede interesar: El drama de un excampeón de Millonarios

Martunis siguió gritando. Gritaba el nombre de su madre, de sus hermanos, de sus vecinos, no encontró a nadie. Estaba perdido, desorientado, solo. Lo acompañaba, eso sí, la camiseta vinotinto. Lea también: De soldado nazi a leyenda del fútbol inglés

Así sobrevivió durante 20 días hasta que un periodista que cubría el nefasto episodio que acabó con la vida de 225.000 personas en el sudeste asiático, lo encontró.

La historia del niño de siete años que con la camiseta de Portugal sobrevivió al tsunami, le dio la vuelta al mundo. Millones de personas se volcaron a ofrecer su ayuda y sin demora la historia llegó a oídos de Cristiano Ronaldo.

El portugués, que para ese momento brillaba en el Manchester United, ordenó a sus colaboradores localizar al pequeño. Encontrarlo no fue fácil, pero después de unos días lo lograron. Ronaldo decidió entonces viajar a Indonesia. Quería conocer personalmente a ese niño que aferrado a su sueño de ser futbolista logró burlar la muerte.

Desde entonces, dice el ABC de España, “no ha dejado de visitarlo cuando ha podido y, más importante aún, se ha implicado directamente en su educación. Prometió (y lo ha cumplido) que no iba a quedarse de brazos cruzados mientras este jovencito luchaba por aferrarse a la esperanza. Y también le ha pagado las reformas que necesitaba la casa en la que creció”. El portugués llamó al indonesio “hijo adoptivo”.

Muy de cerca, Cristiano supervisa a Martunis. No solo está pendiente de su educación académica sino también de su formación deportiva. El jugador del Real Madrid le dio un empujón. “El Sporting de Lisboa ficha al niño indonesio que sobrevivió al tsunami”, fue uno de los titulares que circuló este fin de semana en la prensa europea.

El joven de 17 años (tenía diez en el momento del tsunami) se incorporará a la academia que el Sporting tiene en Alcochete, una región de Lisboa, para preparar a sus jugadores, según anunció el presidente de los “leones”, Bruno de Carvalho, durante la gala que conmemoraba el 109 aniversario del club lisboeta.

Martunis subió al escenario vestido con la camiseta verdiblanca del Sporting y, con ayuda de un traductor, agradeció la oportunidad de poder jugar en Portugal.

“Estoy muy contento por estar aquí y voy a realizar mi sueño en este gran club”, dijo. Bruno de Carvalho explicó que el Sporting no sólo quiere formar a Martunis como futbolista, sino que también apoyará “su desarrollo humano y como hombre”.

La prensa recuerda que Martunis consiguió mantenerse con vida durante 20 días, bebiendo agua de charcos y comiendo lo que llegaba arrastrado por el mar y gritando. Gritos de desespero.

Martunis se formó como futbolista en la escuela que la Fundación Real Madrid tiene en su pueblo natal, Banda Aceh, en Indonesia.

Al recordar el momento en el que casi pierda la vida dice señalando la camiseta en una foto: “Llevé esta durante los 20 días que estaba flotando en el mar. Esto trae buenos recuerdos y me siento orgulloso de esta camisa”.

En diálogo con The West Australian, Martunis recordó lo que vivió los días posteriores al tsunami: “Pensé que era el último niño sobre la Tierra”.

El medio de comunicación señala que “fue barrido por toda la ciudad rodeado de cuerpos sin vida y comiendo pequeños paquetes de fideos y botellas de agua que aparecían por ahí.

Finalmente, fue encontrado en una playa, deshidratado, desorientado y cubierto de picaduras de mosquitos. Fue entregado a un equipo de Save the Children que trabaja en Aceh”.