¡Esto es Colombia!

¡Esto es Colombia!

15 de junio del 2014

Llegó el día. Ese momento que esperaron millones de colombianos durante dieciséis años se hizo realidad. El escenario para el regreso de Colombia a un Mundial no pudo ser mejor. Más de 30.000 aficionados enfundados en el tricolor nacional se dieron cita en el Estadio Mineirao de Belo Horizonte para vivir una fiesta cargada de sueños e ilusiones nacionales.

Tal cual se previó, Colombia no tardó en recurrir a su juego de toque para destrabar la muralla defensiva levantada por los griegos. Pékerman le apostó a un esquema ofensivo que aprovechara las bandas  para herir a un rival que acudió a su fortaleza física como escudo  para afrontar la batalla.

Más temprano de lo pensado las tribunas explotaron  de júbilo. Apenas al minuto 6 una jugada colectiva encontró sólo en el centro del área a un Pablo Armero que marcó el primer gol e inició la fiesta con la alegría que lo caracteriza.  A partir de allí la tranquilidad fue la mejor amiga de Colombia.

Acorde al caluroso mediodía en Belo Horizonte, el combinado nacional metió el partido en el congelador. La necesidad pasó a ser para Grecia y los roles se invirtieron. Con la ventaja en el marcador, Colombia le cedió la posesión de la pelota a su rival y lo obligó a hacer lo que menos sabe: atacar.

El partido ser tornó lento. La dificultad que tuvo Grecia para vulnerar la fortaleza defensiva que lideró Mario Alberto Yepes fue evidente y el tiempo transcurrió sin mayores incomodidades para David Ospina. Colombia dio su brazo a torcer, el gol de Armero bastó para controlar el ritmo del partido e ir al descanso con la mitad de la tarea hecha a la perfección.

La segunda parte inició y en Colombia se notó el hambre de más. Tal cual sucedió en el comienzo del partido, la contundencia se vistió de amarillo, azul y rojo. La pelota parada destrabó el partido. Un tiro de esquina cobrado por James Rodríguez concluyó en el segundo gol del encuentro gracias a la precisión de Teófilo Gutiérrez quien con la punta de su botín infló la red y el pecho de millones de colombianos.

Faltó el puñal al orgullo griego. Que mejor que James Rodríguez, ese que porta la 10 que bien supo llevar Valderrama. Luego de una pared entre Zuñiga y Cuadrado, el jugador de la Fiorentina se la dejó servida a James que le pegó al rincón y anotó el gol para que la victoria se transformara en goleada.

Así lo soñaron muchos y así se dio. Colombia emprendió con propiedad ese reto que esperó por mucho tiempo y la inició con el pie derecho. Sin querer despertar de ese sueño, la selección nacional se medirá el próximo jueves a Costa de Marfil para seguir escribiendo la historia con la alegría que protagonizó esta fiesta mundialista. Colombia tiene con qué y hoy, sin Falcao y los otros guerreros que quedaron a mitad de camino, venció y convenció.

Por: Sergio Jácome

En Twitter: @Sergio_Jacome