Ellos podrían ser el futuro del Fútbol Profesional Colombiano

Ellos podrían ser el futuro del Fútbol Profesional Colombiano

20 de octubre del 2016

Muchos niños, a pesar de las dificultades que pueden vivir, sueñan con ser futbolistas profesionales. Algunas veces se quedan en el camino por falta de perseverancia o de suerte.

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Por esta razón, es importante que los torneos aficionados apoyen a las jóvenes promesas del deporte en Colombia.

8:30 de la mañana, Estadio Pascual Guerrero, con una temperatura cercana a los 20 grados centígrados. En la entrada oriental del coliseo, alrededor de 15 adolescentes entrenan con dos balones. Sus oídos escuchan atentamente las voces de los entrenadores, mientras sus ojos no pierden el movimiento de la pelota.

Pasa una hora y el sol comienza a brillar la grama de la cancha. Con cierta timidez, los equipos femeninos, Santander y Bolivar se asoman en los camerinos para disputar la final del Torneo Claro, luego de tanto sacrificio, las jóvenes iban en busca de la ansiada coronación.

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El partido fue parejo en un principio, pero Santander logró imponer sus condiciones para llevarse el encuentro 2 – 0.

Kevin Santiago Lara Ávila mira la definición de los equipos femeninos mientras se ajusta los guayos porque, en unos minutos, saltará a la cancha del Pascual Guerrero para estar con el Huila ante el equipo de San Andrés en la final masculina.

En Cali buscaba hacer historia junto a sus compañeros. Kevin llamó la atención de los espectadores y rivales por su baja estatura, 1.57 metros, lo que no sabían era el talento de sus piernas.

El 14 de octubre quedará en su cabeza y corazón.

¿La razón?

Ese día ganó el título con su equipo y cumplió 15 años. En un apretado alargue, Huila se impuso 6 – 4 a San Andrés, un juego intenso de principio a fin. Él, cuando el balón parecía quemar, anotó los últimos goles para levantar la copa.

El árbitro pita para advertir que el encuentro terminó. El reloj marca las 12:45 y Kevin se arroja al césped, las lágrimas comienzan a salir y se cubre el rostro con su camiseta número siete. Pasan unos segundos y su sorpresa aún lo domina.

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Cuando se levanta todos sus compañeros lo abrazan. Luego de eso sale a correr para abrazar a sus entrenadores, esos que lo apoyaron y confían en su talento.

Kevin camina hacia la mitad de la cancha y su mirada se fija en el cielo por unos segundos, levanta su mano derecha y sus ojos se llenan de lágrimas, nuevamente, porque su madre murió el pasado 21 de junio. Fue el único momento en el que estuvo solo. Al parecer, todo su equipo entendía que su alma recordaba ese desgarrador momento. “Es muy difícil levantarme y no poderle decir buenos días”, confesó el joven a Kienyke.com.

Su mamá intentó luchar día a día pero las enfermedades pudieron más que ella, una batalla que provocó la tristeza de la familia Lara Ávila. Ahora, como él mismo lo dice, lo ve desde el cielo.

Desde hace algunos meses vive en Neiva con sus tíos porque fue fichado por el Atlético Huila. Su padre se quedó en su amada Girardot por motivos de trabajo. Aunque no viven juntos, mantienen contacto y se ven cuando el calendario así se los permite, un sacrificio que hace para cumplir sus sueños de jugar en Independiente Santa Fe, Barcelona y la Selección Colombia.

Producto de estas situaciones ha madurado muy rápido. Cursa noveno de bachillerato y sabe que si no llega a la profesional debe buscar otra carrera.

“Quiero ser futbolista y lucho por eso, pero sé que debo formarme y cuando termine el colegio me gustaría estudiar comunicación social”, dice con sobriedad mientras camina a la tarima donde recibirá el trofeo.

Su próximo reto es el Torneo Águila Roja Sub 15 que iniciará este miércoles 19 de octubre. Su pierna derecha se prepara para desplegar magia, pases y buenos goles, cualidades que resumen su posición de volante creativo.

“Si algún día llego a ser jugador profesional, sé que todo el esfuerzo habrá valido la pena”.