Martino, otra cabeza que cobra un ‘torneito de pacotilla’

Martino, otra cabeza que cobra un ‘torneito de pacotilla’

6 de julio del 2016

La Copa América Centenario pasó a la historia fundamentalmente por haber hecho quedar mal a sus críticos que desde antes de comenzada la calificaban como un torneíto de pacotilla, que no iba a alterar la vida de nadie y mucho menos tendría la trascendencia de las Copas América tradicionales que se hacen cada cuatro años.

Pues bien, hoy cuatro directores técnicos y el mejor jugador del mundo están por fuera de sus selecciones, gracias a sus frustrados resultados en la pasada Copa América Centenario.

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Ramón Díaz llevaba 18 meses al frente de la Selección Paraguaya, su objetivo principal era clasificar al Mundial de Rusia y no ganar éste torneo en los Estados Unidos. Sin embargo, su eliminación en primera ronda le hizo renunciar antes de que lo llamaran a juicio.

Dunga, había regresado a dirigir a Brasil a tratar de disimular el humillante 7- 1 con el que los sacaron de su propio mundial los alemanes aquella catastrófica noche del 8 de Julio del 2014 en el Mineirao de Belo Horizonte.

Distinto a lo de Paraguay, la selección de Brasil no tiene objetivos distintos a los de ganar así sea en amistosos. Mucho más tratándose de un torneo oficial en el que no participaban desde aquella penosa eliminación mundialista.

Y Dunga se presentó con una selección que nunca tuvo brillo y que lució aperezada y sin hambre de triunfo. Y lo pagó muy caro. Por esas coincidencias que tienen el fútbol y la vida, solo le ganó a la débil selección de Haití 7-1 el mismo marcador de aquel baile alemán. Un triunfo y una goleada que sirvió para nada, porque empatar con Ecuador y perder con Perú, terminó dejando por fuera a Brasil en primera ronda, algo que también resultó penoso.

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Dunga no se fue, lo sacaron los directivos de la CBF, por lo mismo que sacaron a Filipao, el que ocupaba el cargo en aquel histórico Mineirazo. A Julio Cesar Baldivieso también lo echaron de la Selección de Bolivia por haber perdido los tres partidos y haber quedado eliminado en primera ronda de la Copa América Centenario.

¿Pensaban acaso los directivos de la federación Boliviana que su selección podía ganar la Copa? Probablemente no. Y menos con el grupo que les tocó: Chile, Argentina y Panamá, éste último el único triunfo posible que terminó transformado en una derrota imposible de aceptar.

Se esperaba que Gerardo Martino renunciara o lo sacaran por no haber podido ganar con Argentina el título ante Chile, otra vez como hace un año. Pero no, la AFA lo ratificó y el simpático Tata, tan campante, se dispuso a organizar todo para ir a dirigir a la selección Sub 23 en los Juegos Olímpicos de Rio.

Al Tata nadie le pidió explicaciones, ni le llovieron críticas, Messi le ayudó extendiendo una cortina de humo mundial con su promocionada renuncia a la selección después de desperdiciar el penal que le produjo una frustración tan entendible como exagerada.

Martino terminó renunciando porque no le prestaron los jugadores que él quería llevar a Rio y al momento de escribir ésta columna aún no lo habían convencido de retirar la renuncia, luego aunque no haya sido por el resultado de la Copa, lo podemos meter a la lista porque si hubiera sido campeón, lo de los Olímpicos poco o nada hubiera importado y su decisión terminó dejando a otro seleccionado sin técnico después del que para muchos era un torneíto de pacotilla que no revestía ninguna importancia.

Así las cosas y las cuentas, cuatro entrenadores, casi la mitad de los seleccionados de Suramérica, y el mejor jugador del mundo, terminaron por fuera de sus selecciones después de la Copa América Centenario 2016.

Estamos seguros que es suficiente argumento para demostrar que se trataba de un torneo importante, aunque atravesado en el calendario.

Lástima que no podamos sacar experiencia de éste desaguisado de decir que no valía la pena porque en la próxima copa que celebre los 200 años, ni ustedes ni nosotros, estaremos para comprobarlo.