Giannis Antetokounmpo: entrega y competitividad

25 de junio del 2019

De vendedor ambulante a MVP de la NBA.

Giannis Antetokounmpo

@NBALatam

La lucha y entrega premian a quienes día a día sueñan con dejar su nombre en los más alto. En el deporte, como en la vida, hay que hacer sacrificios para llegar a ser alguien. Todo triunfo tiene una historia detrás, así como lo es la de Giannis Antetokounmpo: el hoy MVP de la NBA.

En 1991 los padres de Giannis llegaron a Grecia para construir un futuro dejando a un lado la pobreza que azotaba a Nigeria en ese momento. Tres años después nació en el núcleo de una familia que buscaba cualquier solución para surgir en la vida.

Su infancia fue difícil. Tuvo que trabajar como vendedor ambulante en las calles europeas y enfrentar los insultos racistas y xenófobos de sus habitantes. Sin embargo, el rechazo de la gente no los detuvo. Como familia siempre han sido muy unidos y eso los ha fortalecido en diferentes aspectos y transcursos de la vida.

A pesar de los escasos recursos Giannis pudo estudiar y crecer en su desarrollo como profesional. Cumplía doble jornada. En horas de la mañana iba a la escuela y después se dirigía a las calles para vender juguetes, relojes y con ello, obtener una ganancia de 10 dólares por día.

Giannis ha estado rodeado de deportistas. Su padre fue futbolista profesional en Nigeria y su madre, una atleta. Sus dos hermanos mayores, Thanasis y Kostas, le dieron ese impulso para ser quien es hoy en la NBA.

En una de las canchas de Sepolia realizó sus primeros lanzamientos y “jugaditas de barrio”, talento que de inmediato impresionó al caza talentos Spiros Velliniatis. El también exjugador griego lo observó a sus 13 años de edad y lo convenció de salir de la pobreza a través del baloncesto.

Luchó y se preparó en territorio griego donde se convirtió en uno de los mejores jugadores adolescentes de baloncesto. De inmediato su talento fue observado por los scouts de la NBA. El 27 de junio de 2013 los Milwaukee Bucks lo “draftearon” en la opción número 15.

Seis temporadas después no solo se convirtió en el mejor jugador de la NBA sino en un ejemplo para los niños de su barrio, de su raza y de su tierra.

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