El triatleta trasplantado que superó sus miedos

El triatleta trasplantado que superó sus miedos

4 de marzo del 2019

“Fui a urgencias por un fuerte dolor de cabeza y resulté con insuficiencia renal crónica. Mis riñones tenían solo el 20% de funcionamiento; me dieron diez años de vida haciéndome la diálisis juicioso. Fue una noticia devastadora para mí y mi familia”, manifestó Eduin Herrera en diálogo con Kienyke.com.

Los días de Eduin transcurrían con total normalidad hasta que el estrés del trabajo comenzó a pasarle factura a su salud física y mental, lo que con el paso del tiempo fue empeorando hasta dejarlo en una verdadera situación crítica.

Tenía una empresa de estampación que le ocupaba la mayoría del tiempo y lo obligaba a llevar una vida sedentaria, que lo permitía pensar en realizar cualquier tipo de disciplina o ejercicio. Llegó a pesar hasta 116 kilogramos y a sufrir hipertensión arterial, factores que influyeron a que sus riñones se dañaran por completo. 

Edwin Herrera

Pasó por semanas crudas. Jamás pensó que le tocaría sufrir de depresión y momentos incómodos junto a su familia. Duró seis años en diálisis, sintió que la vida y la esperanza se acababan, que los problemas se lo estaban carcomiendo vivo.

Aunque pensaba que estaba al borde del abismo, un ángel guardián de carne y hueso lo acompañó y no lo desamparó. Su nombre: Hugo Mario Guiral, “un amigo de toda la vida, de un corazón inmenso y con ganas de ayudar a la gente”. Hugo fue la persona que le donó su riñón. 

“Yo le dije que no lo hiciera, pero el solito tomó la decisión de postularse para ver si éramos compatibles y así resultó”, recordó Herrera mientras una sonrisa iluminaba su rostro.

Y no era para menos, su amigo le había dado una segunda oportunidad en la vida. Él fue esa luz y esa voz que Eduin tanto necesitó en medio de esa oscuridad.

“Yo le prometí en el quirófano que esa segunda oportunidad la iba a aprovechar por todo lo alto y así fue”, afirmó.

Edwin Herrera

A partir de ese momento, la vida de Eduin Herrera tomó un giro drástico. Reparó su cuerpo y su mente para empezar a hacer deporte con determinación y disciplina.

“Comencé a nadar por mi cuenta y a montar bicicleta así me doliera. Después me brindaron la oportunidad en la Asociación Colombiana de Deportistas Trasplantados para representarlos en el Ironman Cartagena en 2017”, dijo.

Después de esa participación, se unió al Team Trainer, a quien cataloga como el “mejor equipo del mundo”. Ahí empezó su proceso de formación para ser el triatleta que es hoy en día.

Herrera empezó a nadar, a correr y a montar bicicleta con más pasión y fuerza de voluntad. Participó en diferentes pruebas en Colombia que lo ubicaron como el segundo mejor en su categoría, hecho que lo llevó a representar al país en el Mundial de Francia.

“El triatlón me atrapó y me ha motivado día a día a seguir siempre adelante”, se refirió con pasión a esta disciplina.

Edwin Herrera

Hoy en día entrena seis de los siete días de la semana. Se levanta a las cinco de la mañana para nadar, correr o montar bicicleta y a las siete ya está en su lugar de trabajo.

Para él, los deportistas trasplantados “solo tienen una condición diferente, pero pueden hacer de todo, eso no los limita. Solo es tener la mentalidad de hacerlo”.

Y así lo ha demostrado en las diferentes competencias en las que ha participado. Representó a Colombia en los Juegos Latinoamericanos para deportistas trasplantados en Argentina donde obtuvo las medallas de oro y plata en triatlón, natación y bicicleta.

A nivel nacional ha corrido la Triatlón de San Andrés, la Media Maratón de Bogotá y la triatlón de Paipa. Todos sus logros han sido frutos del esfuerzo y la dedicación, acompañado de la labor que ha cumplido su entrenador y también triatleta Eduin Vargas, quien “te saca lo mejor de ti”, afirmó.

Para este año, su sueño es colgarse la presea dorada de los Juegos de trasplantados que se van a disputar en Inglaterra. Quiere traer esa nueva alegría para Colombia y su familia.

Eduin Herrera se ha convertido en un ejemplo de vida para muchos deportistas a quienes les dedica las siguientes palabras: “Tanto para el deporte como para la vida hay que tener disciplina y determinación. Nunca desfallecer. Tomen las riendas de su vida, sepan qué quieren hacer, tengan una mente fuerte. Todo lo que uno se proponga se puede lograr”.

Por último, se refirió al tema de la donación. Resaltó que “el solo hecho de decir sí quiero donar abre una ventana para salvar 55 personas. Yo soy embajador de una campaña que dice yo salvé 55 vidas. Hasta 55 personas pueden ser beneficiadas con una persona que diga yo quiero donar. Los invito a donar y a hacer deporte” puntualizó.