Hope Solo y su pelea con la Federación de EE.UU.

6 de octubre del 2017

La futbolista contó detalles de este episodio en el One Young World.

Hope Solo

Imponente como en la cancha de fútbol, con tacones altos color negro, jean y un buso gris cuello tortuga, fijó su mirada a cientos de jóvenes del One Young World 2017 en Bogotá que querían escuchar uno de los episodios más frustrantes de su carrera pero que la ayudó para seguir en busca de su deseo: la igualdad de género.

Hope Solo, de 36 años, defendió la camiseta de Estados Unidos con amor y pasión hasta donde le fue posible. 1.75 centímetros de puro orgullo, la describen algunos de sus fanáticos, esos que ahora la ven lejos de las competencias tras la decisión de la Federación de su país al apartarla del equipo profesional por las diferencias que siempre existieron entre ambas partes.

“Es difícil recibir los cambios pero hay que aceptarlos de la mejor manera”, confiesa la deportista, en medio de un tono seco que refleja su autoridad.

Su infancia no fue fácil, porque sus padres tuvieron un hogar inundado en la incertidumbre y el alcohol. Solo poco habla del tema, en su autobiografía menciona que su papá estuvo en la cárcel y que su madre sufría un problema con el licor. Por esta razón encontró en el fútbol su válvula de escape, su amor y, más importante aún, su vida.

Por su niñez sabe que los obstáculos están para superarlos y que las metas se deben superar desde el poder mental y el corazón: “La vida te da y te quita. Es necesario seguir y aprender para ser felices”.

Y esa lucha revivió en ella cuando la Federación de Estados Unidos la suspendió a defender la camiseta de su país luego de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. El golpe más profundo de su carrera.

“Estoy triste, tengo rabia y lo afronto como otras cosas que me han sucedido en todos estos años”, dijo firme mientras sus ojos verdes no dejaban de observar al público.

Hope manifestó su inconformidad porque las futbolistas de la selección femenina no recibían el mismo dinero que los hombres, algo que para ella resulta ilógico porque también son profesionales.

Sus tres medallas olímpicas en fútbol hablan por ella. Eso la motivó a pedir lo que para sus compañeras era justo. La federación decidió suspenderla por seis meses y ella respondió con una demanda que hasta el día de hoy sigue vigente.

“Quisieron callarme y me sacaron del equipo. Hice mi causa global y mi voz tomó más fuerza”, puntualizó la atleta.

Hope Solo sabe que luchar contra la corriente le trae enemigos. No obstante, solo le manda el mensaje a las mujeres del mundo a que sigan sus objetivos sin tener miedo.

“No hay que tener silencio porque eso no cambia nada. Intenten modificar la situación”, apuntó entre los aplausos de los jóvenes que recibieron su mensaje como una enseñanza de vida. “Los sueños hay que perseguirlos”, respondieron ante la sonrisa de la jugadora norteamericana.

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