Jimmy Thoronka: De atleta de alto rendimiento a habitante de la calle

10 de marzo del 2015

Huyendo de la muerte decidió no regresar a su país.

Jimmy Thoronka

Jimmy Thoronka no pudo huir de la tragedia con la misma velocidad con la que corrió los 100 metros planos en su natal Sierra Leona (10,58 segundos). Lea también: Del Grupo Niche a las ollas del Bronx

Con esa marca el joven, de 20 años, se convirtió en el hombre más rápido de su país y se perfilaba para ser el atleta más veloz de África.

En julio de 2014, Thoronka llegó a Escocia con la ilusión intacta. Quería, en los Juegos de la Commonwealth en Glasgow, dejar de ser una promesa del deporte para convertirse en una realidad. También le puede interesar: La historia de un hombre que pasó de narco a pordiosero

Poco o nada le importaba la inexperiencia. Esta sería su primera competición internacional. Sabía que colgarse una medalla no solo sería su consagración como atleta, sino también un forma de ayudar a su familia para salir de la pobreza.

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Con convicción y sed de gloria, Jimmy arrancó la carrera de los cuatro por cien metros (una modalidad de atletismo 4×100), pero eso que poco le importaba pasó factura. Por inexperiencia cometió varios errores y no logró quedarse con la medalla. Sin embargo, mejoró su marca personal.

Mientras en Glasgow Jimmy se preparaba y soñaba con la medalla, en Sierra Leona, el país en el que nació 20 años atrás, la epidemia de ébola se hacía incontrolable. También lea: ¿Es el ébola un fraude?

Por televisión se enteró que muchos de sus famiiares más cercanos murieron, entre ellos, Jelikatu Kargbo, su madre, una enfermera que había contraído el ébola en su trabajo.

Asustado, deprimido y desesperado, Thoronka tomó la decisión de quedarse. “Si no me mata el éboa, me mata la soledad”, pensó.

Jimmy Thoronka

Con mucho esfuerzo logró llegar a Londres. Allí, en la capital de Inglaterra empezó a vivir el día a día. A pesar del frío dormía en los parques, bajo los puentes y cuando le iba bien, lograba descansar en las estaciones del metro. Sin darse cuenta, Jimmy Thoronka se había convertido en un habitante de la calle. Vivía de la misericordia y de la suerte. Incluso pensó en quitarse la vida.

Jimmy no solo tenía que esconderse de frío, también de la policía. Era un inmigrante ilegal, sus papeles los perdió y si lo capturaban, sin demora lo iban a deportar. El juego del gato y el ratón duró algo más de seis meses. A Thoronka lo atrapó la policía  y fue acusado de violar las leyes de inmigración.

“Al principio me dijeron que me iban a mandar de vuelta a Sierra Leona y empecé a gritar muy asustado”. Sus gritos retumbaron en todo Londres y el diario The Guardian publicó su historia. Durante las 48 horas que estuvo en la comisaría de Walworth, la noticia le dio la vuelta al mundo.

El Reino Unido no dudó en volcarse y pedirle a las autoridades un trato espacial para el joven atleta. Piden desde que se le otorgue el permiso de residencia y se le ayude en su preparación física, hasta que se recauden fondos para que, una vez de vuelta a Sierra Leona, pueda seguir con su vida atlética.

La historia movilizó a un estudiante de sicología de la Universidad de Cambridge, Richard Dent, quien inició una campaña de recaudación de fondos a través de la web GofundMe.

Según informa el portal Sputniknews.com, en menos de tres días se alcanzó el objetivo inicial de recabar 20.000 libras (unos 27.000 euros), y la cifra va en aumento.

El joven universitario de Cambridge dijo a ese portal que incluso se solicitó para Jimmy un asilo político para que se pueda quedar en Londres.

“Acabamos de entregar la solicitud. Ahora solo queda esperar la decisión del Ministerio del Interior. Pero, desde luego, aún corre riesgo de ser deportado”, explicó.

Dent advirtió que “pase lo que pase el dinero recaudado es para Jimmy. No lo vamos a gastar en trámites legales o en su defensa ante el tribunal de Inmigración”.

Por otra parte, se conoció que mientras se soluciona su situación legal, Jimmy no dormirá más en la calle. “El Home Office le ha procurado residencia temporal y, según admite su nuevo protector, sus movimientos no están controlados por la agencia de inmigración”, explica Sputniknews.com.

Mientras cientos de personas siguen donando dinero, Jimmy no deja de sorprenderse. “Estoy asombrado de que gente del todo el mundo se haya ofrecido a ayudarme desde que leyó mi historia. No sé cómo agradecérselo a todos”, dijo el atleta a The Guardian al salir de la comisaría.

Es mentira que Jimmy no sepa cómo agradecer la lluvia de solidaridad que ha recibido. Tiene claro lo que hará una vez se solucione todo: “Mi sueño fue siempre ser uno de los hombres más rápidos del mundo, pero ahora tengo un meta más allá. Sí, quiero tener éxito como corredor, pero mi plan ahora es volver a Sierra Leona con lo que consiga y ayudar a los “homeless” (habitantes de la calle). Ahora sé realmente lo que se sufre cuándo no tienes un techo bajo donde dormir”.

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