Joachim Low le dijo que no a Dios por el fútbol

Joachim Low le dijo que no a Dios por el fútbol

13 de julio del 2014

Cuando el mexicano Marco Antonio Rodríguez marcó el final del partido de semifinales entre Brasil y Alemania, Joachim Low supo que no se equivocó el día que decidió el fútbol por sobre la religión. Alemania le propinó un baile a los anfitriones y gracias a él, regresó a una final de Copa del Mundo tras 12 años.

El fútbol, toda una religión

Transcurría el año de 1977. El verano poco a poco se apoderaba de Schönau, una ciudad alemana perteneciente a la región de Baviera. El  joven Löw  de 17 años termino sus estudios secundarios y tuvo que elegir qué hacer con su futuro: si convertirse en la nueva figura del ataque alemán o continuar con sus oficios de monaguillo, para que en un futuro se dedicará de lleno a la iglesia.

“Mi madre siempre me educó con buenos principios, me idealizó como un chico acólito, no pude darle el gusto porque antes estuvieron mis ganas de jugar al futbol”, concluyó el hoy estratega en alguna ocasión.

La respuesta fue clara y contundente. ‘Jogi’, se decantó por vivir y trabajar para su verdadera pasión, el  fútbol. Su debut no se hizo esperar y un año más tarde el SC Friburgo le dio la oportunidad de debutar en el balompié profesional.

Por tres temporadas, Joachim Löw defendió los colores del Friburgo. Anotó 18 goles en 71 encuentros. Luego se marchó a un equipo mejor, Stuttgart, pero ahí le cambió la suerte en su carrera. ‘Jogi’ sintió que Dios lo estaba castigando por tomar otro camino distinto al que siempre quiso su madre.

Joachim Loew

La vida de Joachim Low no siempre fue sonrisas, como jugador le tocó sufrir

Sin embargo, pese al designio divino, Joachim continuó jugando al fútbol. Regresó a Friburgo donde volvió a sentirse cómodo y a anotar buena cantidad de goles. Así fue como pasó al Karlsruhe, donde a diferencia de lo que sucede hoy con el éxito que mantiene, le volvió a ir mal.

Por tercera ocasión ‘Jogi’ regresó al club que lo vio nacer y esta vez para quedarse. En el ocaso de su carrera decidió probar suerte en Suiza, jugando tres temporadas en FC Schaffhausen y dos en FC Winterthur hasta el día que finalmente colgó los guayos.

Ahí mismo inició la carrera de entrenador. Pero, no fue hasta su asunción al banquillo de Stuttgart en el que alcanzó la madurez como timonel en la dirección técnica. Ganó una Copa de Alemania e hizo un equipo que causó sensación, por lo que las puertas internacionales se le abrieron y partió rumbo a Turquía.

Joachim Loew

Low siempre apostó por el fútbol ofensivo, por lo que un día lo visitó un viejo compañero de escuela: Klinsmann

La malaria le volvió a pegar a Low que navegó en la intrascendencia de la dirección técnica hasta que un viejo compañero de escuela se acercó a él para ofrecerle algo que nunca imaginó. Se trató de Jurgen Klinsmann, designado como nuevo entrenador de la ‘Mannschaft’, previo al mundial realizado en Alemania.

Klinsmann le propuso un equipo ofensivo, capaz de levantar el orgullo herido de los teutones en la Eurocopa de 2014 en Portugal. ‘Jogi’ no dudó en acompañar a Jurgen en una travesía que arrancó con un tercer puesto mundial en su país, pero que luego lo vio caminar solo, alcanzando final de Europa en 2008 y semifinales en Sudáfrica 2010 y la propia Euro 2012.

La peregrinación de Joachim Low lo condujo hasta Maracaná, a la sombra del Cristo del Corcovado, aquel que un día le dio la espalda para toparse con su destino, el fútbol. Ese deporte que lo tiene ad portas de salir campeón mundial y decirle a su mamá que el día que se decantó por el fútbol sobre Dios, no estaba equivocado, fue lo que nació para hacer.

Joachim Loew

Hoy a Low el destino le brilla. Es un bendecido del fútbol mundial