La accidentada carrera de Juan Pablo Montoya

La accidentada carrera de Juan Pablo Montoya

10 de noviembre del 2013

En 1999 Juan Pablo Montoya era el icono del deporte colombiano. Su nombre se escuchaba en cada ciudad, en cada calle, en cada auto. Sus victorias en la formula Cart resonaban desde Estados Unidos hacia toda Colombia. Sin embargo, a medida que el piloto ascendió profesionalmente su imagen se desmoronó en el país al punto de ser considerado antipático por los aficionados al automovilismo.

“Antes era antipático, pero ganaba; después, no ganaba y era antipático, y total: era un hijueputa. Yo preferiría que la gente me quisiera. No me parece bien que no lo haga”, indicó Juan Pablo a la revista Don Juan en noviembre de 2006, pero ¿qué hizo para merecer esto?

Los años mozos

Siete victorias en la Fórmula Cart de 1999 le hicieron merecedor del título del piloto más prestigioso de toda la categoría. Los récords eran pan de cada día para Montoya que tocó el cielo con las manos. La Fórmula Uno empezó a seguir sus pasos viendo en él algo más que una promesa. Sin embargo, a pesar de los triunfos, sus constantes choques verbales con sus colegas hicieron que el repudio por él en una de las categorías más aclamadas de Estados Unidos se extendiera.

Sus principales blancos eran Michael Andretti y Paul Tracy, pilotos añejos de la Cart que veían con malos ojos la irreverencia del colombiano. Otro duelo que se extendió más allá de las pistas fue el que sostuvo con Darío Franchitti, subcampeón aquella temporada. En el año 2000, torneo en el que el auto no lo acompañó como en el 99, Juan Pablo Montoya se convirtió, en la primera vez que competía, en el ganador de las míticas 500 millas de Indianápolis.

Juan Pablo Montoya, Kienyke

Montoya alcanzó la gloria en Indy 500. Luego, criticó al templo del automovilismo estadounidense

Sin embargo, el bogotano profanó el templo del automovilismo norteamericano al criticar la pista: “las curvas de Indianápolis son todas iguales, no merecen tanta atención como los demás circuitos”. El clero de la categoría llegó a expresar que el colombiano no merecía volver a competir en el circuito. Esa sería la última temporada de Juan Pablo en la Cart antes de ser fichado por Williams para ingresar a la Fórmula Uno.

Montoya contra la familia Schumacher

Juan Pablo no fue a la máxima categoría de paseo. Con un carro que amenazaba con batir a Ferrari y McLaren, el piloto bogotano era protagonista, pero en el seno de Williams no todo era color de rosa. Su compañero de equipo era Ralf Schumacher, hermano menor del múltiple campeón, que contaba con el respaldo del proveedor de motores de la escudería, el fabricante alemán BMW.

Al clan Schumacher no le cayó en gracia el arribo de Montoya, menos cuando el colombiano ‘abofeteó’ a Michael en el gran premio de Brasil haciéndole un gran sobrepaso que luego fue truncado por la envestida del holandés Verstappen cuando Juan Pablo se encaminaba a la victoria. Finalmente los triunfos llegaron (el primero en Monza) y con ellos la oportunidad de pelear los campeonatos.

Juan Pablo Montoya, Kienyke

Michael y Ralf jamás vieron con buenos ojos que un latino llegara a competirles. 

En 2003 acarició el título aunque errores en la anteúltima carrera, justamente en la profanada Indianápolis, le valieron a Schumacher para coronarse con su Ferrari. La nota negra de ese año fue una discusión que Juan Pablo mantuvo con su equipo de trabajo en pits durante el gran premio de Mónaco.

McLaren, Nascar y el ocaso

Los insultos a sus compañeros no fueron los únicos emitidos por Montoya en la gran carpa. La mala relación con Ralf hizo que el piloto buscara nuevos horizontes como el equipo McLaren, pero ahí tampoco le fue bien. Antes de marcharse de Williams, Juan Pablo le hizo un desplante a los organizadores en el gran premio de Australia retirándose de la conferencia de prensa sin motivo alguno; por supuesto fue multado.

Ya en su nuevo equipo, Montoya tuvo un altercado con un camarógrafo que accidentalmente lo golpeó en la cabeza y este, antes de recibir las excusas del trabajador, lo insultó y casi termina en golpes el altercado de no ser por su esposa Connie Freydell que lo detuvo. “Maldito idiota”, le gritó una y otra vez al camarógrafo.

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El insulto de Montoya a un camarógrafo 

Tras una temporada con tres triunfos, el año 2006 fue para el olvido en McLaren. Montoya desechó una oferta por parte del equipo Red Bull y decidió irse a la categoría Nascar en Estados Unidos, dejando en el pasado los autos fórmula. Una vez dejó la gran carpa, el piloto despotricó de ella: “Todo el mundo habla del glamour de la Fórmula Uno, ¿y qué es glamour? En Japón me tenía que quedar en un cuarto muy diminuto, además olía a mico, ¿glamour? Eso es mierda, ¿glamour?, ¿las viejas?, ¿dónde estaban las viejas? Yo sólo las veía por TV o en las fotos, cambié Mónaco por Florida y para mí esto es más glamoroso. La Fórmula Uno no la veo ni por TV”, confesó a la revista Don Juan una vez llegó a Nascar.

Sin embargo, la nueva categoría no le sonrió a Montoya. Lo que brillaba como oro se fue volviendo cada vez más opaco salvo por las victorias en las 24 horas de Daytona (2007, 2008) y otras más en Ciudad de México y Sonoma. Desde el año 2009 el bogotano no se alza con un triunfo y en 2013 Chip Ganassi, quien le tendió la mano desde tiempos de la Cart, decidió no renovarle para la próxima temporada.

¿Evadiendo algo más que autos?

El piloto decidió volver a la Fórmula Indy (la antigua Cart) con el equipo Penske en el año 2014. Sin embargo, antes que se presente su reestreno, Montoya se ve inmiscuido en un problema fiscal con el gobierno norteamericano. La revista Forbes reveló que el Servicio Interno de Rentas lo investiga a él y a su familia por declarar alrededor de 7 millones de dólares menos en los ingresos obtenidos entre 2007 y 2008.

“Los abogados dicen que todo se hizo legalmente, no se hizo nada malo. Es público porque se llevó a corte. Al momento que se lleva a corte se vuelve documento público. Hay que confiar en el trabajo de los abogados, pero todos los impuestos se han pagado. Es un tema delicado”, se defendió Connie Freydell. Mientras el tema se resuelve en la justicia norteamericana, Juan Pablo Montoya se prepara para en Fórmula Indy volver a conquistar los corazones de los colombianos quienes lo han satanizado y él lo sabe. “Una vez salí de cine en el Centro Comercial Andino, en Bogotá, y dos chinas de 15 años pasaron al lado mío y me dijeron al oído: ‘Antipático hijueputa’”.

En Twitter: @RomanGomez