La emocionante carta con la que Simeone motiva a sus jugadores

La emocionante carta con la que Simeone motiva a sus jugadores

15 de enero del 2015

Hace unos meses, millones de personas alrededor del mundo retaron y aceptaron el desafío del Ice Bucket Challenge o ‘desafío del cubo de hielo’. Lea también:  ¿Cuánta agua se ha desperdiciado con el Ice Bucket Challenge?

En poco tiempo la iniciativa contó con la participación de personajes famosos de todos los sectores de la sociedad. Cantantes, deportistas, científicos, pintores, políticos, entre otros, se bañaron con agua fría y colgaron el video a Internet. Lea también: Diego Simeone, el hombre del cuchillo entre los dientes

Pese a que fue divertido ver a los famosos haciendo muecas por cuenta del agua helada que caía sobre sus cabezas, a muchos se les olvidó la esencia de la iniciativa: reunir fondos para la investigación de una enfermedad llamada Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA o ALS por sus siglas en inglés).

Hoy, unos cinco meses después del éxito viral que tuvo la iniciativa, pocos hablan del Ice Bucket Challenge y lo que es peor, de la Esclerosis Lateral Amiotrófica y sus nefastas consecuencias. Quien sí ha seguido hablando del tema, no solo motivado por la moda del reto del balde de agua fría sino incluso desde mucho antes, es Carlos Matallanas, un futbolista español que a los 33 años se vio obligado a dejar las canchas por culpa del ELA.

Matallanas, quien se define a sí mismo como un futbolista sin fama ni contratos millonarios, describe semana a semana desde hace un año en un blog de El Confidencial, las dificultades, tristezas, alegrías, sensaciones y vivencias de una persona que padece esta enfermedad, que a medida que va pasando el tiempo provoca una parálisis muscular progresiva de pronóstico mortal.

Carlos-Matallanas

“A estas alturas, muchos de quienes lean estas líneas sabrán de la enfermedad gracias a la campaña del cubo de agua helada que se popularizó, no sin polémica, este verano entre personalidades públicas de todo el planeta. Es justo reconocer que el fenómeno ha servido para dar visibilidad al problema, pero todavía se está muy lejos de comprenderlo de forma global”, escribió Carlos cuando contó al mundo que padecía Esclerosis Lateral Amiotrófica.

Los textos de Matallanas cada vez tienen más lectores. En primera persona habla de lo que extraña, de lo que tiene, de sus sueños y molestias. Con un lenguaje directo y sencillo, este exfutbolista que jugó unos 330 partidos oficiales en el fútbol semiprofesional en Madrid y Andalucía busca “sacar de la ignorancia a un público cada vez más ignorante”.

Su blog tiene tanto que el mismo Diego Simeone, el técnico revelación del fútbol europeo, utilizó uno de los textos de Matallanas para motivar a sus jugadores.

“Si uno es noble o luchador en el campo, lo será fuera de él”, dijo Simeone antes de poner como ejemplo a Matallanas y su lucha contra el ELA.

“Me emocioné en el avión cuando íbamos a jugar la Copa del Rey; se lo hice leer a todos los jugadores. Agarré las hojas de no sé qué periódico y se las pasé a Gabi para que las leyese. Al resto les dije: “Ustedes sigan la lectura”. Esto es la vida, no sólo es fútbol loco”.

Lo que el técnico argentino puso a leer a sus jugadores es sencillamente impactante.

Se trata de las palabras que leyó Gonzalo, hermano de Carlos, en el marco de una serie de conferencias en la Asociación de Futbolistas Españoles.

“Yo estoy aquí principalmente por mi condición de enfermo de ELA. Y así me dirijo a ustedes. Pero debo ser siempre justo con mis otras condiciones, entre las que destacan la de periodista y la de futbolista. Desde la primera, vengo tratando la compleja enfermedad que sufro a través de un blog semanal en El Confidencial, tribuna que cada vez coge mayor vuelo y obtiene un mayor respaldo de lectores ávidos de conocer qué es esto de la ELA. Pero es desde la segunda condición, la de jugador de fútbol, desde la que veo más apropiado hablarles hoy.

Lo entiendo mucho más apropiado tras los incidentes ocurridos el pasado domingo, conocidos por todos, y que son la muestra de que hay demasiados que aún acuden a campos de fútbol sin haber entendido lo más mínimo sobre qué es esto del deporte: actividad llamada a mejorar al ser humano, y no a devolverlo a la época donde vivíamos en cavernas.”

Carlos-Matallanas-

En la carta, Matallanas hace un paralelo entre lo que significa tener ELA y el fútbol; el deporte que ama y que describe como la respuesta a todos los problemas que le ha puesto la vida.

“Y es que el fútbol es la respuesta a las preguntas más complejas que me han hecho últimamente. Preguntas que yo también me acabo haciendo, pero siempre a posteriori, cuando podemos pararnos a pensar por qué somos como somos, de dónde nace nuestra manera de ser”.

Aconseja y cuenta que lo mejor que puede hacer alguien que padece ELA es investigar. Entender lo que significa esta enfermedad, sin esconderse solo a afrontarla.

“Y les voy a contar lo que sentí y lo que pasó dentro de mí. Lejos de abrumarme, yo encendí desde el primer momento la luz de esa sala oscura en la que, a la fuerza y de improviso, la vida me había metido a los 33 años. Con tranquilidad y sin perder los nervios acepté la situación, quise conocer el lugar donde me hallaba, qué opciones tenía, qué me esperaba allí y, más importante, no perdí ni un segundo de mi tiempo en lamentarme y en hacer comparaciones con los lugares fabulosos de donde venía.

Los demás no entendían que yo fuera capaz de ver luz entre tanta oscuridad. Desde fuera, fueron entendiendo que me encontraba entero, que seguía vivo y que quería vivir, que quería ver qué pasaba conmigo, hasta dónde podía llegar. Y ahí empecé a rodearme de gestos de asombro que acababan en las preguntas de que os hablaba al principio:

¿De dónde sacas esa fuerza?
¿Cómo es posible que reacciones así?
¿Por qué no te quejas?
¿Por qué no te desborda ver tan de cerca el sufrimiento inminente y la posibilidad de una muerte cruel y temprana?”

¿Cuál fue la respuesta a todas estas preguntas?

Y la respuesta que encontré fue la misma para todas ellas. Es muy sencilla y ya se la he anticipado: EL FÚTBOL.

Porque fue el fútbol el que me enseñó a esforzarme día a día sin importar el pasado ni añorar un futuro que no se conoce.

Fue el fútbol el que me mostró que todo puede suceder en un segundo inesperado, tanto lo mejor como lo peor.

El fútbol también me dio instrucciones para entender que, ante cualquier imprevisto, no queda otra que buscar soluciones y jamás excusas, que son las que te hunden más y te hacen perder un tiempo valioso.

En la cautela del ‘partido a partido’, el fútbol me demostró que jamás hay que tirar las campanas al vuelo ni arrojar tampoco la toalla, dándome una virtud impagable como es la mesura”.

Carlos-Matallanas-01

Simeone, absolutamente conmovido por las palabras de Carlos, transmitió el mensaje a sus dirigidos. Y esta forma de motivación ha servido mucho, el encopetado equipo merengue no le ha logrado ganar al Atlético de Madrid en esta temporada. Ha ganado dos partidos y empatado uno. La Copa del Rey, Liga BBVA y la Supercopa de España han sido los ámbitos donde se han enfrentado. El último triunfo de los ‘merengues’ se dio en la final de la Champions League en Lisboa la temporada pasada.

Con este aparte del texto Simeone se agarró para envalentonar a sus dirigidos.

“Dentro de un vestuario de fútbol aprendí a dominar mis miedos, a respetar los miedos de los demás y a sentirme libre asumiendo responsabilidades. Me hice hombre mucho antes que la mayoría de mis amigos por el simple hecho de tener un examen semanal donde constantemente se actualiza tu prestigio y para lo que no sirven excusas de ningún tipo. Y es que en el terreno de juego no hay árboles donde esconderse y acabas siendo muy consciente de qué has hecho mal o bien, por qué lo has hecho así y en qué puedes mejorar. Porque siempre se puede mejorar. No lo olviden: siempre”.

Con esta última parte de la carta, que por ser la última no es menos importante, el ‘Cholo’, dicen, rompió en un llanto cargado de emoción.

“Y, señores, por encima de todas las cosas, el fútbol me enseñó a soñar en mayúsculas. Siempre con los pies en la tierra, pero soñar más allá de las nubes.

Cuando tanto yo como mis seres queridos recibimos el pasado verano mi fatídico diagnóstico, fue algo así como encajar tres goles seguidos a falta de cinco minutos para el final del partido más importante de nuestras vidas. Y yo, simplemente, reaccioné como lo haría vestido de corto, hice lo que he hecho siempre. Fui a recoger el balón del fondo de nuestra portería, lo lleve al círculo central y me dispuse a levantar uno a uno a la mayoría de mis ‘compañeros’, que yacían entregados sobre el césped con ganas de estar en cualquier otro lado y no viviendo ese infierno.

Y ya voy acabando.

Desde ese momento, solo les quiero hacer ver a quienes leen mi mensaje todo aquello que me han enseñado desde bien pequeño: que los partidos se juegan hasta el final. Que mientras hay vida hay esperanza. Que no hay minutos de la basura y que jugar es de por sí un regalo sea cual sea el resultado. Que debemos disfrutar hasta de la peor de las derrotas, pero disfrutar porque lo damos todo, porque peleamos hasta el último suspiro. Porque sintiéndonos fuertes, ansiando mejorar y haciendo equipo, cualquier sueño se puede convertir en realidad. Porque, hasta que el árbitro no pite el final, cualquier remontada siempre será posible.

Y, además, porque siempre habrá un niño mirándote y al que le debes dar el mejor de los testigos: tu ejemplo.

Muchas gracias”, puntualizó.

Sin importar el resultado del partido de este jueves, en el que los ‘colchoneros’ tienen la ventaja (2-0) esta forma de manejar un vestuario seguro llama la atención de muchos. Porque como dice Simeone, “Esto es la vida, no es el fútbol loco”.