La odisea del hombre pájaro en Monserrate

31 de octubre del 2013

En contra de la inclemencia del tiempo Jonathan Flórez cumplió con lo prometido y fue profeta en su tierra.

Jhonathan Florez, hombre pajaro, kienyke

No fue un héroe lo que se vio en el cielo bogotano al mediodía del 31 de octubre, pero vestía traje y tenía alas. Las brujas, celosas de su día, encapotaron el cielo. Jonathan Flórez no quería fallar así que se puso su traje, entró al helicóptero, sobrevoló la zona y se preparó para un combate a muerte con el mal clima y el destino.

“Si no hubiera sido Colombia no saltaba”, expresó el ‘Hombre Pájaro” cuando la tierra besaba sus zapatos. Lo hizo por su patria, por su bandera, por no fallarle a esas cientos de personas que se aglutinaron en el centro de Bogotá para ver la proeza.

El frío fue el primer contrincante. La neblina arropó al santuario del Señor caído de Monserrate. El salto, que en principio sería a las 8:00 am, tuvo que ser pospuesto. 9, 10, 11, las horas eran cómplices de lo que muchos susurraban ahí debajo: “no va a saltar”.

El sol se asomaba tibiamente como queriendo tenderle una mano a Jonathan. Sin embargo, con la recomendación de las autoridades de no saltar a menos que tuviera nueve kilómetros de visibilidad, el descenso se retrasó. Hombres con walkie-talkies llamando a la base de Guaymaral como si organizaran un operativo antisecuestro, desesperados por una respuesta positiva. No eran los antinarcóticos, tampoco el ejercito. Era el helicóptero donde el Hombre Pájaro saltaría al vacío para transformarse en leyenda local. Solo esperaban el “R-R” que un poco cansado después de las 11:15 am, al fin llegó.

Sin embargo, el clima no estaba dispuesto a perder su feroz batalla contra el hombre pájaro. Buscó su traje más negro así como algunas gotas de lluvia para amedrentar e infundir terror en cielo. Al divisar el helicóptero la algarabía se hizo presente, mientras que los que esperaban al lado del santuario entonaron unas plegarias que no venían de más.

Sobrevoló la zona por unos minutos y así, sin pensarlo dos veces a miedo de arrepentirse, se arrojó. El éxtasis fue inmediato, el viaje efímero. Pasado un minuto ya había conseguido la hazaña y toda la gente aplaudió. El mal clima, derrotado y cabizbajo se retiró y el cielo volvió a ser celeste.

“Colombia debe saber que no solo somos fútbol y debe impulsar más deportes como este. Quiero sobrevolar los cielos de mi país Colombia una y otra vez, Medellín, Cartagena y los demás destinos nacionales me esperan”, fueron las primeras palabras del héroe que se quitó la capucha y mostró su verdadero rostro al público, el de Jonathan Flórez, un “paisa de corazón” que fue profeta en su tierra en un día que quedará para la historia como su vuelo. “Grande Jonathan”, gritó alguien por ahí.

Vea aquí el vuelo del Hombre Pájaro sobre Monserrate 

En Twitter: @RomanGomez

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