Una carrera contra la adversidad

14 de mayo del 2017

A pesar de las dificultades, la atleta bogotana Melissa Torres aspira volver a las competencias oficiales y llenar de orgullo a los colombianos.

Una carrera contra la adversidad

Foto: Cortesía

Con una enorme sonrisa dibujada en su rostro, sentada en una de las sillas de la Unidad Deportiva El Salitre (UDS) mientras observaba con nostalgia la pista de atletismo, así fue mi primer encuentro con Zulley Melissa Torres Vásquez, una joven atleta bogotana que ha llenado de gloria a los colombianos gracias a sus resultados a nivel internacional.

A pesar de sus 22 años, Zulley Melissa cuenta con un palmarés envidiable. Campeona nacional infantil en 300 metros, campeona nacional en la categoría menores en la modalidad de 400 metros planos y luego repetiría en mayores en las modalidades 400 y 800 metros planos. En el Campeonato Sudamericano Juvenil de 2011 logró una medalla de oro, récord nacional y sudamericano en la modalidad de relevo, en 2012 en una competición realizada en Brasil obtuvo medalla de plata en esa especialidad, ese mismo año, también se consagró campeona sudamericana en Argentina en la categoría de 400 metros planos.

Dos años después fue semifinalista en el mundial juvenil de atletismo realizado en Oregon (Estados Unidos), además logró un destacado cuarto lugar en 800 metros planos y récord nacional juvenil en los Juegos Centroamericanos y del Caribe llevados a cabo en Veracruz (México).

Esta importante atleta afirma con orgullo sentirse bogotana, a pesar de haber nacido en Barranquilla y vivir su infancia en el Valle del Cauca, ha sido la capital la que la ha dado todo deportivamente hablando desde su llegada a los 13 años de edad. “Llegué a Bogotá porque mi papá tenía una casa, y veíamos muchas posibilidades de crecer deportivamente, al principio no fue fácil por mi edad, pero luego tuve una buena adaptación”.

Los inicios de esta deportista como ella misma dice fueron un poco extraños, ya que durante su infancia los deportes no le despertaban ningún tipo de interés. Sin embargo, sus compañeros y amigos la invitaban a jugar voleibol, pero fue su profesor de educación física Eddie Rodríguez, el que la que la encaminó hacia el atletismo, ya que según él, tenía todas las condiciones para triunfar debido a su talla y habilidades mostradas durante la clase.

“Al principio empecé a practicar atletismo casi que por obligación del profe, luego se dio mi primera participación nacional en unos intercolegiados y cuando vi que me dieron toda la indumentaria para competir dije esto es lo mío (risas) y a los pocos meses se dio el gusto definitivo por concursar y ganar”, afirmó Melissa mientras se encontraba un poco sonrojada.

No obstante, todo no ha sido color de rosa en la vida de esta corredora. En 2015, en el que ella considera el mejor momento de su carrera y previo a una competencia importante, sufrió una delicada lesión en una de sus rodillas, de la cual no se ha podido recuperar hasta el momento.

Mientras con su mano se protege del inclemente sol que cae al mediodía sobre la unidad deportiva ubicada en el oriente de la capital, con algo de amargura, relata su frustración por estar al margen de la actividad deportiva. “Afortunadamente he tenido el apoyo del IDRD en mi recuperación, pero es muy difícil estar sin competir tanto tiempo, el año pasado me ganó la depresión y tome la decisión de retirarme”.

Las ganas de continuar con el proceso de recuperación se desvanecieron, tal y como sucede con el polvo de ladrillo de aquellas pistas que tanto extraña cuando el viento las golpea fuertemente. Su padre fue el primero en apoyar la decisión de retirarse, pues no soportaba verla con las ganas de regresar y que su cuerpo se lo impidiera.

Fueron más de dos meses llenos de amargura, en los que el llanto se apoderó de cuerpo, sus ganas de salir eran mínimas y las terapias de recuperación quedaron en el olvido. Sin embargo, un día Melissa decidió emprender una de sus más grandes carreras, esta vez los rivales no eran las superpotencias en el atletismo como Estados Unidos, Kenia o Jamaica, esta vez, el rival a vencer era su mente, debía buscar dar zancadas largas contra la depresión que estaba sumida.  

Fueron varios meses de lucha constante, a tal punto que hoy en día y con total orgullo afirma que esos tiempos de depresión son cosa del pasado, los pensamientos sobre un posible retiro quedaron en el olvido gracias al apoyo de sus familiares y amigos el cual ha sido fundamental. Encontró en la academia la posibilidad de estar cerca de esa actividad que tanto ama, que en un principio hacía por obligación y cumplir los “caprichos” de su profesor de educación física, estudiar Ciencias del Deporte.

Gracias a que mientras realizaba su actividad deportiva, nunca descuidó sus estudios, lo que según ella fue una tarea titánica porque debía ser excelente en ambos, en el atletismo sus entrenadores le exigían resultados, entretanto, en la universidad ella misma se presionaba para responder con creces a la beca que le había sido adjudicada.

Actualmente Melissa acude a sus terapias de recuperación que la impulsan a regresar con más fuerza. También invita a los diferentes entes deportivos que no se olviden de atletas como ella, que tantas glorias le han dado a Colombia y que por una lesión ven sus sueños esfumarse o aplazados por un periodo de tiempo prolongado.

“Hoy más que nunca sueño con volver, quiero sentir la adrenalina de la competencia, darle alegrías a Bogotá y a mi país, escuchar el himno de Colombia en otros lugares del mundo”, sentenció Melissa mientras se despedía con una enorme sonrisa en su rostro, la misma con la que me recibió al inicio de esta entrevista.

Por: Andrés Romero Cuesta

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