Real Madrid conquistó su anhelada décima Copa de Europa

24 de mayo del 2014

Venció 4-1 a un más que digno Atlético, que estuvo a segundos de ser campeón.

Real Madrid conquistó su anhelada décima Copa de Europa

No hay mejor lugar para culminar una navegación extrema que Lisboa. La ciudad de los barcos recibió dos acorazados provenientes de la misma ciudad pero que llegaron por vías distintas. La travesía decía basta y el tesoro sería para uno de los dos: Atlético de Madrid, con Simeone como capitán; o el imponente crucero de Real Madrid, con todos los lujos posibles.

Al desembarco, varios guerreros llegaron entre algodones. Diego Costa y Arda Turan por el lado colchonero; Cristiano Ronaldo, Pepe y Karim Benzema en el lado merengue. Ninguno quiso perderse el partido de sus sueños, pero el turco Turan y el lusitano Pepe no llegaron en condiciones. Los mariscales de cada equipo, Diego Costa y Cristiano Ronaldo, se presentaron en la arena al momento que el duelo empezó.

Sin embargo, el brasileño, que buscó un menjurje para vencer a un desgarro, en diez minutos dijo adiós. Impotente, la batalla final se diluyó en un suspiro para el ‘Lagarto’, que salió en virtud de Adrián. Aún sin su referente en cancha, la concentración inicial de Atlético incomodó al conjunto de Ancelotti. Los minutos se fueron y ningún equipo quiso arriesgar más de la cuenta, siendo Real Madrid el que, por lo costoso de sus jugadores, tenía la presión moral de atacar.

No había espacios y el conjunto merengue lo sintió. En el lugar que soñó por más de una década, con la anhelada decima Copa de Europa en sus narices, la impotencia del club blanco no se detuvo ni con la jugada que tuvo Gareth Bale luego de un error en la salida del portugués Tiago. El galés definió con colocación en vez de potencia y el balón pasó manso y rastrero por el palo derecho del guardameta Courtouis.

El partido era feo pero en el estadio Da Luz de Benfica, había tufillo a gol merengue. Sin embargo, en el peor momento colchonero, Simeone sacó a relucir su arma predilecta: la pelota parada. Un tiro de esquina fue rechazado pero en un segundo envío aéreo, el arquero Iker Casillas dio una salida en falso, lo que facilitó a Diego Godín ganarle en el salto a Khedira y, con algo de fortuna, poner el balón por encima del portero que obstinado corrió hacía la línea de meta con el fin de sacar el balón pero le fue imposible. El ‘Aleti’, de la nada, usurpaba la corona europea.

Atletico Madrid Champions_opt

La tranquilidad le dio argumentos al Atlético para demostrar que no fue a Lisboa de visita. Jugó con templanza ante un conjunto blanco casi fantasmagórico hasta el momento que el holandés Kuipers pitó el fin del primer tiempo. En el regreso, pareció que en el vestuario intercambiaron libretos y el que agredió al otro, con mucho pundonor, fue el conjunto rojiblanco.

Real Madrid continuó con su cara más pálida por unos minutos, hasta el momento en que, con el reloj acosándolo, puso los millones en la mesa y arrinconó al humilde onceno del ‘Cholo’. Cristiano de volea, afuera; Bale de zurda una y otra vez, afuera; Isco recién ingresado, afuera; centros al corazón, Courtouis rechazaba. El arquero con su seguridad le dio tranquilidad al club, que vio en el horizonte el brillo de la copa, la tan anhelada copa que 40 años atrás se le escurrió de las manos.

Los soldados de Simeone caían conforme pasaron los minutos. Primero fue Raúl García, y luego Filipe Luiz dijo basta. Una ola blanca se abalanzó ante la ilusión del ‘Aleti’, que no tuvo en esos minutos finales como aliado el juego, si el corazón, si el tiempo.

El reloj expiró y el juez holandés decidió darle al encuentro, por la emoción, cinco minutos de adición. Sin defensas, sin ideas, solo con vergüenza, Real Madrid tocó la puerta del belga Courtouis una vez más, por última vez. Y el cerrajero gol abrió. Un tiro de esquina, en el afán final, encontró la cabeza de Sergio Ramos, el jugador que más tesón puso en la noche lisboeta para los merengues, colocó el balón en el rincón derecho del gigante portero, y merecido o no, el partido tendría tiempos extra.

Sergio Ramos gol - AFP_opt

Las piernas no daban más. Se creyó que los merengues, que volvieron de las profundidades, serían un aluvión y así fue, pero solo por cinco minuto. El cansancio pasó factura entre unos y otros. Ambos fueron por inercia, salvo Simeone, que con las piernas frescas, corrió a rezongarle al árbitro Kuipers una vez acabó el tiempo añadido, aduciendo inclemencia a la hora de reponer tiempo en los 90, y en los primeros 15.

Millones que costaron oxígeno. La sonrisa de Florentino Pérez en la grada se transformó en euforia, cuando el pulso se inclinó al lado del club blanco. Di María recibió la pelota en la zona izquierda y a falta de Ronaldo, él se hizo cargo. Gambeteó a los dos defensores que le ofrecieron resistencia, encaró al arquero Courtouis, remató de cachetazo y el arquero, cuan largo es, atajó. Sin embargo, el balón voló por los aires, a la altura en la que los 100 millones de euros que alguna vez pagó Real Madrid por Bale, alcanzaron la cabeza del galés que la empujó a diez minutos del final.

Gareth Bale Champions - Getty_opt

Diez, solo diez para la décima. Atlético, firme a su gran temporada, atacó con todo lo que pudo; hasta que no pudo más. Los espacios se reprodujeron en la cancha de Lisboa, y sin oposición, Marcelo fue al ataque, remató y perforó la oposición colchonera. Sin tiempo, hubo momento para una anotación más. Cristiano Ronaldo, de penal, mandó el balón al fondo para darle la esquiva decima al equipo, que más veces conquistó Europa y hoy, recuperó el trono y la puso de nuevo a sus pies.

Cristiano Campeon - AFP_opt

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