¿Solo nos acordamos de la raza negra cuando nos dan medallas?

¿Solo nos acordamos de la raza negra cuando nos dan medallas?

22 de Agosto del 2016

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 fueron los mejores en la historia de Colombia. Con 22 diplomas y ocho medallas (tres oros,  dos platas y tres bronces) se cerró una presentación que superó la hecha en Londres 2012 por la cantidad de condecoraciones doradas.

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Todas las preseas provienen de la raza negra a excepción de las logradas en BMX por Mariana Pajón y Carlos Ramírez.

Muchos deportistas nacionales llegan a los olímpicos con los dientes, más allá de representar un país, van con la necesidad de buscar un futuro, ese que se les niega, como a muchos colombianos.

El Comité Olímpico Colombiano y el Gobierno ofrecieron 165’468.690 de pesos por medalla de oro, 96’523.560 de pesos por plata y 68’945.400 por una presea de bronce. Este dinero es similar al que pagan países como Francia y Estados Unidos. La complejidad sale a relucir cuando estas promesas a los atletas nacionales se queda en palabras. Óscar Figueroa, campeón en los 62 kilogramos de levantamiento de pesas, es uno de los que ha liderado las voces inconformes cuando suceden este tipo de problemas. “Que de ahora en adelante el Presidente Juan Manuel Santos cumpla lo que hace cuatro años prometió”, afirmó el vallecaucano.

¿Un pueblo malagradecido?

Paola Ochoa, columnista de El Tiempo, publicó un artículo titulado: “Negros Malucos”. En esta nota, la periodista expresa que ser negro en este país parece pecado. Incluso, afirma que ser pobre solo empeora su situación. “Y es que los negros nos dan asco. Nos hastían, nos fastidian, nos repugnan hasta el cansancio. Somos un país clasista y racista que siente por ellos un profundo desagrado. Tal vez por eso los seguimos tratando como esclavos. Tal vez por eso los insultamos a diario con nuestro vocabulario: ‘Trabaje como negro’, ‘día negro’, ‘mercado negro’, ‘oveja negra’, ‘mano negra’, son algunas de las frases que pronunciamos sin vergüenza ni recato”.

La desigualdad social en Colombia es tan grande que es el segundo más desequilibrado en América Latina y el séptimo en el mundo. “Los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez más pobres”, diría el adagio popular.

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En el Chocó viven sin agua potable, sin luz y rodeados de pobreza. Miles de personas mueren de hambre esperando una ayuda que nunca llega.

¿Qué hubiera pasado con los deportistas si no hubieran ganado medalla?

Si el Chocó parece ser un pueblo olvidado de la mano de Dios, ¿qué hubiera sido de los atletas colombianos si no ganaban medalla?, ¿el apoyo sería igual?,  ¿llegarían al país como héroes?

Vivir del deporte en Colombia parece una odisea, es por eso que los atletas se preparan con estudio para tener una vida digna. En el fondo ellos saben que es la única salida. Óscar Figueroa, Jackeline Rentería y Catherine Ibargüen son algunos ejemplos. Gracias a su esfuerzo se pueden costear una universidad.

Yuberjen se unirá a sus colegas luego de obtener medalla de plata en boxeo. “Quiero estudiar Derecho o Medicina”, afirmó el peleador luego de obtener la presea. Muchos otros atletas seguirán en busca de la oportunidad, esa que los haga soñar y creer en un futuro mejor.