El otro amor de Andrés Cepeda

Foto: Camilo Muñoz/KienyKe.com

El otro amor de Andrés Cepeda

8 de abril del 2017

Con la publicación de una fotografía en la que se ven dos copas de champaña, un ramo de rosas rojas y la Torre Eiffel de fondo, Andrés Cepeda les reveló a sus seguidoras que sus días de soltero se acabarían pronto. Ese 28 de diciembre de 2016 confirmó que la periodista antioqueña Elisa Restrepo había aceptado casarse con él.

Aunque la pareja contraerá nupcias en los próximos meses y hay planes de agrandar la familia pronto, según lo han indicado ambos en entrevistas para medios nacionales, lo que muchos fanáticos no saben es que el artista bogotano tiene otro amor; que ya cumple seis años y va muy en serio.

Se trata de Islamorada, un ambicioso proyecto de su faceta como empresario, que como la música, también lo ha llenado de inspiración, éxitos y agradecimientos.

“Estamos enamorados del proyecto porque hemos recibido muy buena respuesta por parte de la gente que viene a visitarnos”, confirma a Kienyke.com.

Andrés Cepeda, empresario de “muy buena muela”

Luego de haber llegado a los corazones de los amantes de ‘Poligamia’, donde inició su carrera musical, y de crecer como solista con sencillos como ‘Sé Morir’, ‘El Carpintero’ o ‘Lo Mejor Que Hay En Mi Vida’, el artista de 43 años encanta a sus fanáticos en el plano empresarial.

Aunque quienes trabajan con Cepeda lo definen como un hombre sencillo, también saben que es estricto y profesional. Quizás esto ha sido lo que lo ha llevado a ser parte de varios negocios: el bar ‘La Casa del Equeco’, el proyecto de finca raíz ‘Horizontes’, la colección de gafas ‘Acapella’, la marca de galletas ‘The Cookie Jaar’ y el restaurante ‘Islamorada’. 

En la actualidad es la última apuesta la que lo llena de alegría y orgullo. Pero para llegar a ese punto empezó hace varios años, buscando un lugar donde la buena gastronomía y un excelente repertorio musical fueran protagonistas.

“Siempre me ha gustado atender gente, había tenido mi primera experiencia en Bogotá con un lugar llamado La Casa del Equeco, durante seis años estuve al frente de eso. Pasó un tiempo y extrañé la posibilidad de volverlo a hacer y entonces apareció la oportunidad en 2011 gracias a mi socio Brian Pinero”, recuerda.

Esa oportunidad fue Islamorada, que está posicionado como el restaurante más visitado de la Sabana de Bogotá, con un tráfico cercano a los 2.000 visitantes por fin de semana. 

“La idea era traer un poco del Caribe y de la playa a la Sabana de Bogotá. Hace ya seis años que empezamos con esta locura”, puntualiza Andrés Cepeda.

Como con cualquier otro negocio, empezar no fue tan sencillo. Es un sitio que no es muy cerca de Bogotá y al que no es muy fácil llegar.

“Un concepto difícil de entender al principio, con una propuesta bastante particular”, considera él.

Sin embargo, Cepeda y su socio Pinero lograron lo que se propusieron. Levantaron un enorme restaurante ubicado en las faldas del Cerro de Pionono, en el municipio de Sopó (Cundinamarca). Más allá, con el paso de los años, crearon una experiencia para familias, parejas y amigos. Ahora, el único problema que tienen es que sus comensales deben reservar al menos con una semana de anticipación debido a la gran acogida que ha tenido el lugar entre colombianos y extranjeros.

“Sacar ese proyecto adelante de hecho ya es un gran logro. En este momento tenemos problemas para recibir a la gente los fines de semana, hay que pedir reservación. Pero ver por la ventana y darnos cuenta de que tenemos una larga fila de gente esperando es para nosotros un estímulo tremendo, nos hace tratar de hacer las cosas cada vez mejor”, apunta el ganador del Grammy Latino en 2013.

¿Pero qué tal es Andrés Cepeda para la cocina? Al cuestionarle por esto, el músico ríe, afirma que le gusta pero no tiene el talento. Eso se lo deja al chef Boris Marcell, quien deleita a los clientes con una completa carta, que va desde la comida de mar hasta los mejores cocteles.

“Me gusta mucho la cocina, no tengo esa buena mano, pero soy muy buena muela. Me encanta probar y comer. En Islamorada estamos muy bien acompañados por el chef Boris Marcell”.

“Soy el artista del mesón pa’ acá y él es el artista del mesón pa’ allá”, explica entre risas.

Eso sí, tiene claro cuál es el plato que no le puede faltar cuando visita su restaurante. Una entrada que degusta por encima de los platos fuertes.

“Uno de mis favoritos es el Coconut Shrimp (langostinos rebozados en coco, sobre shots de espuma de piña colada), que sirven acá como entrada pero me podría comer dos o tres en vez de plato fuerte”.

Andres-Cepeda

Así se renueva la isla de Andrés Cepeda

Tras un crecimiento potencial, precisamente es Marcell quien acompaña a este bogotano en la aventura de Islamorada. El establecimiento le dio un nuevo aire a su menú, que hasta el momento ha tenido gran acogida entre los comensales.

Son 50 platos nuevos de 70 en la carta. Los otros 20 tienen una remodelación de sabores y texturas, lo que se convierte “en un gran reto” para este especialista del buen comer.

“La carta que renovamos hace cuatro semanas ha gustado, tiene una gran cantidad de ingredientes de la cultura gastronómica peruana, mexicana, colombiana, de todo el Caribe y de los cayos de la Florida, en Estados Unidos”, cuenta el chef Boris Marcell.

Se trata de una fusión de sabores y colores. De acuerdo con el también director para Colombia de la Asociación de Restauradores Gastronómicos de las Américas y el Mundo (Aregala), Islamorada no tiene especialidad porque “un plato no tiene comparación con ningún otro”.

Lo cierto es que ahora la idea es mezclar carnes rojas y blancas con frutas tropicales muy características del país como la uchuva y el tomate de árbol con productos como el plátano, la ahuyama y la arracacha para hacer salsas, purés y otros completos.

“Esa fusión está dando de qué hablar. Estamos en una cocina abierta donde tengo contacto con el público todo el tiempo, veo sus reacciones pero me encanta porque les gusta y los sorprende”.

El objetivo de la isla de Andrés Cepeda también es ofrecer una experiencia. Un paisaje imponente de Cundinamarca, actividades para los niños y música en vivo que dejan explorar un poco más la esencia del lugar. Incluso se convierte en vitrina para importantes artistas, confirma el cantante a este medio:

“El papel de la música es importantísimo. No decimos que es un restaurante, ni un sitio de música o un sitio para tomar cocteles o tragos. Creemos que es una experiencia completa donde cada uno de esos elementos hace parte del día de la gente que viene. De aquí han salido cantantes muy buenos, no es un lugar para venir a concursar porque estamos ofreciendo un show muy profesional pero es un escenario puesto a disposición del público de Bogotá y sus alrededores”.

El músico, que alista una gira por Europa, es un enamorado de la Sabana de Bogotá. Dice que la idea de renovar el menú es crecer para compartir esa experiencia de playa, campo y cultura que pretende ofrecer.

“Estamos muy felices, presentando la nueva carta y haciendo una serie de renovaciones para ampliar la propuesta para la gente que nos visita. Tenemos que seguir creciendo, hacer que mucha más gente conozca, no solo Islamorada sino la Sabana de Bogotá que es tan bonita, particularmente este hermoso valle de Sopó”.

“Queremos que la gente salga de su ciudad y venga a respirar aire fresco”.

Para esa faceta como empresario a la que le dedica gran parte de su tiempo, queda Cepeda para rato. Dentro de los planes está la construcción de un imponente hotel en esta misma región, teniendo en cuenta que se desarrolla como puerta turística en Colombia. Aunque tiene otras ideas en mente, se las reserva para impresionar próximamente a sus seguidores.

“Sí hay otros planes empresariales en mente. Estaremos dando lata un buen rato más”, finaliza.