El brazalete que salvará vidas en el campo

El brazalete que salvará vidas en el campo

8 de febrero del 2019

El aguacero, a las tres de la madrugada, convirtió la tierra de las calles destapadas en un espeso tapete de barro. El angustioso golpe del agua sobre el tejado de lata amenazaba con destruir la humilde vivienda hecha de bahareque y palos.

Soledad Franco mecía a su hijo, de dos meses de nacido, que lloraba de hambre. En medio de la oscuridad la joven madre sentía los huesos del niño desnutrido. De un momento a otro el llanto cesó. Soledad Franco quedó con el pequeño cadáver entre sus brazos.

Esta historia ocurrió en una de las veredas más pobres de Yolombó, en Antioquia (Colombia), uno de los territorios más pobres de América Latina. A Soledad no solo se le murió su hijo de dos meses de nacido, si no dos sucesores más.

La imposibilidad de trasladarse a un centro médico por vivir en un lugar apartado y la pobreza hace que en muchas ocasiones en el campo de Colombia se presenten escenas como la anterior. Alejandro Vargas, un médico y epidemiólogo que desde su juventud ha recorrido comunidades campesinas, conoció a Soledad y entendió que esta población tenía que ser atendida.

Por eso desde su profesión crea dispositivos biomédicos que mejoran la calidad de vida especialmente de mujeres y niños. Cada vez que realiza visitas comunitarias en las veredas, son ellos quienes están en los hogares, mientras que los hombres trabajan en la recolección de alimentos o con el ganado.

Innovación tecnológica para el campo

Una toalla higiénica sanitaria que detecta infecciones en el flujo vaginal y orina fue tan solo el comienzo de una serie de dispositivos que diseñó el doctor Vargas. Con esta toalla participó en concursos de innovación tecnológica, no solo en Colombia sino en Estados Unidos y fue así que conoció a un grupo de empresarios conocidos en Colombia como ‘inversionistas ángeles’.

Como si fuera un reto, le pidieron que creara más propuestas de innovación tecnológica aplicada a la salud de las mujeres, pero primero lo debía implementar en la ciudad. Así asegurarían la compra del prototipo, ya que en el campo no tendrían recursos para comprarlo.

Fue así como nació un brazalete que monitorea los signos vitales de las madres embarazadas preferiblemente de alto riesgo obstétrico. “Las mujeres me hacían muchas consultas sobre el embarazo. Doctor, ¿Cuáles son las señales de alarma? ¿Cómo se pueden detectar problemas durante el embarazo y consultar a tiempo a un médico?”, explicó Vargas a KienyKe.com. 

El dispositivo no solo monitorea, sino que al mismo tiempo graba información de la historia clínica. Además de saber la ubicación exacta de la materna con un sistema de posicionamiento global.

“La ventaja de estos dispositivos en el mercado del emprendimiento y la innovación es que en el mundo todos los años se movilizan cerca de 340 mil millones de dólares en dispositivos biomédicos, el 43 % de ese mercado lo compra Estados Unidos”, manifestó Vargas.

Lo que quiere el médico, es tener innovación tecnológica económica que pueda servir para comunidades de todos los estratos sociales. Y que el inversionista esté seguro de que se va a vender en todos los países de américa latina donde hayan comunidades de alto riesgo obstétrico.

“En Colombia tenemos más o menos 950.000 nacimientos al año.Una de cada cuatro mujeres embarazadas presentan algún riesgo durante su proceso reproductivo bien sea al comienzo, durante, en el parto o post parto”, Alejandro Vargas.

Como lo explica el médico, emprender no es nada fácil ya que el ecosistema de innovación en salud está bloqueado por varias barreras. “Nosotros no podemos crear dispositivos si los mejores prototipos vienen de Japón o de Suiza, aquí no se cree mucho en las invenciones tecnológicas propias”, dijo.

Así mismo, explicó que invertir en dispositivos médicos requiere tiempo y recursos porque hay que probarlos, “hay que demostrar que los resultados tiene efectos positivos en la comunidad. Esto hace que por más sencillo que sea un aparato se requieran 250 o 300 millones de pesos de capital para finalmente ponerlo en el mercado”, explicó.

“A pesar de las barreras Colombia tiene mucha gente talentosa y crea elementos muy valiosos, por eso vale la pena apoyarlos en esta época de emprendimiento, pero no es fácil, es un camino lleno de barreras y obstáculos”, Alejandro Vargas.

Foto: Sebastián Ocampo / KienyKe.com

Por ahora, el brazalete está en la fase de prototipo avanzado, el doctor y su equipo están buscando la manera de minimizarlo, el tamaño que tiene es de 20 cm de ancho y 2 cm de grosor. “Queremos convertirlo a tres centímetros de ancho y 10 milímetros de grosor y que tenga una estética agradable para las mujeres. Esto nos permitirá la producción masiva para los hospitales. El inversionista que quiera trabajar con nosotros tendría que invertir unos 40 mil dólares. Con eso arrancaría la producción”, finalizó.

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