En Casanare “nos toca adaptarnos a la tragedia”: Minambiente

En Casanare “nos toca adaptarnos a la tragedia”: Minambiente

8 de abril del 2014

Al parecer, las petroleras (Pacific Rubiales, la principal) ya no se preocupan por las comunidades que afectan porque les hacen grandes fiestas, con invitados internacionales y chorros de licor (Puerto Gaitán, Meta).

Se lo pregunto a la Ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Luz Helena Sarmiento, y sale con esta respuesta destemplada:

“¿Si ve? Y a usted y a mí no nos han invitado…a bailar, sólo a bailar”.

Le hago caer en cuenta que el asunto merece una respuesta más seria y más respetuosa, y entonces recompone:

“Yo he sido muy fuerte especialmente con el tema de la sísmica, que la responsabilidad social no pasa por unos cuadernos, por una escuela, sino que tienen que cambiar realidades sin sustituir al Estado”.

¿No le parece sospechoso que se gasten tanta plata en esos eventos en Puerto Gaitán, que de pronto pueden estar sustituyendo labores obligatorias con las comunidades de la zona?

El tema de inversión social no es un tema obligatorio ni en las licencias ni en los contratos de asociación, ni en las rondas. No puedo pedirles que no gasten en fiestas y publicidad. Siempre les he dicho que deben invertir en las comunidades. Hay división porque unos se sienten afectados y los otros se sienten beneficiados. Cada empresa es libre de hacer su inversión en el tema social. Estamos mirando si la inversión social debe ser obligatoria y debe estar regulada.

La ministra es geóloga de la Univesidad Industrial de Santander, especialista en resolución de conflictos, maestría en evaluación ambiental. Sus primeros trabajos fueron en el Magdalena Medio. Después estuvo en Cimitarra y Puerto Boyacá. Ecopetrol, El Cerrejón y el Banco Interamericano de Desarrollo. Según ella, vino en calidad de préstamo al gobierno, aunque confiesa que no votó por Santos.

Y estuvo al frente de la Autoridad Nacional de Licencias…

Los petroleros y los periodistas que apoyan a veces mucho a los petroleros me decían que yo era el palo en la rueda. Es ese un buen indicador.

El gran reconocimiento al Gobierno es que volvió a crear este ministerio, que había desaparecido en los últimos ocho años.

En la fusión que hicieron (el presidente Uribe) el tema ambiental era un viceministerio que tenía muy pocas personas, unas 110 personas, de las cuales sólo 17 eran funcionarios.

¿Qué encontró usted en materia de licencias?

Se dieron muchas licencias, especialmente en el sector petrolero y minero, y no había mucho seguimiento.

Hoy el personal de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales son casi 600 personas técnicamente capacitadas, con una rigurosidad muy fuerte.

¿Qué hacía mientras el país no salía del estupor por la crisis del Casanare, por qué su silencio tan prolongado?

Cuando son las emergencias no son del Ministerio de Ambiente. La competencia y el que debe actuar, y el que actuó efectivamente desde el principio fue la Oficina de Gestión del Riesgo que es la que dirige el doctor Márquez.

El ministerio establece las alertas tempranas y le pide a las corporaciones estrategias a seguir. El hecho de que no estuviese la ministra en campo no significa que no estuviese la gente del ministerio, de la corporación en esta zona. La gente espera que uno se rasgue las vestiduras y haga juicios… pero el ministerio debe buscar que haya una articulación en los esfuerzos.

¿Por qué no previno la emergencia, por qué no fue el Ministerio de Ambiente el que lanzó la primera voz de alarma sobre la situación?

Nosotros sí lanzamos la situación de alarma. Desde el 28 de diciembre estábamos lanzando las alertas diarias. Nosotros no nos podemos meter en el manejo de la emergencia pero sí emitir las alarmas.

¿Hasta dónde la explotación petrolera es responsable de la sequía y la crisis?

Los últimos 40 veranos han tenido un comportamiento similar. En criticidad, este es el séptimo de los últimos 40 años. En el 96, 97 se tuvo el verano más fuerte en la zona, que padece un estres hídrico.

Hablando de responsabilidades, están los petroleros, los arroceros, los ganaderos, las mismas comunidades como tal. Todos han jugado un papel importante en el manejo del recurso.

Pero será la Fiscalía y la Procuraduría las entidades que determinen los responsables. Yo paré a dos empresas por más de seis meses porque hicieron unos vertimientos inadecuados. El seguimiento también hay que fortalecerlo.

Lo que uno nota es que ya hay muchos más actores en la zona, petroleros, arroceros, etc.

Luz Elena Sarmiento, Kienyke

¿Y, en gran síntesis, por qué la tragedia del Casanare?

Lo que pasó es un tema que siempre ha pasado en la Orinoquía, que en estos tres meses la sequía y el estrés hídrico es muy alto, y siempre hay una mortandad de animales.

No soy experta en el tema de medios pero diré siempre la verdad, no lo que la gente quiere escuchar. Es una tragedia la muerte de los seis mil chigüiros, pero no está en peligro la especie. Nos toca adaptarnos a la tragedia.

¿Adaptarnos a la tragedia?

Sí, adaptarnos, adaptarnos al medio ambiente. Si el hombre no se adapta a estas nuevas condiciones nos va a pasar lo que pasa en la historia animal, el que no se adapta se extingue.

Si usted sabe que de enero a marzo o en la costa que va a ser de enero a finales de mayo, van a caer cero precipitaciones en algunas zonas… tiene que prepararse. Los pozos que estaban haciendo ahorita en la emergencia tendrían que haberlos hecho en diciembre o tiene que estar preparado para eso. Tenemos que tener obras…

¿Está diciendo que lo ocurrido en Casanare es por falta de previsión?

Pudieron estar más preparados, me imagino, en los anteriores veranos. Nosotros somos el segundo país con mayor vulnerabilidad al cambio climático, es el que más rápidamente va a cambiar y va a verse afectado. El cambio climático no es el culpable y no lo podemos cambiar, lo que tenemos que cambiar es la forma como actuamos frente al cambio climático.

No la veo preocupada, ni desesperada, ni creyendo que llegó el fin del mundo con el tema Casanare.

Lo que pasa es que uno con la preocupación no puede paralizarse. Uno de los cuestionamientos que nos hacemos es por qué las alarmas se dieron pero no funcionaron. Por primera vez tenemos en la zona una red de monitoreo muy fuerte que nos permite tener en tiempo real las alarmas.

¿Pero no habla mal del gobierno, de su ministerio y del Estado el hecho que no hayan funcionado las alarmas como dice?

Las alarmas sí se levantaron, y ese es el cuestionamiento que nosotros mismos nos hacemos… ¿qué pasó?

Me da la impresión, y se lo pregunto con todo respeto, que todos, incluyéndola a usted, se están lavando las manos….

Quizá tiene razón, no solamente las alarmas se necesitaban. Antes ni siquiera existían las alarmas, tenemos las alarmas, pero no la gente.

Insisto que hasta ahora estamos siendo conscientes de que tenemos que adaptarnos, de que esto del cambio climático no es un juego, que llegó para quedarse. Y tenemos que adaptarnos y son los gobiernos, somos nosotros los que estamos sentados en estos puestos tanto a nivel nacional como regional quienes tenemos que llevar a la gente y decirle cómo se hace la reconversión. Uno no aprende de la noche a la mañana porque toda la noche ha hecho lo mismo.

¿Quién es finalmente responsable de lo que pasó en Casanare?

Creo que es un campanazo. Este es un tema de un cambio de hábitos y un cambio que tiene que darse en este momento.

¿Vendrán cosas peores?

No solamente vamos a tener veranos más secos sino que vamos a tener épocas de invierno muy duras. Sudamérica va a sufrir mucho con el tema del cambio climático. Y nosotros tenemos una vulnerabilidad muy alta.

¿Ya pasamos la emergencia?

Creo que lo que estamos haciendo es una adaptación para prevenir que eso pase el otro año.

¿De qué manera los arroceros han afectado también la situación general de Casanare?

Bueno, como el mismo tema de los petroleros, no puedo decir si ellos la han afectado o no pero lo que hay es unas prácticas que deben cambiarse.

Uno ve que hay algunas desviaciones de fuentes de agua para los cultivos, y también que permanece todavía en la zona esta práctica de las grandes quemas del bosque o de la parte biótica…

Las famosas quemas controladas…

Que son incontroladas porque muchos de nuestros incendios se han presentado en esta época es porque creen que pueden prender algo y después lo controlan, que es lo que pasó en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Pude contar más de 25 grandes fincas con este proceso. Tengo denuncias también en la zona que me decían que los petroleros, algunas empresas, estaban comprándole agua a los campesinos, y esta es una toma ilegal del recurso.

Toca revisar las concesiones de agua que se han dado en la zona, pero vi varias desviaciones de cauce para fincas y las quemas también estaban quemando la vegetación que está al lado y lado de las fuentes de agua.

Es decir… ¿los petroleros hacen lo que se les viene en gana, los arroceros queman y destruyen, y todos los agricultures, algunos por ignorancia?

Es el tema de las costumbres que tenemos que cambiar para la adaptación. Muchos hacen lo que quieren pero hay unos que podemos apretar más fácilmente que a otros.

¿Y usted dejó de apretar?

No, yo en el ministerio… Pregúntele a Drummond.

Y acaba de tomar algunas medidas drásticas en Santurbán. En gran síntesis, ¿qué es lo decidido en esa zona?

El parque había protegido aproximadamente 10 mil hectáreas en la zona de Santurbán. Pero después del análisis técnico llegamos a la conclusión de que esas solas 10 mil hectáreas no podían garantizar el recurso y proteger el recurso hídrico para el Área Metropolitana de Bucaramanga. Ampliamos entonces el área de protección del páramo y lo multiplicamos por cuarto.

Uno no puede gobernar con miedo, y tiene que tomar decisiones del deber ser así, aunque no todas sean populares. En este caso tenía que primar el bien común.

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