“En el mundo empresarial hay pocas mujeres en altos cargos”

“En el mundo empresarial hay pocas mujeres en altos cargos”

2 de noviembre del 2013

El liderazgo de la mujer a nivel mundial en ámbitos como el político y económico ha sido notorio en los últimos tiempos. Christine Lagarde como directora del Fondo Monetario Internacional; Angela Merkel, canciller alemana y representante de la primer potencia europea, Cristina Fernández, Dilma Rousseff y Michelle Bachelet como mandatarias latinoamericanas.

Pero de acuerdo a recientes estudios, como el del International Business Report, las mujeres ocupan tan solo uno de cada cinco puestos jerárquicos a nivel global. Aunque el mundo de los negocios en países como Rusia o Tailandia tienen la mayor cantidad de mujeres en cargos de gerencia, menos de uno de cada diez negocios tiene una mujer CEO.

Cristiana Falcone es la asesora principal del presidente del Foro Económico Mundial, miembro de la Sociedad Italiana de Derecho Internacional; hace parte de las juntas directivas de Viacom, Internews, entre otros, y se desempeña como consultora principal en el desarrollo de alianzas para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Kienyke.com habló sobre la posición de liderazgo de la mujer con esta italiana que visitó el país con motivo del foro Mujeres Moviendo el Mundo, organizado por la Fundación Juan Felipe Gómez, dirigida por Catalina Escobar, finalista de 10 CNN heroes y abanderada de la lucha contra la disminución del embarazo adolescente en Cartagena.

Cristina Falcone, Kienyke

¿Cuál es su nombre de casada?

Cristiana Falcone De Sorrel

¿Le ha quedado más complicado desenvolverse en su rol empresarial cuando le dicen la mujer de? ¿Le molesta?

No, porque empecé a trabajar cuando aún no estaba casada. La verdad es que después del matrimonio mi papel cambió. Como yo trabajaba antes, empecé a los 18 y tengo 40 desde el punto de vista profesional no tuve problemas en lo referente a lograr algunos trabajos o continuar haciendo lo que normalmente  hago. Pero debo reconocerlo, es verdad que la percepción hacia nosotros ha cambiado. Es decir, el estereotipo con el que tengo que enfrentarme cuando me dicen la mujer de, que antes no tenía, es muy notorio. Antes me llamaban únicamente Cristiana Falcone. Yo me divierto porque a lo largo del tiempo he adquirido seguridad y después de todos estos años de trabajo tengo claro lo que sé hacer y de lo que soy. Pero me da gracia el ser considerada diferentemente porque tengo el apellido de mi esposo. Eso sí me pone una sonrisa.

Cuando están en el hogar y no tienen  empleados, ¿Quién hace los deberes de la casa? ¿Quién cocina? ¿Quién lava y plancha la ropa?

Tenemos un acuerdo con mi marido desde el día en que nos casamos. Yo no lavo los platos, ni la ropa y no preparo el café de la mañana. Mi marido lo hace, pero como vivimos en hoteles y viajamos todo el tiempo, él hace un listado en el hotel que dice: cuanta ropa se debe lavar y lo refrenda ante los camareros. Para él eso es lavar ropa (risas).

¿Es más difícil que la mujer ejerza un rol protagónico a nivel laboral cuando ya está casada?

Yo creo que depende, porque hay mujeres más importantes que los hombres en el ámbito profesional. Tengo algo claro y es que aquellos hombres que van detrás o al lado de una mujer son más hombres que los otros. Es un papel muy inteligente, yo que estoy en la situación contraria me doy cuenta que no es siempre fácil jugar el papel del complemento empresarial. Me gustaría ver más hombres que ayuden a las mujeres a confiar en sí mismas. En resumen, no hago una diferencia muy grande, para mí todos son seres humanos y debemos estar a la par.

En ámbitos como el político y empresarial, ¿Hay mucha diferencia entre regiones como América Latina y Europa en cuanto a la igualdad de género? 

Es paradójico porque todo el mundo piensa que América Latina es un poco machista. Yo tengo un papel en el Banco Interamericano de Desarrollo así que conozco la realidad regional y me parece que hay más mujeres ocupando puestos políticos importantes en América Latina y el Caribe que en Europa. Soy italiana y allí ¡olvidate! Cuando veo las presidentas, asesoras y empresarias que en general están en Latinoamerica veo a mujeres fuertísimas, lo que se convierte en un ejemplo muy grande para todo el mundo. Aunque en Inglaterra cuentan con la reina y tuvieron a Margaret Thatcher, si tú miras a mujeres que tienen cargos empresariales, son casi nulas. Los países que lo hacen mejor en Europa son los nórdicos, Noruega y Suecia. El foro lanzó el informe de género y si miras la clasificación ves que estos países nórdicos tienen un nivel de integración muy fuerte. En cambio en el sur de Europa y también algunos países como Inglaterra y Francia están rezagados; por el contrario tenemos países como Brasil y Argentina contamos con presidentas, en Chile la tuvimos. Me parece que de este lado del hemisferio lo hacen muy bien. Aquí tienes un papel muy importante de la mujer en la empresa familiar. Son como las esposas del fundador, las madre de la familia que mantiene la empresa unida y hacen muchísima filantropía, pero lo hacen de manera muy light.

Usted es representante de uno de los organismos más importantes del mundo, ¿para qué sirve el Foro Económico Mundial?

Mi posición personal es que en mi experiencia de diez años de haber trabajado en el foro creo que es una entidad que logra integrar a nuevas caras regionales, con países emergentes, con políticos, con el sistema empresarial y con la sociedad civil, incluyendo las mujeres. La discusión y las acciones posteriores son eficaces. Yo lo he visto porque gracias al foro he tenido la oportunidad de trabajar para ellos y saber que se puede lograr desarrollar una solución conjunta a problemas nacionales. Eso se logra con el tiempo. No lo hacemos siempre bien, pero si uno mira, la dirección es la justa.

Cristina Falcone, Kienyke

¿Cuál es el papel de la mujer en esta institución? ¿Cómo está la balanza del Foro Económico Mundial? 

Lo que es el foro, en principio era el fundador y un grupo de 25 mujeres. Hasta su esposa trabajaba con él, así que dentro del organismo lo tenemos claro. En los últimos años en altos cargos tenemos mujeres. Contamos con un programa para jóvenes que tienen MBA o masters y llegan y trabajan con nosotros por tres años. Este último grupo es de aproximadamente 60 personas, la mayoría son mujeres de todo el mundo. Al interior hemos trabajado bien y tenemos una representación del 50% o más. Pero en las cumbres que se organizan anualmente en Davos, Suiza, es diferente porque así intentemos poner reglas para motivar a las empresas y participantes a lograr una asistencia del 50 por ciento hombres, 50 por ciento mujeres, nunca llegamos a ese nivel. Si uno mira el mundo empresarial puede contar con los dedos de las manos a las directoras y ejecutivas. Si no existen, nosotros no podemos inventarlas.

Varios de los estereotipos hacia la mujer se refuerzan en los medios masivos, ¿en qué ayuda a la igualdad y en qué no un medio de comunicación?

Ustedes lo saben mejor que yo como periodistas. A veces el mundo se refiere a los medios como el cuarto poder. Yo no creo que este sea el caso, los medios reflejan siempre la imagen de una identidad, la pueden reforzar o pueden ayudar a desarrollar una visión errada o un perfil. Y creo que en esto los medios tienen la responsabilidad para ayudar a desarrollar este perfil de manera más contemporánea mirando a todo ser humano como lo que es, un ser humano. Sin distinción de género. No hay ciudadanos de clase ‘A’ o ‘B’ . No me gusta hablar de minorías pero creo que si los medios se tomaran en serio el papel de informar de esta manera, contribuirían a destacar la labor de la mujer líder en el mundo.

Hay mujeres de corrientes feministas que son criticadas por querer desempeñar además de su rol los roles masculinos, o de reclamar sus derechos de forma agresiva en contra de los hombres. ¿Cómo evitar la polarización en el ámbito empresarial?

A veces puede ser que algunas de mis afirmaciones, vistas por alguien externo, sean tomadas como feministas así que no sé quién es feminista y quién no lo es. Hay algunas sociedades en las que si manejo mi carro soy liberal porque las otras no lo pueden hacer. El feminismo en algunas situaciones no está mal. Pero me fastidia cuando las mujeres dicen algo muy asertivo y les dicen agresivas, porque a los hombres es muy raro que les digan eso. El feminismo agresivo y violento no, pero algunas veces el ser asertivo sobre algunos puntos es bueno. Hay situaciones difíciles que necesitan respuestas con un poco más de fuerza. Volviendo a lo ideal  pienso que es mejor juntarse hombre y mujeres y trabajar juntos para lograr una mejor sociedad.

¿En qué beneficia a un empleador tener políticas de igualdad de género?

Creo que es muy difícil si lo miramos desde el punto de vista teórico. El decir: esta empresa no tiene una política de género y mañana tenemos que cambiar porque nos miran mal, por cuestión de imagen, esto es muy difícil. La empresa también refleja la sociedad donde fue creada y también su cultura. Si tú miras la definición misma de meritocracia, el contexto cambia. A veces escucho personas que dicen: si adoptamos la manera meritocrática estará bien, pero yo les digo: depende. Si el merito se basa sobre la interpretación del comportamiento que es algo más dado a la masculinidad,  la meritocracia no va a marchar. Es más simple que eso, una vez más es una cuestión de respeto y de integridad, de mirar a la persona como trabaja y también de reconocer la diferencia.

¿Sigue habiendo un gran abismo entre el hombre y la mujer para que se promuevan este tipo de foros?

Para mí este foro es muy importante especialmente en Colombia porque tengo muchos amigos en el país, mi jefe en el BID es Luis Alberto Moreno, su asesora principal es mujer y colombiana. Creo que esta nación me gusta mucho. Ustedes son muy profesionales, muy listos pero como crítica me parece que en general la cuestión de género en este país no está al nivel de otros.  Se podría poner un poco más de atención a las necesidades de vida de la población. Desde un punto de vista de política social: si uno invierte en la felicidad o en el bienestar de una sociedad para ayudarlos a salir de la pobreza. Si uno invierte en mujeres, generalmente toda la familia crece en todos los términos. Si uno trabaja sobre estas dos cosas: el bienestar de la sociedad y salir de la pobreza y mira a través de las mujeres ese entorno, creo que se podría dar menos desigualdad. Saludo a los organizadores como Catalina Escobar por el interés en este tipo de iniciativas. Tengo la esperanza de que esta sea el primero de muchos debates sobre el papel de la mujer, sobre lo que podemos aportar, lo que podemos mejorar porque a veces nosotras también somos brutas.

Suena muy bonito esto de sacar a la gente de la pobreza pero, ¿cómo hacerlo y más en una nación como Colombia que es una de las más inequitativas del mundo?

La gente se saca sola de la pobreza. Yo quiero ser positiva en el caso de Colombia y tengo que hacerlo. Cuando hablamos de cifras y para mí las cifras no tienen sentido, cada uno de nosotros las puede utilizar como quiera. Yo estoy en una empresa que no mira tantos números y se dedica a construir estrategias a largo plazo. Miro este continente y miro a este país y veo lo capaces que ustedes han sido de lograr en los últimos quince años, yo sería un poco más positiva. Claro, tienen el 9% de desempleo y en Panamá lo estarán haciendo mejor  o en Chile, pero hay otros que no lo están haciendo tan bien. Miro Argentina y… , no voy a mirar Venezuela , me puedo olvidar de Cuba. La comparación suena importante pero al final también la visión a largo plazo es prioritaria. Ahora, la desigualdad no es buena, en Italia, mi país, la vemos aumentar porque los impuestos están subiendo y la clase media es la que paga. Los ricos más ricos, los pobres más pobres; en Latinoamerica es una cuestión histórica, pero lo observas también en China. Es un desafío mundial, no solo de este continente. Para mí es algo muy ligado a la idea de equidad. Si respetamos a los seres humanos y empezamos a comprender esta noción de compartir responsabilidad y recursos, pueda ser que lo logremos. Pero no me gusta analizar la situación estadística  y tomar decisiones sobre cifras puntuales ya que usualmente se pueden tomar decisiones erradas.