Los colombianos que descontaminan agua con lombrices

21 de mayo del 2015

Juan Carlos Guaqueta lidera una empresa que logra que el agua del sanitario sea reutilizable.

Juan carlos Guaqueta, ingeniero industrial

-¿Qué dice la gente cuando usted habla de limpiar el agua con lombrices? –

Es chistoso porque es una mezcla de reacciones. Inicialmente hacen cara de asco, pero después ponen una cara de sorpresa y dicen: ¡wow!

Desde hace dos años Juan Carlos Guaqueta, ingeniero industrial de profesión y seleccionado por el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) como uno de los jóvenes innovadores menores de 35, decidió emprender una idea de negocio que además de beneficiar al medio ambiente, trae un impacto social positivo y beneficios económicos a quienes le apuesten a esta biotecnología.

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En el camino encontró a dos socios y fundó AcuaCare, una empresa que usa las lombrices y los microorganismos para que el agua residual o contaminada, la misma que proviene de los sanitarios, pueda ser reutilizada. Una solución para lugares donde no hay alcantarillado centralizado.

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Sus filtros ya funcionan en varias casas campestres ubicadas en los municipios Tabio, Subachoque y La Mesa. Además en poco tiempo empezará a trabajar con dos reconocidas empresas a nivel nacional, una dedicada a la producción de lácteos y otra de bebidas. Pero sólo hasta hace poco tiempo este joven emprendedor, de 27 años, comprendió la dimensión de su idea y la solución que podía ofrecerle al país.

Fue la crisis económica de finales de los años noventa, la responsable de que Juan Carlos conociera las bondades de las lombrices. Se trató de una cadena de sucesos que lo llevó a interesarse por el estiércol y las lombrices.

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“Mi familia trabajaba en la construcción de casas rurales y con el tema de la guerrilla nadie quería una casa en el campo. Fue una crisis muy fuerte y yo simplemente siempre tuve el tema de vender cositas. Desde los ocho años vendía dibujos hechos en colbón, después vendía moños para los regalos de navidad. Con la crisis intenté no molestar a mis papás. Hacer mis negocitos para pagarme mis cosas, para tener mis ingresos extras”, comenta.

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Con los ahorros de navidad Juan Carlos se compró un cerdo para engordarlo y venderlo. El dinero que le quedó sirvió para comprarse un ternero que, para él, no hacía mucho: comer, dormir y hacer caca.

“Un día me puse a mirar qué podía hacer con el estiércol porque vi que quedaba sin mayor uso y me encontré con el tema de las lombrices. Entonces utilicé el estiércol y las lombrices para hacer abono y venderlo. Ese fue el primer negocio que tuve, pero no era tanto por plata sino para que mis papás no pensaran tanto en mí”.

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El negocio creció con el tiempo. Juan Carlos lo mantuvo durante el colegio y en la universidad. Incluso llegó a venderle abonos sólidos y líquidos a un grupo de agricultores. Pero fue durante una beca que ganó para capacitarse en innovación tecnológica en Silicon Valley y un curso de liderazgo que hizo en George Town (Washington) cuando entendió el potencial de su idea y ratificó el buen trabajo que hacen las lombrices por los humanos.

“Conocí una tecnología que existía desde hace mucho tiempo, hay registros muy antiguos de sistemas de filtros donde utilizaban lombrices para descontaminar agua. No fui el creador, pero retomé esta tecnología que se había aplicado en Chile, Nueva Zelanda y España”.

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El primer paso fue adaptar la tecnología a las condiciones climáticas y ambientales de Colombia. Se estudió el clima, las lluvias y las especies de pájaros. Juan Carlos se asoció con Juan Manuel Gutiérrez,  ingeniero civil y experto en tratamiento de aguas, para mejorar y repontencializar la tecnología.

Al final del trabajo lograron desarrollar una nueva forma para tratar los pozos sépticos. “El filtro hace que el agua contaminada de una casa, una comunidad o industria sea reutilizable. Lo que hacen las lombrices y microorganismos es comerse toda la materia orgánica y los sólidos. Al final del proceso queda abono de jardín y el agua queda sin desperdicios contaminantes y se puede reutilizar. Con esta opción comenzamos a integrar temas de producción. Descontaminamos el agua y le montamos sistemas para utilizarla en sistemas de producción de flores, riego o para el ganado y así evitar el uso de agua potable o extracción de agua de pozos”.

El uso de estos filtros ayuda a descontaminar las aguas residuales en lugares donde no hay alcantarillados. Es una estrategia para que las aguas contaminadas no lleguen a fuentes hídricas como los ríos y evitar el impacto negativo en la flora y fauna. Así también se contribuye al control de plagas y enfermedades.

AMBIENTALISTA/BOGOTA/COLOMBIA/EL ESPECTADOR/PAMELA ARISTIZABAL

-¿Por qué vale la pena emprender en Colombia? 

Es muy difícil hacer empresa en Colombia. Pero vale la pena emprender por sacar el país adelante. A medida que uno mejore la productividad, genere empleos, muestre que sí se pueden hacer cosas diferentes y se pueden mejorar, todo va a cambiar. Eso genera un efecto dominó. Entonces cuando tú emprendes y se puede generar bienestar alrededor de la compañía eso va hacer que las personas estén mejor. El emprendimiento es una manera muy efectiva, de alguna manera, de tomar el desarrollo por las manos y hacer algo. No esperar que una persona vanagloriada a nivel político lo haga.

-¿Cuál es su sueño? 

Me encantaría por medio de este modelo crear una estructura de impacto social. Es algo que permite transformar todo lo malo en cosas muy buenas: Agua sucia en agua limpia y abonos que finalmente estarán involucrados en la producción de comida. Sueño con poder transformar. 

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