El reto de descifrar el ADN urbano y social de Colombia

El reto de descifrar el ADN urbano y social de Colombia

10 de Diciembre del 2013

El presidente de Findeter, Luis Fernando Arboleda González, les habla mucho a sus empleados de “sentido común” y de “sinergia”. Tiene estos mensajes como imponderables de su vida. 

Las aprendió con su experiencia. Arboleda viene del campo, de una finca tradicional cafetera de Risaralda (Caldas), de una familia con ocho hermanos. Él es de los hijos ‘de la mitad’, entonces los mayores le relegaban las tareas que no querían hacer, y que los menores no podían cumplir. Le tocó hacer oficios de agricultura, mantenimiento de la casa, arreglar las redes de comunicaciones de su finca e ir a acompañar a su padre en la administración de la tierra.

A su padre, don Alonso Arboleda, guarda especial admiración. Se preguntaba cómo hacía él para sacar adelante un numeroso hogar y convertirse en uno de los mayores productores de café de la región con tan solo segundo de bachillerato. Allí obtuvo la primera clave de su vida. “Sentido común es lo que tienen nuestros padres, abuelos y antepasados para administrar como lo hicieron sin siquiera tener estudio”, define al fin su primer lema del éxito.

Su crecimiento en familia fue molde indispensable para su personalidad. Convivir con ocho hermanos le enseñó sobre convivencia, trabajo en equipo para la supervivencia y sobre todo el trato con el otro. Todos eran iguales y tiraban para el mismo lado; en las malas y en las buenas. Así salieron adelante y aprendió una segunda lección: la sinergia.

También se apasionó por el deporte. “Con mis hermanos éramos un equipo de fútbol, y la finca era nuestro campo de deportes. Jugábamos día y noche”, recuerda.

Agradece hoy las decisiones de su familia. Su papá resolvió llevarlos internos al colegio de Jesús en Santa Rosa de Cabal y considera que si no hubiera sido por esa oportunidad, su situación sería distinta. El destino no quiso que continuara el camino de las familias cafeteras y en cambio lo condujo al estudio universitario. Concluyó en Manizales su bachillerato y se inscribió a la Universidad Nacional de Colombia en la capital caldense para estudiar Administración de Empresas.

“No me imaginaba terminar trabajando en el sector público. Pero como vengo de la Universidad Nacional, a la que quiero mucho, sí tenía mucho contacto con la gente y como vengo de familia cafetera…” recuerda Arboleda.

“Las adversidades son oportunidades, porque me había tocado trabajar por fuera para poder estudiar. Estando en Madrid (España) me llaman para avisarme que Manizales se había quedado sin agua. En el 81, el acueducto de (el sector) Gallinazo se había destruido, entonces me llaman para pedirme ser subgerente del acueducto de las empresas publicas de Manizales, cuando yo apenas tenía 24 años”, rememora. Lo ayudó a reconstruir y más adelante se convirtió en cabeza principal de las empresas de servicios públicos de la capital de Caldas.

A Luis Fernando Arboleda le emocionó el trabajo comunitario y siguió vinculado con la función pública como contador general de Manizales, luego secretario de Hacienda y finalmente alcalde de la ciudad entre 1986 y 1988. “Fui alcalde de Manizales sin echar discurso”. Se llevó el aprecio manizalita sin necesidad de politiquería, sino con obras.

Por haber sacado adelante el servicio de acueducto y alcantarillado en su ciudad, fue buscado por otras urbes de la costa Caribe para hacer lo mismo. Se convirtió en un gurú de los proyectos sociales y de infraestructura, razón más que suficiente para ser llamado por este gobierno para dirigir Findeter.

La otra mirada a la banca de desarrollo

“Cuando el presidente Juan Manuel Santos me llama para manejar a Findeter, me dice que es de las joyas de la corona del país”, relata Arboleda sobre el nombramiento hecho por el mandatario, hace tres años, para que se pusiera el delantal de maquinista en uno de los principales motores que jalonan las apreciadas locomotoras de la prosperidad, que abandera el actual gobierno.

Arboleda le puso sentido común y sinergia. Levantó un proyecto que parecía decaído e invisible para el ciudadano común, pero del que prácticamente depende un significativo porcentaje del desarrollo en infraestructura pública de Colombia.

“Y ese sentido común, aplicado a Findeter, es sobre todo generar desarrollo tanto del sector izquierdo del cerebro como del derecho; es decir, hay que tener sensibilidad social. Cuando me toca el sector público siempre contrato ingenieros sociales. Trabajadores sociales, politólogos… los ponemos a trabajar con sentido común en temas de responsabilidad social, y ahora le apostamos al tema de ciudades sostenibles, de lo que no sabíamos. Trabajamos con gente que le guste solucionarle problemas a la gente”.

Y bajo esta visión fue como el actual director de Findeter logró romper paradigmas y convertir a una entidad considerada solamente como el banco que presta a gobernantes para obras de infraestructura, a ser una institución que le apuesta al desarrollo social y humano del país.

Luis Fernando Arboleda Findeter, Kienyke

¿Por qué usted rompió una ruta de funcionamiento de Findeter e hizo que el desarrollo del país en infraestructura tuviera que ir de la mano con el desarrollo social?

Porque Findeter es una banca de desarrollo, y como banca de desarrollo tiene que mirar todos los temas que afectan o impactan una obra pública.

¿Dónde le pusieron ese ‘chip’ del la responsabilidad y desarrollo social, que compagina con el desarrollo territorial?

Por mi formación. Es que soy administrador de empresas, no ingeniero, pero he trabajado muchos años con ingenieros. Y como soy del campo he tratado de hacer sostenible lo que hacemos en Findeter. Mi experiencia la he tratado de aplicar en Findeter. No ha sido fácil coger un banquero y decirle: hay que trabajar en el tema de responsabilidad social, ambiental… Para eso nos hemos formado bastante.

¿Qué le ha gustado más, el trabajo en el sector público o en el privado y cómo aplica su experiencia en Findeter?

Me ha gustado aplicar el dinamismo del sector privado al sector publico. Findeter a veces no parece público. Tenemos 17 procesos certificados, y al tenerlos es básicamente recuperar personas que no eran muy productivas y le inyectamos nuevo talento humano. 65% de nuestros trabajadores son mujeres, el 40% son menores de 30 años. Preparamos a los funcionarios para una maratón nacional. Entrenándolos con capacitaciones. Examinamos a todos los funcionarios con el plan de desarrollo, estudiando, y bienestar humano y familiar. Mucha tecnología también: un plan de tecnología, muchas alianzas. Eso nos ha dado confianza con organismos multilaterales.

El ambicioso proyecto de las ciudades emergentes y sostenibles

La sostenibilidad, en todos los aspectos, se convirtió en una ambición para la actual dirección de Findeter. No se trata de hacer obras por hacerlas, sino que tengan impacto social, que se adecuen a las necesidades de las poblaciones, que sean perdurables y no afecten su ambiente ecológico ni humano. Que solucionen problemas por largos periodos de tiempo y que sean apropiadas por las comunidades, es decir, que se sientan orgullosos y complacidos con el trabajo entregado.

Entonces, resalta el doctor Arboleda, se fijaron en algunas metodologías internacionales como la del Banco Interamericano de Desarrollo para traerlas a Colombia y formular la inédita propuesta de identificar las ciudades emergentes y sostenibles.

“Lo que queremos hacer es aplicar lo que aprendemos de la banca multilateral, especial del BID, el Banco Mundial y la experiencia propia de la gente que trabaja con Findeter. Encontramos que el BID hace tres años sacó una plataforma para América Latina en la que trataba de escoger cinco ciudades como emergentes y sostenibles. Emergentes porque crecen más del 5 o 6% por año. Sostenibles porque son ciudades intermedias, no grandes metrópolis o lugares donde la gente no quiere vivir por el caos”, explica Aboleda.

El terreno estaba abonado para nuestro país. Tenemos 62 ciudades con más de 100 mil habitantes. Casi el 75% de la población vive en centros urbanos. Hay una creciente demanda por redes de acueducto, transporte, infraestructura social y desarrollo económico. El país ha firmado 14 tratados de libre comercio y el mundo está ansioso por recibir nuestro mercado productivo. “Lo que tenemos que hacer es preparar a esas ciudades y a esos ciudadanos para que sean más competitivos”, sugiere. “Competitividad tiene que ver con acceso a agua potable, transporte eficiente, educación y salud de calidad, cultura, deportes. Empieza uno a armar un rompecabezas y el BID tiene una metodología de tres patas: sostenibilidad ambiental, urbana y fiscal. Nosotros le agregamos económica y sostenibilidad social”.

Fu así como se propuso recorrer el país para desentrañar las necesidades, ventajas comparativas y ofertas de cada ciudad, basado en al menos 140 parámetros. “Identificamos cuál es el ADN de cada ciudad. El BID nos había permitido proponerle una ciudad como emblemática, pero nosotros le llevamos 14. Luego nos aprobaron diez ciudades y ahora priorizamos cuatro”.

Las primeras ciudades en comenzar los proyectos de sostenibilidad con Findeter fueron Manizales, Barranquilla, Bucaramanga y Pereira.

Los hallazgos fueron sorprendentes. Todo un diagnóstico urbano que probablemente jamás se había hecho. Días enteros de diálogo ciudadano, encuentros con diferentes sectores de la sociedad civil, empresarios, gremios, líderes culturales, cientos y cientos de apuntes para descubrir en qué realmente Findeter debería apostar.

Luis Fernando Arboleda Findeter, Kienyke

Con su equipo, Arboleda se planteó el reto de identificar el ADN urbano y social de cada ciudad Colombiana. Así identifica sus necesidades y ventajas competitivas.

Planeación también es sostenibilidad; inversiones a largo plazo que han implicado otro cambio de chip en los gobernantes locales. “En Colombia los alcaldes planifican para cuatro años”, advierte Arboleda. Está claro que los gobernantes quieren hacer obras rápido para complacer a sus electores, pero que con el diálogo de Findeter muchos de ellos han reconsiderado dejar legado con obras perdurables a largo plazo. “También pensamos que eso no da votos, pero en Europa y otros países sí da votos, alcaldes que han hecho las cosas bien los reeligen otros periodos, si hay reelección”.

Luis Fernando Arboleda hizo un resumen de las experiencias en las principales ciudades que están entrando en su plan de comunidades emergentes y sostenibles.

En Barranquilla, por ejemplo, están haciendo el plan de desarrollo con proyección al año 2032. “Barranquilla Ciudad Sostenible, Barranquilla Ciudad Creativa” será la carta de navegación de esta propuesta que se fijará en el  talento cultural y artístico de la arenosa. La ciudad es cultura, es música. Además desarrollarán el máster plan a 10 años para la capital del atlántico del que han analizado, entre otros elementos, su historia urbana. “La ciudad tiene 200 años y teníamos que evaluar al menos desde 30 años atrás. Miramos el tema del desorden del área metropolitana de Barranquilla, por qué el río Magdalena ha causado problemas, y el tema de los arroyos. Además estudiamos lo que podría pasar en 20 años. Encontramos que el río pasará de 8 mil a 18 mil metros cúbicos por segundo en unos años, es decir, el doble. El mar subirá 11 centímetros, y son datos analizados y verificados. Mejor dicho, todas las infraestructuras al lado habrá que fortalecerlas o desaparecerán. La velocidad de las brisas se triplicará así que habrá que hacer reforzamientos. Habrá que reubicar a unas 30 mil familias, y eso vale mil millones de dólares como plan de choque”.

Mientras que el fuerte de Barranquilla serán las industrias creativas, o Economía Naranja, Bucaramanga tendrá ventajas competitivas en términos de educación y desarrollo urbano. “Es la ciudad de los parques. Tienen seis metros cuadrados por habitante de zonas verdes”, reseña Arboleda. Entre las mejoras urbanísticas, en la capital santandereana será necesario reubicar unas 22 mil viviendas y hacer mejoras en su sistema de transporte urbano. Pero en indicadores sociales, Bucaramanga lleva una delantera. “Le han  metido mucha plata al tema de inclusión digital. Tienen más de 40 laboratorios para que los niños de últimos años trabajen temas  de electrónica, meca trónica, energía solar, robótica… Ellos participan en competencias latinoamericanas o de Estados Unidos en ciencia y tecnología. En las ciudades sostenibles deberían mejorarse la capacidad en educación”, añade Arboleda.

Su ciudad, Manizales, tiene problemas de desempleo, pero el mandato ciudadano es convertirla en ‘ciudad universitaria’. Ya están avanzando en esa tarea, y Findeter les ayuda a planear su realización. “Montaron un programa con el sector privado; le meten millones de dólares al emprendimiento y la educación. La industria de Manizales también es la educación”.

Luis Fernando Arboleda, Findeter

“Soy una persona de retos y me gusta es ser gerente, tengo esa gran debilidad de ser gerente desde los 24 años y quiero seguir en Findeter”: Luis Fernando Arboleda. 

Y muy cerca de allí, en Pereira, la apuesta es por el emprendimiento tecnológico. “Están enfocándose en el eje del conocimiento. Le meterán cien millones de dólares a la tecnología. Buscamos a Microsoft, hicimos un taller de conocimiento del territorio inteligente que hoy en día en el sector privado es “I+D: Innovación + Desarrollo”, y que en lo público es “I+T, Innovación + Territorio”.

Y en general en el territorio nacional están en la búsqueda de más territorios sostenibles, con ventajas comparativas y el olfato que le permite a Luis Fernando Arboleda sugerir a los gobernantes de turno cómo focalizar sus inversiones en el tiempo, y pedir la ayuda de Findeter para cumplir sus metas.

“Teníamos 10.4 billones de pesos para colocar en estos 4 años, y vimos la posibilidad de focalizarlos bien, y que tuvieran impacto mayor en las ciudades. Tenemos los recursos y tenemos la metodología. Estamos ciudad por ciudad planeando su distribución. Y también necesitamos voluntad política. Las ciudades donde estamos trabajando fueron escogidas por que tenían mucha voluntad de sus gobernantes para planear a largo plazo”.

Para Arboleda, la ‘parte bonita del cuento’ es que han tenido la posibilidad de ampliarse a más ciudades de las cuatro inicialmente seleccionadas. Incluso varios territorios los han buscado para pedirles auxilio. Montería, Valledupar, Cartagena, Medellín, Buenaventura, Quibdó, Magangué, Galapa, San Gil, y otras, empiezan a estar en la mira de esta visión de país bajo principios de sostenibilidad y desarrollo social.

-¿En plata blanca, hasta dónde ha llegado con Findeter?

-Nuestra fortaleza es la planificación. Hemos desembolsado 7.6 billones de pesos en 29 departamentos, 316 municipios y 1.725 proyectos en los tres años que llevo en Findeter. La meta es hacer en cuatro años lo que hizo el gobierno de Álvaro Uribe en ocho años. Estamos en diez ciudades sostenibles y tenemos otras 10 emblemáticas. Estamos pensando en un proyecto llamado ‘Diamante Caribe’ que involucra a nueve departamentos de la Costa. Operamos las 100 mil viviendas del Gobierno Nacional.

-¿En cuáles territorios le gustaría tener más impacto?

En los llamados territorios nacionales. La segunda junta nuestra fue en Leticia, y el gobernador de Amazonas está en nuestra junta. No pudimos hacer allí proyectos de vivienda porque no hubo lotes. Pero el otro año quedamos de ir a territorios nacionales (la región de la Amazonía). La falta de capacidad institucional nuestra quizá ha hecho que no hayamos fortalecido hasta ahora nuestras oficinas allí.

-¿Aún practica fútbol?

-Me gusta todavía. Cuando me metí a la junta del Once Caldas, lo cogimos en crisis económica y lo recuperamos hasta llevarlo a la Copa Libertadores, y hasta la Copa Intercontinental en Tokio. Aunque ahí fue más mi labor en el tema de estrategia y mercadeo.

-¿Pero aún lo juega?

Jugué mucho fútbol. En la alcaldía de Manizales teníamos equipo. En MetroAgua otro equipo con el Pibe Valderrama de aliado. Y aquí en Findeter jugamos fútbol; no es tan oficial el equipo. Ya estoy muy pesado para jugar fútbol (risa). Pero sí me gusta trabajar con funcionarios integrales: que sean deportistas, que practiquen actividades culturales, que tengan actividades extracurriculares.

-Usted ha logrado varios premios, entre ellos uno especial de su tierra como Caldense del Año 2012. Tiene un amplio reconocimiento nacional y su obra está dejando legado. ¿Tiene planes a futuro más allá de Findeter?

-Soy una persona de retos y me gusta es ser gerente, tengo esa gran debilidad de ser gerente desde los 24 años y quiero seguir en Findeter. Mi gran misión es sacar adelante ciudades sostenibles y tengo un año corto para lograrlo.

El próximo lunes 16 de diciembre, a partir de las 3.00 p.m., Kienyke.com transmitirá vía streaming la rendición de cuentas de Findeter. Conozca los proyectos que ha puesto en marcha esta entidad.