El negocio de las divas de la web

El negocio de las divas de la web

4 de abril del 2016

Por: Daniel Martínez Luna y Valentina Gómez Malaver

Con el constante crecimiento del internet y los grandes avances tecnológicos se han creado nuevos negocios virtuales, que son auto sostenibles y lo suficientemente rentables que no tienen la necesidad de una inversión multimillonaria como lo podrían llegar a ser algunos de los negocios o trabajos que requieren un desplazamiento, fuerza y presencia física. Las facilidades y oportunidades que brinda el internet impulsan una diferente manera de emprender y salir adelante aprovechando las distintas herramientas que nos ofrece y que actualmente muchos están explotando a su beneficio.

Hoy en día vender, comprar o arrendar un local para iniciar un negocio está quedando en el pasado, ya que el internet brinda la comodidad de poder trabajar desde la casa sin llegar a tener que gastar en transporte, almuerzo y tiempo en largos desplazamientos es una idea que llama la atención a la gran mayoría de personas. Dentro del auge del trabajo en casa en los portales web han emergido los negocios de las webcam y de las camgirls.

Páginas como My Free Cams, Chaturbate, Cam4, entre otras, han cambiado la forma en la que muchos ven, sienten y viven la sexualidad, pues estos son negocios virtuales en los que un hombre, mujer o pareja -heterosexual, homosexual o bisexual- transmite en vivo parte de lo que sería su vida cotidiana y sexual a través de una cámara web por una de estas páginas virtuales, con el objetivo de obtener “propinas” o “tokens” virtuales, que se convierten en dólares o euros.

Este tipo de industria se da a nivel mundial, tiene millones de personas que transmiten las 24 horas desde su casa o un estudio haciendo todo tipo de cosas, donde la imaginación no tiene límites, llevando a que millones de personas entren a las diferentes y variadas salas que ofrecen las páginas.

Muchos pensarían que es un trabajo poco común e incluso inexistente en un país como Colombia, no obstante, existen productoras, agencias y modelos colombianas que están en este negocio desde hace muchos años ganándose la vida, ya sea por necesidad o por gusto, alcanzando un gran reconocimiento a nivel local e internacional.

A pesar de que muchos en Colombia piensen que este es un trabajo obsceno y denigrante para la persona, eso nunca fue un impedimento para Carolina Benavides, una camgirl, que buscó trabajar en esto desde hace varios años contando siempre con el respaldo y apoyo de su madre.

“Este es un trabajo que al inicio todo el mundo lo ve como lo peor, pero cuando lo empiezas a analizar te das cuenta que a uno le están pagando por pasarla bueno y por eso yo al inicio estuve muy en contra de esas cosas que a uno le han querido meter en la cabeza toda la vida sobre la sexualidad”, asegura Carolina.

Dice que su cuerpo es algo hermoso por lo que no siente pena de mostrarse frente a muchas personas mediante una cámara web, ya que como ella afirma, tiene el mejor trabajo del mundo.

Sin embargo, no ha tenido la necesidad de llegar a desnudarse en muchos casos para aumentar la cantidad de “tokens”, de hecho al igual que una celebridad, Carolina cuenta con una gran cantidad de seguidores que con el hecho de verla estudiando, cocinando o comiendo aumentan considerablemente los tokens con el fin de verla sonreír.

El productor y director de una de estas agencias de modelos web, Juan Bustos, vio en este tipo de industria la oportunidad de desarrollar sus habilidades como productor, además, dejó de ver el tema de las webcam como algo sexual por algo más artístico y estético que requiere un trabajo constante.

A pesar de que se trabaja por hacer lo que les gusta, tal y como afirma Carolina, este no es un trabajo tan simple como muchos creen. Según Bustos, para destacarse entre las demás modelos, es necesario como mínimo, saber uno o dos idiomas aparte del español. Adicionalmente, resulta de gran ayuda para las camgirls tener algún conocimiento de tipo artístico, tal como el teatro, danza, mímica, entre otros.

La bonificación económica de estos trabajos es acorde, e incluso mucho mayor, a lo que se podría pensar. Camilo Beltrán, director de una agencia de modelos web, ratifica que una modelo puede llegar a ganar miles de dólares y euros tan solo en un par de horas dependiendo de la experiencia y paciencia que tenga. Una camgirl semiprofesional puede llegar a tener ganancias mensuales de 10, 15 e inclusive más de 30 millones de pesos; una modelo “amateur o principiante” puede alcanzar de cinco a seis millones de pesos mensuales.

Una persona que trabaje de modelo en una de las páginas de cámara web más “famosas” en el mundo, constantemente está expuesta a que los usuarios la traten como un objeto que cumpla sus más repugnantes fantasías y usen un vocabulario ofensivo y vulgar; aquí el respeto es algo que prima, ya que según Carolina, quien esté transmitiendo en vivo en ese momento tiene el derecho de sacar de la sala a la persona que esté atacando verbalmente a la modelo o que sencillamente sus comentarios no sean de agrado para la camgirl o de otros usuarios que por el contrario defienden y tratan a la persona como una diva o su amor platónico.

“Es que no soy un objeto, soy una persona normal que tiene un trabajo diferente”, explica Carolina en respuesta a quienes la señalan de “prostituta” o “prepago”.